Colecciones patrimoniales privadas

Esto que les comento ya lo he tratado y manifestado en numerosas ocasiones (Diario de Avisos, 2002; Canarias 7 y La Voz, 2003; Diario de Avisos, 2004; Canarias 7, 2006), y, como tema recurrente -que no lo debiera ser-, en las mismas seguimos. Asimismo, y apoyándose en estas denuncias, sé que hubo una iniciativa concerniente a la creación de un Instituto de la Naturaleza Canaria, llevada a sesión plenaria ordinaria del Cabildo de La Palma, en noviembre del 2003, y rechazada por el voto de calidad del entonces presidente, Sr. Perestelo. Este, además, quiso que se añadiera en el acta: "Esta colección se perdió por acuerdo no tomado en el día de hoy"…, a lo cual apostilló: "Pueden añadir que fue rechazada la moción con el voto de calidad del Presidente". Penoso.

Por eso creo que es conveniente volver a recordar que en La Palma existen importantes colecciones animales (vertebrados e invertebrados artrópodos y no artrópodos) en manos de particulares, la mayoría de ellas de un enorme valor científico, con especies únicas, que son fruto en muchos casos de una labor silenciosa de años, a veces décadas e incluso de generaciones familiares. Un ejemplo de esto es la colección entomológica de D. Elías Santos Abreu, humanista y figura científica destacada a caballo entre dos siglos (1856-1937). Estudió bachillerato en La Laguna y la carrera de Medicina y Cirugía en la Universidad de Sevilla, donde obtuvo la licenciatura en 1879. Su intensa vida profesional transcurrió en Santa Cruz de La Palma. Aquí organizó un pequeño laboratorio de análisis, el primero que se conoció en Canarias, y disfrutó de un bien ganado prestigio como médico. Pero una de sus grandes pasiones eran los insectos (aunque no dejó de explorar muchas otras Ciencias), consagró buena parte de su vida al mundo de la Entomología, sobre el que escribió numerosos ensayos y artículos que le dieron prestigio y reconocimiento tanto en nuestro país como fuera de nuestras fronteras.

Creó una colección de moscas (dípteros) con extraordinario rigor, pues el Sr. Santos era metódico y minucioso (aún hoy en día es una de las mejores de Canarias, con más de 5.000 ejemplares perfectamente etiquetados e identificados). Lamentablemente están guardadas en habitaciones y muebles que no reúnen las condiciones idóneas (isotermia, hermeticidad, etc.), con el riesgo que esto conlleva para los "elementos y bienes" que albergan (también hay libros y apuntes). Así, poco a poco, se pueden ir perdiendo verdaderos tesoros de nuestra historia natural que, con tanto esmero y esfuerzo, recogió años atrás el científico. Resulta frustrante consultar los fondos y encontrar ejemplares atacados por hongos o parásitos de colección, aunque hoy en día una parte de la misma esté bien conservada ya que se encuentra en cajas herméticas que hace unos años protegimos al limpiarlas y aplicarles venenos. Pero lo cierto es que, de no tomarse las oportunas medidas, en un futuro próximo pueden llegar de nuevo a un estado de deterioro que haga imposible su recuperación y difusión para el estudio y la investigación de profesionales de la Biología y de las Ciencias Naturales.

Esta colección tiene un doble valor, ya que es un tesoro patrimonial que se debería dar a conocer para el disfrute de los palmeros y todos los canarios, y al mismo tiempo tiene un reconocimiento científico. Así, los Museos de Historia Natural de Valencia y de Barcelona, al igual que el de Santa Cruz de Tenerife (el único que ha reconocido la figura de nuestro personaje dedicándole una sala junto al otro gran pionero de la Entomología canaria, el también médico D. Anatael Cabrera), se han interesado por la colección y están dispuestos a recogerla en sus salas.

Por todo ello, pienso que es necesario habilitar algunos locales en los museos o instituciones de S/C de La Palma y crear un Museo o Instituto de Naturaleza Canaria, que aglutine con el tiempo estas recopilaciones (mediante cesión o compra), por supuesto poniendo personas cualificadas al cuidado y mantenimiento de las mismas, ampliando y completando las colecciones para que sirvan de refuerzo a la hora de difundir y divulgar los valores de nuestra Isla.

            Pero lo que sería indiscutiblemente lamentable es que parte del patrimonio de nuestra historia natural se pueda perder o tenga que viajar fuera de la Isla por pereza o negligencia de nuestros políticos. Insisto: va siendo hora de sentarse y hablar con las familias o dueños que atesoran este patrimonio para intentar captarlo y preservarlo antes de que desaparezca.

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