Acrostira euphorbiae, breve historia de un descubrimiento.

Una fresca mañana del 24 de febrero de 1991, en la zona de El Remo -justo donde ahora quieren hacer pasar una carretera para unir Fuencaliente (o el hotel…) con Los Llanos por la costa- se encontraron los primeros especímenes de Acrostira (Saltamontes del Remo). Es una pequeña parcela de apenas 25000 m2 que con el paso de los años se ha visto totalmente alterada por la tala sistemática de las higuerillas (planta nutricia de esta especie) y antropizada por vertidos de escombros, basuras, etc. que están poniendo en serio peligro la subsistencia de este invertebrado en su localidad típica.

 Desde la recogida de las primeras muestras se comenzó a trabajar en la descripción, que culmina cuando es publicada el 28 de diciembre de 1992. A partir de ahí, los autores del trabajo realizan los informes y diligencias oportunas -vista la posible distribución limitada- para que sea incluida en los catálogos de "protección". Así, el 9 de julio de 1998 es declarada en peligro de extinción en el "Catálogo Nacional de Especies Amenazadas". Posteriormente, el 23 de julio de 2001, es incluida como especie amenazada en el "Catálogo Regional de Especies Amenazadas", y según la UICN está en la categoría de "Vulnerable", con el criterio D2.

Es entonces cuando llegan las subvenciones para que un equipo de biólogos de la Universidad de La Laguna, junto con miembros del Consejo Superior de Investigaciones Científicas, comiencen una intensa actividad investigadora relacionada con esta especie en su medio natural (informes de 2001, 2002 y 2007).

Estos estudios permitieron mejorar el conocimiento que se tenía hasta el momento, ampliándose su distribución al comprobarse que este saltamontes también vive en una estrecha franja desde el acantilado de Puerto Naos hasta La Aldea de El Charco, ocupando los tabaibales mejor conservados de Tamanca. Asimismo, se sabe que su potencial de dispersión es muy reducido, siendo incapaz de recorrer distancias superiores a los 100 metros de media al año; por lo tanto las fragmentaciones de su territorio pueden ser obstáculos insalvables que, unidos a las pequeñas dimensiones de su hábitat y al hecho de presentar la diversidad genética más baja de este grupo en Canarias, pueden empobrecerlas hereditariamente (por efecto de endogamia) y favorecer así su extinción. Del mismo modo, como sólo se alimenta de Euphorbia lamarckii (higuerilla), el estado de conservación de los tabaibales debe cumplir una serie de requisitos para que las poblaciones de este saltamontes se instalen. Se ha comprobado que las plantas afectadas por plagas foráneas de pulgón y cochinilla provocan la aversión de nuestro protagonista.

Teniendo en cuenta que Acrostira euphorbiae es la única especie animal endémica de La Palma incluida "por ahora" en la categoría "En Peligro de Extinción", y a pesar de toda la información existente sobre la precaria situación de sus poblaciones, es increíble que sigamos obviando esta reliquia de nuestra fauna. A veces parece persistir una clara intención de concienciar a la opinión pública de la idoneidad de la construcción de un campo de golf en la zona -con sus correspondientes vías de acceso- y así eludir a toda costa las sugerencias de los técnicos y en general la información científica existente sobre este insecto.

Ahora resulta que el Grupo Parlamentario de Coalición Canaria prepara una Proposición de Ley relativa al Catálogo Canario de Especies Protegidas en la que de un plumazo se quiere eliminar o cambiar de categoría a dieciséis especies de vertebrados -de un total de veinte- y a dieciocho especies de invertebrados -de un total de veinticinco- que están en la situación "En Peligro de Extinción" (estoy tan desolado que no he querido ver las plantas ni las otras categorías). Entre todo esto, nuestro "cigarrón palo palmero" -que es como lo llaman ellos- pasa del nivel de máxima protección al de "Interés para los Ecosistemas Canarios" (ni siquiera vulnerable). Habría que estudiar cuántas de estas especies que reclasifican o descatalogan guardan alguna relación con zonas susceptibles de sufrir modificaciones por proyectos urbanísticos de interés público (¿ahí está la trampa?). Como le decía a un amigo el otro día, "quizás ahora estén más protegidas pero parece todo más peligroso…".   

Sería realmente educativo saber quiénes se lucran de estas obras en un Paisaje Natural Protegido que afecta directamente a esta especie catalogada. Probablemente los primeros beneficiados serían los dueños de los terrenos implicados, pero no me cabe la menor duda de que los principales perjudicados seremos los palmeros (pérdida de suelo natural, de biodiversidad, encarecimientos de productos naturales, y los efectos colaterales de obtención de tierra para siembra de césped, agua para riego, e infinidad de productos tóxicos para mantenimiento junto con la llegada de innumerables especies exóticas a ese territorio).

Todos deberíamos dejar muy claro cuál es nuestra postura y evitar que por nuestra desidia y negligencia pudiéramos poner en peligro la existencia de esta y otras muchas especies que posiblemente lleva viviendo aquí muchísimos miles de años.

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