Estamos ante la última línea de defensa. Las barreras que, en
otro tiempo contenían los golpes, esta vez han sido rebasadas. El Presidente
del gobierno ha tenido que salir al encuentro de una embestida demasiado directa:
la Evaluación sobre Educación en España de 2009 no sólo
revela que la Enseñanza en Canarias anda mal, sino que, además,
subraya la responsabilidad del gobierno del Archipiélago por no gastar
los cuartos suficientes. Descenso del porcentaje del Producto Interior Bruto
invertido en Educación, número elevado de alumnos por profesor….
Justo lo que asociaciones de padres y sindicatos docentes llevan denunciando
más de una década.
Alegando nuestras peculiaridades, el ejecutivo
siempre había procurado evitar que instancias adscritas a la Unión
Europea o al gobierno de España metieran las narices en la Educación
de nuestras Islas. Un ardid de reminiscencias nacionalistas, discurrido para
evitar que estos análisis nos dejaran con las vergüenzas al aire.
Sin embargo, en los últimos cursos académicos no han logrado
impedirlo y los informes sucesivos, como no podía ser de otra manera,
han confirmado un panorama educativo frustrante.
Ahora, el revolcón amenaza
con ser mayor. ¿Por qué? ¿Qué se
desprende del nuevo estudio?
Primero, una cosa sabida, que la Educación
va mal.
Segundo, una cosa denunciada, que, en gran parte, la culpa es del gobierno.
Tercero,
– y aquí estriba el meollo de la cuestión- que
ese malhacer del ejecutivo en el terreno de la Educación ha lastrado
la respuesta a la crisis económica y ha conllevado un incremento del
desempleo en Canarias.
Ya no valen directores territoriales, ni la misma Consejera
del ramo para encajar el golpe. Esta vez, ha tenido que saltar a la palestra
el propio Presidente del gobierno.
Cuando le vemos aparecer, su figura aparenta
el porte de un representante del pueblo interesado en que la cosa pública
mejore. Pero, subliminalmente, habla un político que presume de conocer "a
su gente" y
que, gracias a esa sabiduría, confía en convencer a la opinión
pública de no tener responsabilidad en el mal funcionamiento de un Departamento
que su partido lleva gestionando dos décadas. Lentamente, mientras todos
atendemos, extrae, de su cartera de muchos años y muchos puestos de
experiencia, un par de estereotipos para la ocasión y, apoyándose
en ellos, habla.
Su discurso empieza reconociéndolo. Efectivamente, esto
no marcha. Pero, atención, el problema no radica en que el Gobierno
deba aportar más dinero. No tienen más que ver lo bonito que
están los
colegios que hemos construido. Y nos invita a visitarlos. No, no, -continúa
mientras guía al público- si desean encontrar culpables, miren
en otra dirección. A fin de cuentas, no es el Gobierno quien da clases.
Claro, son los maestros, que para esos les pagamos como a los "entrelosdosotresquemásgananenEspaña".
Son ellos los que dilapidan el "ingente" esfuerzo presupuestario "que
la sociedad ha puesto en sus manos".
Pero, tranquilos, el gobierno arreglará el asunto. Lo primero es realizar
un nuevo informe desde Canarias. El anterior se escribió muy lejos y,
a tanta distancia, no se aprecia bien dónde "chirría
la maquinaria".
La gente de la casa va a elaborar uno mejor1.
Después, con ese diagnóstico
en las manos, hay que impulsar "un cambio de modelo educativo profundo,
radical", para empezar a "enseñar de otra manera
para que los alumnos puedan aprender de otra forma"2.
Eso sí, sin poner más dinero, que ya hacemos bastante gasto y
estamos en crisis. El plan del Presidente culmina con la promesa de apretar
las clavijas a unos profesionales de la enseñanza que mantienen "escandalosos índices
de absentismo"3.
La virulencia de la diatriba da la medida de lo
comprometido que el gobierno juzga su situación tras la publicación
del informe. Cuando el presidente concluye, emerge un paisaje perturbador.
De sus palabras se deduce que los profesores son unos privilegiados insensibles,
que se escaquean, que ganan mucho y que enseñan
poco. Sólo algo menos que unos traidores a su tierra, que impiden a sus
conciudadanos superar el atraso cultural y encaminarse por la senda del crecimiento
económico.
El verbo del presidente señala al colmo del mal: funcionario,
docente y, encima, "entrelosdosotresquemásgananenEspaña".
Busca y encuentra al cabeza de turco perfecto para emplazarlo, justo en medio
de la diana. Cuando ustedes empiezan a mirar, con rabia, la testa del docente
alongado y con cara de no saber dónde está, el político
siente que es el momento de dejar el escenario. El dibujante lo sorprende en
el instante que sonríe y se aleja.
En verdad, el político es como
un mago, pero de los auténticos,
de los que no hacen milagros. Mueve una mano para atraer la atención
de espectador y así poder hacer el truco con la otra, libre de miradas
inquisidoras. De esta manera, mientras la realidad espera quejosa, la comunidad
ve abandonar la escena un maestro de la gobernanza capaz de reconducir nuestros
instintos. Y si no, compruébenlo: una vez más, no hubo nada.
Aunque ya nada sea igual.
NOTAS:
1. Declaraciones realizadas por el Presidente
del Gobierno de Canarias recogidas en “Nuestros colegios están
entre los mejores de Europa” y “Rivero: Invertimos mucho
en la escuela pública, pero con pobres resultados”, La
Opinión, Tenerife, 22 y 24 de junio de 2010, respectivamente.
2. Declaraciones de la Consejera de Educación, Cultura y Deportes del
Gobierno de Canarias, realizadas previamente a las del Presidente del Ejecutivo.
Recogidas en “Nuestros colegios están entre los mejores de Europa”, La
Opinión, Tenerife, 22 de junio de 2010.
3. Declaraciones del Presidente del Gobierno de Canarias
recogidas en “Rivero: Invertimos mucho en la escuela pública,
pero con pobres resultados”, La Opinión,
Tenerife, 24 de junio de 2010.

