La Palma en la década de 1960 (I): el punto de partida.

A mediados de los años sesenta del siglo XX, el gobierno de la Dictadura ordenó a los alcaldes de La Palma que elaboraran un informe sobre la situación política, social y económica de sus municipios. Los estudios remitidos por los consistorios revelaron que la Guerra Civil y una prolongada Postguerra habían mantenido a la Isla en niveles próximos al subdesarrollo durante dos décadas.
Veinticinco años después del final de la contienda española, diez localidades carecían de red de suministro de agua potable. En ellas, el abastecimiento de la población se realizaba a través de fuentes públicas, repartidas por el término municipal, o aprovechando el agua de lluvia, recogida en aljibes construidos por los vecinos. Igualmente, trece municipios de la Isla notificaban que no contaban con red de alcantarillado. Solo la capital, Santa Cruz de La Palma, disponía de esta infraestructura, si bien el consistorio reconocía que el estado de la canalización era muy deficiente. Aunque casi todos los pueblos contaban con médico, practicante y farmacéutico, siete de ellos no tenían centro de asistencia sanitaria. Esta privación se veía empeorada por el aislamiento. La dificultad para acceder a estos enclaves podía conllevar un recorrido de horas hasta llegar al punto de atención médica más próximo. Las condiciones asistenciales mejoraban en los dos polos de mayor impulso económico. Así, Santa Cruz de La Palma poseía un hospital y una residencia sanitaria, mientras que en Los Llanos de Aridane se emplazaba una clínica privada. Por otra parte, la red eléctrica no alcanzaba al municipio de Tijarafe y tres localidades más aseguraban que la electrificación de su circunscripción era muy defectuosa.
La carretera general de circunvalación no se había concluido. Llegaba hasta Puntagorda por el oeste y a Barlovento por el este, dejando buena parte del norte insular sin comunicación. Ocho pueblos manifestaban que estaban conectados por carreteras sin asfaltar o muy deterioradas. Dentro de los municipios, los enlaces se realizaban a base de pistas y caminos vecinales en deficiente estado de conservación o mediante antiguos caminos reales de difícil tránsito. Así, el tramo de la carretera general que cruzaba el municipio de Tijarafe tenía, a juicio del ayuntamiento, “el grave reparo actual de su desastroso estado, ya que el firme de la carretera está casi en su totalidad sin asfaltar y compuesto de más baches que de terreno apto para circular” . El ayuntamiento de Puntagorda se unía al descontento del pueblo vecino e indicaba “que el actual estado de la carretera, a partir de Argual, en el municipio de Los Llanos, es más que deficiente, desastroso, con grave perjuicio para los intereses de todo orden en esta Zona. Urge pues…el afirmado y asfaltado de los 25kilómetros, aproximadamente, de carretera en pésimas condiciones” .
Los informes mostraban, así mismo, un cuadro preocupante en el apartado educativo. En la Isla, se contabilizaban 1933 analfabetos. Los locales habilitados como aulas eran inadecuados, en varios municipios. Por ejemplo, el consistorio de Mazo informaba que  el “estado de conservación” de sus colegios era “muy deficiente, por estar ubicados en sitios inadecuados y de construcción antigua, carentes, por lo tanto, de condiciones higiénicas” . El ayuntamiento de Los Llanos de Aridane apuntaba problemas parecidos: una parte considerable de sus escuelas carecía “de las adecuadas condiciones higiénico-pedagógicas por hallarse establecidas en locales que no fueron construidos para el fin a que se dedican” . El número de alumnos de Bachillerato aumentaba, debido a la demanda de sectores crecientes de la sociedad palmera que deseaban proporcionar a sus jóvenes la formación requerida para emprender una carrera universitaria. Así, el alcalde de Garafía revelaba que una de las razones que explicaba la marcha de varios vecinos a otras localidades era procurarse “una mejor posición para facilitar los estudios de sus hijos” . Sin embargo, solo existía un instituto de enseñanza media en la Capital de la Isla. La falta de centros de bachillerato era suplida por academias privadas, gestionadas, en su mayor parte, por maestros nacionales. Fue el caso del pueblo de Tazacorte. El secretario del ayuntamiento recogía en su informe que existía “una academia de 2ª Enseñanza particular integrada por competentísimos profesores que realizan una labor digna de encomio con unos 150 alumnos” .
