Blas Pérez González nació en las postrimerías del siglo XIX. La biografía de un jurista amante del estudio y apegado al orden debió ser tranquila. Sin embargo, no ocurrió así. Primero, porque su existencia fue zarandeada por una centuria convulsa y, segundo, porque su vocación política le involucró en algunos de los lances históricos más dramáticos del siglo XX. Blas Pérez González vivió bajo dos constituciones, la de 1876 y la de 1931, y dos dictaduras, las del general Miguel Primo de Rivera y el general Francisco Franco. En la mitad de su trayectoria vital, sufrió una Guerra Civil que a punto estuvo de costarle la vida. Al final, por unos meses, no vio proclamar una tercera constitución: la de 1978. Hombre ambicioso, laborioso e inteligente, alcanzó las mayores cotas en sus actividades profesionales: catedrático de derecho civil en las universidades de Barcelona y Madrid, fiscal del Tribunal Supremo y general auditor del Ejército del Aire. Su recorrido político parte de orígenes republicanos, allá por los años de la I Guerra Mundial, y concluye en el franquismo, al ser designado responsable del aparato represivo de la Dictadura. Será como Ministro, cuando Blas Pérez González adquiera su mayor relevancia histórica, al constituirse en pieza clave para la consolidación del Régimen.
La familia de Blas Pérez González procedía del pueblo de Mazo. A pesar de sus ascendentes familiares conservadores, Blas Pérez González se crió en el entorno progresista de la Ciudad, al que se adscribían su padre, su padrino y algunos de sus maestros. Su padre, el doctor Juan Pérez Díaz falleció en 1908, cuando nuestro biografiado contaba con diez años.
Blas Pérez González tenía parientes en Venezuela y en el seno familiar se planteó su marcha a América, pero, finalmente, dada la brillantez con que cursaba sus estudios, se decidió que emprendiera la licenciatura de Derecho. El dinero de la emigración sufrago parte de su carrera universitaria. En palabras del propio Blas Pérez González: "siguió estudios con la ayuda de una beca familiar sufragada en Caracas"[1].
Los años de juventud son republicanos. En 1914, se une a otros estudiantes, empleados y comerciantes para fundar la Juventud Republicana palmera. El mensaje de la recién nacida asociación exigía una mayor justicia social y abogaba por un regeneracionismo que reprochaba los males de la Nación al sistema de la Restauración y a sus políticos.
Alumno trabajador y ordenado logra un expediente excelente y termina la licenciatura en Derecho, en 1920, con premio extraordinario. En 1927, obtendrá el doctorado, también, recompensado con premio extraordinario. Su devoción por los estudios recién concluidos se acentuará con el paso de los años. Para Blas Pérez González, el ejercicio del derecho llegará a ser algo semejante a un "sacerdocio", dedicado "a la santidad de la Ley"[2].
Con 22 años, aprueba las oposiciones de ingreso al Cuerpo Jurídico Militar y es destinado, con el grado de Teniente, a Marruecos, concretamente, a la guarnición de Larache. Llega al Norte de África en un momento crítico para la historia de España. Las tropas coloniales acababan de sufrir una tremenda derrota a manos de las tribus rebeldes del Rif, dirigidas por Abd-el-Krim. Durante tres semanas, más de diez mil soldados españoles perdieron la vida combatiendo mientras se retiraban, en medio de escenas de enorme crueldad. Melilla estuvo a punto de caer en poder de las tribus del Rif sublevadas contra la autoridad española y costó muchas bajas recuperar la parte oriental del territorio caída en manos de las kabilas. La conmoción en el País es grande y se decide investigar las responsabilidades del Desastre de Annual. La situación en Marruecos había sido, verdaderamente, apurada y, además, el impacto de la derrota aumentó el desprestigio del Ejército entre una porción considerable de la opinión pública, acrecentó la presión para abandonar el Protectorado, e, incluso, amenazó la estabilidad del País. En el seno del núcleo africanista del Ejército, se querían corregir las corruptelas a fin de limpiar la imagen de las Fuerzas Armadas destacadas en el Rif y para eliminar una de las causas que lastraban el funcionamiento del ejército colonial. En ese ambiente, el general José Sanjurjo encargó al joven teniente auditor Blas Pérez González la acusación contra uno de los imputados por corrupción, tras la derrota del verano de 1921. "Fiscalillo", explicó el general José Sanjurjo a Blas Pérez González, "la situación presente reclama que se haga justicia, pues es menester acabar con las causas que han contribuido al desastre de Annual"[3]. Blas Pérez González cumplió las órdenes, realizó la acusación y obtuvo la condena del inculpado. De este modo, por primera vez, el jurista canario se relacionaba con militares africanistas y se implicaba en sus estrategias. En aquellos momentos, aparece en la vida de Blas Pérez González, el, entonces, joven comandante, Francisco Franco. Blas Pérez González quedó impresionado por la actuación del comandante de La Legión. A su juicio, su desempeño había conseguido recobrar el prestigio del ejército español en África. La estancia en Marruecos de Blas Pérez González acentuó su apego al orden, estimulado ya, por el estudio de las leyes.
En 1926, la vida de Blas Pérez González da un giro al trasladarse a Madrid para iniciar su carrera de profesor universitario. Desde su último año de licenciatura, el Profesor Felipe Sánchez Román le había convertido en su "protegido". Ahora, le convence para que se incorpore a la Universidad Central, como ayudante de la Cátedra de Derecho Civil. Tras finalizar su doctorado, el propio Felipe Sánchez Román le propone que se presente a la Cátedra de Derecho Civil de la Universidad de Barcelona. Blas Pérez González acepta y, tras una reñida competencia, aprueba la oposición. En 1927, después de un lustro de vida militar, ingresa en la plantilla docente de la Universidad de Barcelona. Con treinta años es catedrático. Blas Pérez González vivirá, en Barcelona, con su esposa Otilia Martín Bencomo, descendiente de una familia adscrita a las clases altas tinerfeñas, con quién contrajo matrimonio, en Santa Cruz de Tenerife, en 1928. Sus cuatro hijos nacerán en la Capital catalana, durante la década siguiente. Más tarde, ya ministro, reconocerá que, en Cataluña, pasó "los años más felices de su vida"[4]. El intenso devenir político y social de la Región marcará, en buena medida, la trayectoria personal del jurista canario.
[1] Manifestaciones del Ministro de la Gobernación acerca de su viaje a América, La Vanguardia, Barcelona, 22 de diciembre de 1955.
[2] PÉREZ GONZÁLEZ, Blas: Memoria elevada al Gobierno Nacional en la solemne apertura de los tribunales, Instituto Editorial Reus, Madrid, 1940, p. 6.
[3] GARRIGA, Ramón: Los validos de Franco, Planeta, Barcelona,1981, pp. 127-128.
[4] La Vanguardia, Barcelona, 6 de octubre de 1953.

