Obviamente la caída del Imperio Romano no se produjo de golpe y porrazo. El gran comunicador italiano Indro Montanelli ha explicado en tono didáctico, llamando pan al pan y vino al vino para resumir con éxito varios siglos de Historia, que la lenta invasión de los bárbaros había respondido a un proceso de degradación social, política y económica en el cogollo de la mismísima Roma, cada vez más pagada de sí misma en un limbo de autocomplacencia y confort -hasta el extremo de olvidar todo aquello sobre lo que se había erigido su hegemonía-. El relato de Montanelli (por cierto, lectura recomendable para la playa) avanza con fluidez porque se vertebra en un sinfín de anécdotas no exentas de humor negro que en cierta medida valdrían hoy como ejemplos vívidos de la realidad. Ojo, quiero decir la realidad del presente reflejado en cualquier noticia de cualquier periódico actual. Pues bien, muchos de nuestros paisanos, tanto los que han leído a Montanelli como los que no, tienen motivos para creer que el asalto de los chandaleros que el otro día se cargaron el ascenso de la U.D. Las Palmas a la primera división fue una prueba piloto de la próxima invasión de los bárbaros. Tal cual. Claro que eso sería simplificar demasiado la cosa. En unos pocos minutos que se hicieron eternos, el bochornoso espectáculo de aquellos bucéfalos comiéndose el césped vino a mostrar las nuevas maneras de interpretar cantos revolucionarios: con aullidos desafinados, a ciegas y a pecho descubierto, sin palabras y sin líderes, porque sí, sin alegría y sin tristeza. En el arranque del siglo XXI, cuando los poderosos ya ni se preocupan por llevar máscara, mientras la desfachatez y la corrupción carcomen los cimientos del Estado, cientos de jóvenes ociosos saltan al vacío en pos de la nada. Fortalecen los bíceps en gimnasios de barriada pero no saben cuál es su mano derecha ni cuál su izquierda. Llevan tatuajes de azul prusia con lemas degradados por las faltas de ortografía. No saben qué ocurre alrededor, tampoco a lo lejos, pero vienen en son de guerra desde los guetos del extrarradio -hormigón y aluminosis- diseñados por la misma tecnocracia que justifica el gran saqueo de la crisis económica. Han pasado por la trituradora de un sistema educativo fallido y ahora remolonean en las colas del paro mirando para otro lado, escupiendo sobre sus propios pies. Quizá formen la última horda de bárbaros, o la última avanzadilla de sans-culottes, o la última escuadrilla de esclavos fugitivos. Eso, quizá. De lo que no debiéramos tener la menor duda es que Roma sigue derrumbándose sobre sí misma, devorada por emperadores, generales, tribunos y amos ávidos de riqueza a costa del descalabro del mundo.


Me ha gustado mucho Anelio.
Buenísima la comparación con los bárbaros y la caída de Roma.
A mi me da miedo esta banda de kinkis sin valores,educación ni objetivos en la vida.
Habría que buscar soluciones,aunque a corto plazo no las veo,porque el trabajo ayudaría mucho,pero está demasiado escaso.
La educación por parte de familia y amigos para inculcarle valores y objetivos en la vida sería la primera piedra para reconstruir Roma.
Nunca es tarde,y Roma no se construyó en un día.
Un afectuoso saludo Anelio
Aunque me manejo bien con el inglés, tras leer tu fantástico artículo, en el cual, y a través del tiempo, diseccionas perfectamente esa parte de la realidad social a los que muchos, políticos incluidos, desean dar la espalda, tan solo se me ocurre decir: Ces,t magnifique.
Hasta luego.
Pues sí, y lo peor de todo es que no son tan minoría como siempre nos quieren hacer ver cuando sucede una cosa de estas. Los del otro día en Las Palmas se parecían bastante a aquellos que no hace tantos años lanzaron un pedrusco del tamaño de un melón contra el cristal del coche de un jugador del Tenerife estando su propietario dentro o a los que arrancaron una señal de tráfico para atizarle a otro jugador después del descenso a segunda división. Una especie de engendros resultado de cruzar los genes del Batu con los de Antonio Cubillo. Auténticas eminencias que presumen de saber mucho de drogas, de coches tuneados y de artes marciales. La mayoría de ellos viven con “la viejita”, tienen play station y quedan con sus hijos de 5 ó 6 años una vez al mes para comprarle unas cuantas chucherías y enseñarles cómo pegar a sus compañeros de colegio, eso sí, dejándoles claro que sólo deben partirle la cara al otro niño si éste se lo busca.
Por supuesto que esto no se arregla de la noche a la mañana, y hay que pensar que estos cafres que hoy tienen veintipico o treinta años, alguna vez fueron niños, y es a esa edad cuando las posibles soluciones pueden ser efectivas. Esas soluciones no pueden ser otras que seguir invirtiendo en educación, para que la mayoría de los niños de ahora sean mejores personas que sus padres, y que poquito a poco, complementando la educación que proporciona el estado con la que cada uno recibe en su casa se vaya mejorando la educación de las futuras generaciones. Y eso siempre y cuando el tener un trabajo deje de ser un privilegio al alcance de muy pocos.
Saludos
Afinado y elegante diganóstico, escrito y descrito con la brillantez acostumbrada del maestro.
¿Y la terapia, estimado amigo, cuál es la terapia a esta situación que nos derrumba?