La mayor parte de las viviendas de las catorce localidades no reunían condiciones mínimas de habitabilidad. Municipios como Fuencaliente informaba que 545 hogares de los 620 en que residían sus vecinos adolecían de condiciones adecuadas . Los consistorios reconocían que el costo de las reformas para mejorar la funcionalidad, higiene, servicios y comodidad de las casas no podía ser asumido por sus dueños.
Efectivamente, diez ayuntamientos señalaban que sus habitantes tenían un bajo nivel de vida. Tres más -Barlovento, Breña Baja y Los Llanos de Aridane- consideraban que, aunque la situación dejaba que desear, había mejorado. Solo el municipio de San Andrés y Sauces afirmaba que el nivel de vida de sus habitantes era bueno . En La Palma, los distintos ayuntamientos amparaban a 1343 familias a través de la Beneficencia Municipal. Esta cobertura conllevaba gratuidad en la asistencia médica y en la adquisición de medicinas. Por su parte, Cáritas Diocesanas acogía a 972 familias en ocho municipios . Solo en Santa Cruz de La Palma, Cáritas ayudaba a 984 personas. También, la Sección Femenina atendía a 60 vecinos y Auxilio Social a 120 .
Desde la década de los cuarenta hasta los años sesenta, la emigración se convirtió en la vía de escape al atraso económico. Jaime Pérez García recuerda, en su crónica del periodo 1953-1960, que aquella fue “la época de la emigración, los años en que muchos canarios inmersos en penurias económicas marchaban a aquel país (Venezuela) en busca de un mundo mejor” . La mitad de los municipios dejaron constancia de que la población disminuyó durante los cincuenta. El alcalde de Breña Baja comentaba que el éxodo se dirigió “principalmente a Venezuela” y que alcanzó “su mayor importancia en los años 1950 a 1955”, pues, “llegan hasta emigrar 200 personas aproximadamente”. “A partir de 1955”, prosigue su relato, “comienza a descender la emigración a Hispanoamérica” e, incluso, desde 1957, “comienzan a establecerse en este término en busca de trabajo algunas familias de Lanzarote, La Gomera y Gran Canaria” que “encuentran ocupación en la preparación de terrenos para el cultivo de platanera” . Aunque en los años sesenta la población empezó a recuperarse, el goteo migratorio persistió, debido “a la emigración a la capital de la provincia, a la que marchan a establecerse, anualmente, algunas familias” . Efectivamente, en la década de 1960, el impulso económico de La Palma, sobre todo en la Capital y en las zonas plataneras, sumado a las restricciones para obtener visados a Venezuela, contrajeron la corriente migratoria .
Los mismos informes evidenciaban el contraste entre la decadencia de los municipios cuya riqueza se basaba en la agricultura de secano y el desarrollo de los pueblos integrados en las comarcas plataneras o en el área capitalina. Así, el número de teléfonos privados apenas llegaba a la veintena en la mayor parte de los términos con predominio de la agricultura de secano. En cambio, los abonados rondaban los doscientos en las localidades de las zonas plataneras y, en la capital insular, se alcanzaban los 1000 aparatos con línea. Otro tanto sucedía con los vehículos particulares. En los municipios dedicados a la agricultura de subsistencia, la cifra más elevada la aportaba Fuencaliente con 36 coches particulares. Le seguían Tijarafe con 15, Garafía con 5 y Puntallana con 2. Mientras, en Los Llanos de Aridane y en Santa Cruz de La Palma, la cifra de coches privados ascendía a 252 y 200, respectivamente.
Precisamente, el descenso demográfico ocasionado por la emigración se cebó en las zonas que tenían como primera actividad económica la agricultura de secano. En conjunto, los municipios de Tijarafe, Puntagorda, Garafía, Barlovento, Puntallana, Mazo y Fuencaliente vieron reducir el número de habitantes de 45.320, en 1950, a 32.738, en 1970 . El declive de estos pueblos se vio acentuado, a principios de la década de 1960, por una fuerte sequía que trajo consigo varios años de malas cosechas. Centenares de naturales de estas comarcas marcharon a Venezuela, se dirigieron a los municipios plataneros de la Isla o se afincaron en Santa Cruz de Tenerife. El ayuntamiento de Mazo, por ejemplo, con un censo de 4831 habitantes (1963), declaraba que, en los últimos años, 546 personas habían abandonado el pueblo con destino a América .
No obstante, los “estudios sociográficos” redactados por los ayuntamiento de La Palma permitían apreciar que el panorama insular descrito no permanecía estancado. Los capitales procedentes de la emigración, la expansión platanera y las crecientes inversiones públicas transformaban la Isla, de forma cada vez más acelerada.

