La Virgen viene en velero
de la marina mercante
cruzando los siete mares
cargado de caramelos.
Tiene las velas de raso,
de papel los gallardetes,
un enano por grumete
y acróbatas en los palos.
Acunado en las mareas,
al son del acordeón,
en la proa un mascarón
canta una vieja habanera:
Ay, Virgencita palmera,
desde tu trono de plata
líbranos de los piratas
al amparo de una estrella.
El barco en su singladura
por la rosa de los vientos
se recrea y va esparciendo
estelas de nieve pura.
Desde la popa Biscuí
ejerce de comodoro
y luce su diente de oro
diciendo a todo que sí.
Con la luna de Valencia
dándole vuelta al timón,
el barco gira a estribor
y hace sonar la sirena.
Ay, Virgencita palmera,
fulgor de nuestros cantares,
líbranos de tempestades
al amparo de una estrella.
En la almena de un castillo
los cañones lanzan salvas
y la nave empavesada
dice el nombre y su destino.
Vestidos de marinero,
le damos la bienvenida
gritando "¡viva María!"
con agitar de pañuelos.
Nuestra reina sin igual
desembarca tan galana
y con su loa mariana
se sube a un carro triunfal.
Ay, Virgencita palmera,
capitana en alta mar,
líbranos de todo mal
al amparo de una estrella.
* Estos versos, gracias a la deliciosa composición musical de Francisco Medina, han sido cantados hoy, 4 de julio de 2015, en las cuatro representaciones de la danza coreada infantil de la Bajada de la Virgen. Intervinieron la Escuela Municipal de Danza "Maika Lerín" (dirigida por José Gordillo -con la colaboración de Manuela Álvarez-), el coro infantil de la Escuela Insular de Música (dirigido por Mila Martín) y la Banda Municipal de Puntallana (dirigida por Juan José Méndez) con el acompañamiento especial del acordeonista Noé Pérez. Juan Carlos Martín ha diseñado el vestuario de las danzarinas. La concejal Gazmira Rodríguez ha organizado el número. Manuel Poggio concibió la idea de este espectáculo hace más de un año.


Felicidades Anelio. Un número sencillo pero de gran calidad. También la enhorabuena a Fran Media y el resto de organizadores y participantes. Este es el espíritu de la Bajada.