En el estadio (el circo), presenciaban a los 22 gladiadores, más de 30.000 espectadores, entre bárbaros (una minoría: 5 %), pacíficos (paganinis o sufridores), además de "emperadores, los generales, los tribunos y los amos" (¿beneficiarios del rollo?)…¿ No había o estaban dormidos los leones, saciados de impotencia, y "jartos de porquería"?
No olvidemos que cuando el "mundo se descalabra", nos descalabramos todos; y entre todos, por activa o por pasiva, hemos construido y llenamos el circo.
La verdad es que no hemos cambiado mucho en todos estos siglos:
Seguimos con el mismo lema que los aristócratas y gobernantes romanos aplicaban al pueblo:
"Pan y circo"
Buen diagnóstico de un problema endémico: barrios muy conflictivos, poligoneros a tope, violencia y vandalismo. El lado tercermundista de la ¿próspera? sociedad canaria
Creo que los bárbaros han estado siempre y que, cómo bien nos enseñaban los profesores de Historia, llegaban en oleadas sucesivas.
En 1972 el Nou Camp fue invadido y destrozado por aficionados escoceses, en los 80 y los 90 se produjeron muertos en estadios ingleses, belgas, italianos y sudamericanos. Yo mismo he visto -no tan lejano en el tiempo- invasiones en Bajamar, en el Silvestre Carrillo o en Tazacorte, y no precisamente de bárbaros en su totalidad, pero sí muy violentas.
La situación económica ha agudizado esto, pero la previsibilidad de hechos similares – y no solo en el fútbol- siempre ha sido algo latente a lo que no hemos querido mirar.
Educación, educación y educación.
Muy bien amigo Anelio; yo, que me voy reconvirtiendo día a día en un pesimista político, no le veo solución; esta gente, por llamarla así, ni educación ni cultura les harán efecto alguno, son IMPERMEABLES a tales cosas, lo vengo diciendo hace años, les resbala como el agua, los considero irrecuperables pero comen todos los días y sobre todo se reproducen y ya sabes que de tal palo…Pues eso; no saben nada, no saben trabajar en nada ni en nada están preparados, "pos" bonito futuro para ellos y para los que tenemos que mantenerlos…
Ya con un poco de sosiego después de la batalla, no le echemos la culpa a los poligoneros de marras, que los que asaltaron el Estadio es sólo la punta de iceberg.
Los "bárbaros" son el producto de lo que las fuerzas vivan y dirigentes de la sociedad canaria han construido en los últimos cincuenta años, durante los cuales estas islas han sido tierra de promisión donde han llegado millones a manta y la poca inteligencia de nuestros dirigentes tanto políticos como empresariales (que ha sido los mismos, unos a las órdenes de los otros), lejos de tejer una red de desarrollo y bienestar se han dedicado a especular para ver quien era más listo y se llevaba el gato al agua.
Quien siembra Venezuelas recoge Caracazos.
La especulación a corto plazo, la corrupción generalizada que ha campado donde más dinero se movía, y la falta de criterio moral a la hora de planificar nuestro desarrollo ha creado lo que tenemos, polígonos y ciudades dormitorio con millares de jovenes (el 60 %) sin alternativa de incardinarse en la sociedad y con la desesperación que alimenta un futuro sin perspectiva.
Es fácil echarle a culpa hoy a la LOGSE, a Zapatero o al Sursum Corda, sin darnos cuenta que la mayoría de estos jóvenes lo que necesitan es esperanza y posibilidades de "buscarse la vida dignamente". No son tontos y saben que en la estabilidad y la vida organizada, se pasa mejor que viendo situaciones extremas en su alrededor y sin nada que lo remedie, a no ser las promesas de Don Paulino donde nos dice que tranquilos, que todo es cuestión de confianza, que esto se arregla más pronto que tarde y las promesas de Don Soria donde siguiendo su docto magisterio los canarios dentro de poco seremos como los árabes del Golfo Pérsico.
Tengamos fe en nuestros políticos, que ya es mala suerte que se vayan a equivocar los dos.
Al menos uno de los dos acertará, no seamos pesimistas.
Es que la situación contraria sería muy chunga y lo del Estadio el otro dia sería una broma si la presión sigue aumentando.
Sr Anelio: envidio su exquisita exposición. Le leo en el el silencio de mi desvelo, cuando sin sueño busco que hacer o en qué pensar. Y usted me dio que pensar. Creo ver en sus palabras lo que trasciende a lo anecdótico de la noticia.
Esas "nuevas maneras de interpretar cánticos revolucionarios con aullidos desafinados…..saltando al vacío en pos de la nada" es terrible, porque su "nada" se ha gestado en la Roma despótica y soberbia que se cree imperecedera y queramos o no, esas hordas de la "nada" tendrán que buscar caminos, después, o mientras la destrucción se evidencia.
Tushe!!!
Consecuencias inmediatas, que afectan a corto plazo (y no son, ciertamente, las peores):
http://deportes.elpais.com/deportes/2014/06/30/actualidad/1404129103_609396.html
Muy acertado su comentario
Esta fue mi reacción ante tales hechos:
POESÍA URGENTE 1
Le rompieron el alma,
partieron su cabeza en dos mitades,
a patadas dejaron su vientre
tirado por los suelos. La sangre todavía
flota en el aire, espera una respuesta.
Y ahora que los mismos irrumpen en el campo,
como Gabriel Celaya, nos dicen los periódicos
que estamos tocando fondo.
En fin, un abrazo Anelio.