Bibliografía:
GARCÍA RODRÍGUEZ, José León: Emigración y Agricultura en La Palma, Cabildo Insular de La Palma, Santa Cruz de Tenerife, 1992.
–    La población del Valle de Aridane en La Palma, Universidad de La Laguna, Tenerife, 1983.
GONZÁLEZ VÁZQUEZ, Salvador: “Historia Contemporánea de La Palma”. En Revista de Estudios Generales de la Isla de La Palma, Sociedad de Estudios Generales, Santa Cruz de La Palma, 2004.
HERNÁNDEZ LUIS, José Ángel: Transporte y red viaria en la isla de La Palma, Universidad de Las Palmas, Gran Canaria, 1993.
PÉREZ GARCÍA, Jaime: Memorias insulares (1953-1960), Cabildo Insular de La Palma, Santa Cruz de La Palma, 2009.
RODRÍGUEZ BRITO, Wladimiro: La agricultura en la Isla de La Palma, Instituto de Estudios Canarios, Tenerife, 1982.
–    La agricultura de exportación en Canarias (1940-1980), Consejería de Agricultura, Tenerife, 1986.

COMENTARIOS (9)

  1. Eduardo Cabrera Capote dice:

    Interesante informe sobre una realidad que no está tan lejana

  2. Queen dice:

    Caramba, media mañana, y llevo dos dosis de remoción de sentimientos y recuerdos.

    Tras desayunar y contribuir a la recogida de los “engalanes navideños”… hasta la perseguida reprimenda: “Pedro, para hacerlo así, mejor déjalo, que termino yo sola…” Arregla la puerta del mueble del salón, que tiene las bisagras estropeadas…

    Me las amañé de carpintero y, a continuación, me puse a leer uno de los libros que me dejaron Los Reyes en La Palma: “La Bodega” del estimado amigo José Juan Pérez Pérez. Apenas llevaba unas páginas debí dejarlo, porque en un par de ocasiones se “me subieron los cataplines a la garganta” y se me nublaron las letras. Demasiados sentimientos juntos que, bien contados como hace José Juan, se convertían casi en vivencias propias… Temprano para secarse las lágrimas. Voy a distraerme en El Apurón…

    Coño… y aparece D. Salvador contándonos penurias reales de la infancia y adolescencia… “Yo también nací en el 49”…

    Estimados, me han “jodido” ustedes dos la mañana… Y encimo debo darles las gracias. Porque las merecen, porque son dos maestros: “Váiganse pal carajo, los dos”.

    Abrazos (Voy a regar las plantas del jardín, que estas por lo menos no escriben).

  3. Antonio J. Rodríguez Herrera dice:

    Justito lo que nos dice Pedro Luis es lo que quería decir yo, palabras más palabras menos… Es que Pedro Luis siempre me las saca de la boca… Jajajajaj

    Excelente narrativa la del amigo Salvador, nunca lo dejo de leer. Espero que sea más consecuente con sus contribuciones.

    Un abrazo!

  4. Nuria Rodríguez Hernández dice:

    Interesante y documentado relato de tiempos que vivimos y que creo no nos gustaría repetir, salvo por la edad, y las ganas de superarnos que entonces teníamos. No quería pasar sin felicitarle por su referencia a aquellos grandes maestros que tuvimos en esas academias privadas, que con pocos medios y mucha dedicación nos sacaron adelante. Quizás si gente de ahora, docentes y discentes, hubiesen conocido y sopesado estos ambientes y a estos profesionales, a la enseñanza le cantaría otro gallo, mejor que el que actualmente canta.

  5. Queen dice:

    Estimado "Atilaelhunico", no sea abusador, ya ni siquiera "las palabras" soy capaz de sacar a nadie, mucho menos lo demás…

    Por razones obvias, los que vivimos los tiempos difíciles que bien nos describe don Salvador, más que sacar nada, corroboramos y nos alegramos porque los demás metan: ¡Sr. Duraton, me sumo a su felicitación!

    Soy docente por la vocación que me inculcaron los maestros y, permítaseme en esta ocasión, maestras, que me enseñaron en escuelas y academias a la sombra de los brezos en las medianías del modesto y sostenible Mazo rural de entonces. Siempre los he tenido presente y ya no me queda tiempo para olvidarlos.
    Sí, es verdad, que a todos los que nos formamos con la docencia presencial de aquellos "monstruos", ahora la docencia virtual y la enseñanza no presencial nos tienen un poco descolocados. Más el mundo sigue girando…

    Saludos cordiales y venturoso año para todos.

  6. Queen dice:

    ¡Anímense hombre! (y mujeres, claro), que los tiempos que aquí bien nos describe don Salvador, eran "bastante peores que los actuales".

    Qué otra fórmula, mejor que un breve comentario, podemos utilizar para compensar a nuestros generosos blogueros de su esfuerzo y el trabajo que nos brindan.

    Ya no criamos conejos, ni gallinas, ni hacemos bizcochones en las casas, para regalárselos con admiración… Antes se hacía eso, ahora ni eso.

    Disculpen… Esto más que enviarles saludos cordiales, que es lo que pretendo, puede parecer una impertinencia. Nada más lejos de mi intención.

    Abrazos.

  7. Ana Abreu dice:

    Don Salvador, como siempre, oportuno en sus aportaciones. Este tipo de cosas sirven para recordarnos que lo que hoy vivimos no son penurias, que las penurias vienen de atrás!

  8. Queen dice:

    Estimado Salvador, le envié mis saludos a través del "teniente Govantes". Espero se los haya dado y, además, le sirvan de estímulo para progresar en la interesante historia de nuestra lejana y triste postguerra civil.
    Abrazos.

  9. jacintamaria dice:

    gacias desde venezuela es recordar la historia espero que los comentarios sigan para que nuestra juventud se entere de la historia de la palma

Los comentarios están cerrados.

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