Hoy vamos a describir un paraje, siempre amenazante y siempre amenazado, que empezó un dos de octubre como un desamparado "pedo" adventicio al pie de unas empinadas laderas de derrubios inestables; allí donde se detenían para refugiarse almas y embarcaciones sin atraque, y que hoy son asumidas por una estrecha franja costera de callado, con pequeñas y abiertas playas resacadas limitadas por puntas o restingas lávicas.
Se trata de un pequeño lugar salitrero de apenas tres kilómetros de perímetro y cerca de 0,3 Km2 de superficie que mirando hacia el sol naciente nos ofrece un desolado erial quemado por lavas de muy reciente historia.
Su escaso y despoblado suelo -rústico de protección- contribuye con su aspecto caótico a unos maravillosos campos pedregosos donde converge la roca madre de nuestra tierra esculpida por la lava. Por un lado, su áspera superficie que con solo pensar en atravesarla nos llena de desaliento; en otros, negros espacios repletos de despojos viscerales de aspecto ondulado, encordonado e incluso liso, que nos hablan de diferentes paroxismos en el desarrollo de los episodios que han dado origen al nacimiento de todo un desconcertante paraíso. Sus vitales fluidos magmáticos, mientras circulaban bajo una corteza ya cuajada, fueron elaborando formas que una vez solidificaron nos han dejado varias enmarañadas arterias, a veces, boquiabiertas al cielo que las cubre.
Esta isla baja es un pequeño y bellísimo paraje que contiene un amplio abanico de manifestaciones geomorfológicas (tubos volcánicos o caños de fuego, simas, cascadas, jameos, estafilitos, lavas "aa" y "pahoe hoe", canales lávicos, etc.) que hacen de este lugar una interesantísima muestra del vulcanismo canario, con la particularidad de que todas ellas se pueden observar en un reducido espacio, hecho que no ocurre en ningún otro edificio volcánico de nuestra Isla.
Aparte de su gran belleza natural, este rincón es un magnífico refugio para varias especies evolucionadas de insectos troglomorfos muy raros e interesantes que desde la más absoluta oscuridad observan a otros especialistas, como son las especies lavícolas que en sus correteos nocturnos aprovechan el maná del cielo -en forma de aeroplancton- para configurar los ecosistemas eólicos. Asimismo, es refugio y descanso para algunas aves y murciélagos que dormitan sueños de gratitud acompasados con el ulular del alisio. El silencio solo es roto por el quejido de alguna graja ante tanta desolación o el grito desangelado de los cernícalos ante la escasez de los hambrientos lagartos que, entre petates de pesca, rebuscan desesperadamente algo que llevarse a la boca.
Aunque surgió libre y sin figura de protección, todo esto hace de él un verdadero parque temático que adquiere verdadera importancia didáctica a nivel insular por lo que merece la pena seguir haciendo un esfuerzo para que sea conservado.
Estimados lectores, creo que he dado las suficientes pistas como para adivinar este emblemático paraje que presenta los suficientes méritos como para que le dediquemos una jornada de nuestra vida recorriendo y descubriendo todos sus rincones. De todas formas, si nos vemos por ahí, no duden en preguntarme acerca de sus sospechas. Aun así, si no lo averigua, la respuesta se desvelará en breve.
P. D.: Como casi siempre, me despido con un halo de esperanza, en este caso por tratarse de un espacio propuesto desde hace tiempo para ser englobado dentro de un Parque Natural…

