En palmero

Era una mañana de una viruja de mil diablos provocada por la sorimba que bajaba desde las escarchadas cumbres que hacía que se nos arripiara el cuerpo a cada instante mientras se nos aguajeaban las napias. Avanzábamos por una empinada pista de piche que nos debía llevar a lo alto de un morro; íbamos en busca de una furna, que en un día de gran jarana y entre balbuceos -con guarniciones de exageraciones- un baladrón con cachimba nos había hablado de su existencia. A pesar de la arrebujada frase "la cueva es tan grande que entró chivito y salió chivato", algunas de las muchas matraquillas que nos largó, nos hacía entrever que todo podría ser cierto.

Con el sueño del descubrimiento y la promesa de aventura, nos movíamos torpemente, en parte por la abundante ropa que llevábamos para quitarnos el pelete, pero también por las prisas y los equipos de espelo y de capturar bichos que colgaban de la mochila.

Unos metros más arriba nos encontramos con un belillo que nos amenazó con darnos una trompada por haberle espantado un par de baifos, que salieron corriendo al vernos. Asustados, los muy guanajos habían decidido entaliscarse en una fajana colgada, para disgusto del singüanguo de su dueño.

Decidimos desviarnos para evitar jaleo, y así nos mandamos a mudar por una barranquera paralela que conformaba un paisaje rural, constituido por algunas fincas sembradas de papas, con pequeños huertos de millos y chochos. Salpicado a tramos por enmarañadas enredaderas de chayoteras que llegaban hasta unas escarpadas vetas con ñameras entre las que se observaba de cuando en cuando algún árbol que venía a completar toda la gama de verdes posibles.

Unos metros más arriba, mientras saltábamos entre peneques y toniques, se nos presentó un desarrapado trafallo pendiente de su dula y -con ganas de palique- amablemente nos preguntó si nos habíamos perdido. Haciendo un alto en el camino mientras le explicábamos -colocados a barlovento por la varraquina- nuestros motivos de subir para arriba, el mago pasmao se descubría para rascarse el totizo donde destacaba su estrecha cabellera de blancas escarpias, al mismo tiempo que una transparente gota de saliva se deslizaba por su lambuceado palillo que nos dejaba totalmente aquellados. Un par de gotas después nos indicaba una travesía por un caboco enchumbado y lleno de píjaras que nos ahorraría unos minutos -que ya comenzaban a escasear- no sin antes recordarnos varias veces que teníamos que estar atentos a una tonga de bolotes sobre una atarjea por donde había que ageitarse para salvar un paso fule y no esguañarse en el fondo.

Gracias a un par de gajos cambados que sobresalían y a un fleje de cuerdas que usamos de pasamanos, llegamos a lo alto del caidero, tan resbaladizo que nos llevó a pegarnos algunos partigazos que dejaron nuestras piernas magulladas y las berijas apretadas. Estaba a punto de darnos un yeyo cuando decidimos descansar unos minutos, mientras se nos despertaba, por tanto esfuerzo, un jilorio que solo se achicaría con algo de entullo de frutos secos y un par de buches de agua. Una vez repuestos los ánimos, anduvimos el último trecho hasta un risco que en su base escondía un enorme juro que se abría en el suelo. Todos nos quedamos boquiabiertos y dejé escapar un descriptivo ¡ÑOOS!

Amigos, esta vida es tan corta que cualquier detalle que nos sobrecoja justifica nuestra existencia.

COMENTARIOS (14)

  1. Queen dice:

    – Pos a María, ¡tú no viste pasar a esa cuadra de coño-bobos por medio de las veta de las papas, recién allegadas tierra!

    – Sí, mi jijo, pero yo con esos chafallos de suidad no jablo, que con tan sarandajo y tanto trasto al cogote, igual me jacen mal di ojo.

    – ¿Y pa onde fueron?

    – Se metieron pa dentro, pa la fajana de búcaro.

    – Déjalos, a ver si se estrallan la crisma y se les quitan las ganas de joder al prójimo.

  2. Anelio Rodríguez Concepción dice:

    Eres tremendo. Además de biólogo, filólogo.

  3. Juan Perez Gonzalez dice:

    Ja,ja,ja Enhorabuena, muy pero que muy bueno, me encanto! Mis preferidas son "singuango" y "guanajo".

  4. Antonio J. Rodríguez Herrera dice:

    Pos pal jilorio haber llevado un pelotito e´gofio y un fisco e´queso muchaaa… o están esperando a qui abran el majdona ese pa´llevar unaj imburguesaj desas que te ponen to´cebao mi niño…?

  5. José Joaquín Hernández Brito dice:

    Cuidado, cuidado!!! No se vaya a emborcar la palangana o espicharse un caucho en el camino.

  6. Luis Rollán dice:

    Tras haberle dado lectura, me he quedado pasmao.

    Fantástico. Enhorabuena.

    Saludos cordiales…

  7. Mariano Moreno dice:

    Y una vez alongados en el juro ¿qué?
    Espero que continúe.
    Una delicia. Te has superado.

  8. Raul Galera Talero dice:

    ¡Madre mía! Sólo faltó en esta aventura alguna señora de esas que van todas emperifoyadas…

  9. Eduardo Martín dice:

    ¿ Cualquier detalle, que nos sobrecoja , justifica nuestra existencia ?

  10. El Apurón dice:

    Muy buena idea la de escribir el texto con palabras que más o menos todavía se usan y que no tienen que estar asociadas a que los magos no pronunción del todo bien.

  11. Paquita Torres dice:

    Si señor, "mu gueno".
    Interesante la frase final.
    Prodíguese.

  12. Manuel Abrante Brito dice:

    Ya…Ya…Ya. Guenisimo maestro. De vez en cuando es sano cambiar el lenguaje culto por el empirico, y mas cuando se hace tan bien. Prodigate mas y cuentanos que habia en el juro.

  13. Ruben dice:

    Ajó. ¡Que güeno mi niño! Como pa meterlo en una gaveta (archivarlo) . Me jarté de risa.
    Sigue así y escribe más.
    Otras intervenciones tampoco tienen desperdicio. Muy buenas

  14. Queen dice:

    Décima abierta del "Mago de Mazo" al insigne y erudito Bichólogo:

    Yo te miro y no te veo
    Rafael del ojo tuerto
    pisa-papas en el huerto
    si lo veo no lo creo
    por ello yo aquí te leo
    la lección de carretilla
    mala leche de higuerilla
    para criticar al mago
    por lo bajito me cago
    en "Bicho" de pacotilla

    Tú sigue jurgando al mago y verás "como entras a la cueva cabrito, pero no no sales "corazón".

    Un fuerte abrazo.

Los comentarios están cerrados.

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