¿Quién fue el velillo que taladró dieciséis veces -y con broca de las grandes- las piedras de la fachada de la Casa Salazar para fijar los estandartes anunciadores de una exposición?
¿Quién fue el velillo que le dio la orden al que taladró dieciséis veces -y con broca de las grandes- las piedras de la fachada de la Casa Salazar para fijar los estandartes anunciadores de una exposición?
¿Quién fue el velillo que le dio permiso al que le dio la orden al que taladró dieciséis veces -y con broca de las grandes- las piedras de la fachada de la Casa Salazar para fijar los estandartes anunciadores de una exposición?
¿Quién fue el velillo que le dio un cargo al que le dio permiso al que le dio la orden al que taladró dieciséis veces -y con broca de las grandes- las piedras de la fachada de la Casa Salazar para fijar los estandartes anunciadores de una exposición?
Si seguimos tirando del hilo tendremos una única respuesta concluyente: La Palma entera está predispuesta a taladrarse a sí misma -y con broca de las grandes-.


A estas alturas de la película, ya no me sorprende nada.
Con esas brocas de las grandes que perforen nuestro cerebro. Se podrá comprobar lo que decía nuestro "viejo profesor", la sustancia gris fue destinada a la pintura de los buques de guerra. ¡Que pena! ¡Que peña!
Nosotros somos los velillos, por no denunciar esto judicialmente, como atentado al patrimonio.
No se cual será el tipo jurídico ni el código, pero seguro que esto es un delito
"velilla" (o belilla), don Anelio, fue "doña Ignorancia". Y a doña Ignorancia, no la manda nadie, se manda y basta por sí sola.
Retirados los carteles, tápense los burejos con polvo de piedra, a ser posible del mismo color y textura, mezclada con alguna resina sintética de esas que se compran en ferreterías.
NOTA: Cicatrizados los juros (con broca gorda) procúrese no perseverar. O, en su caso, úsese broca "finita".
Somos islas, no porque estemos rodeados de agua por todas partes, sino de INÚTILES que ensanchan esos océanos.
Don Anelio: Hasta que se sale y se vuelve, con una permanencia en el exterior relativamente corta, no se da cuenta el Palmero de los disparates que se hacen en su isla, y especialmente en su capital. Para el que reside continuamente en la isla, todo pasa desapercibido. Deberían existir unos mandamientos de obligado cumplimiento (valga la redundancia) para evitar todas estas cosas, a una de los cuales hace Vd. hoy referencia. Tengo más edad que Vd. y por supuesto conocí y disfruté –visualmente, se entiende- de edificaciones y rincones muy bonitos, curiosos, únicos y acogedores de Santa Cruz de La Palma: toda la calle Real así como el paseo por la Avenida. Cualquier día que me sienta nostálgico le recordaré los despropósitos que se han cometido a lo largo de los años en esa tierra. Por supuesto, lo del taladro que Vd. menciona (aun no entiendo como en un sitio tan transitado nadie se percató del crimen que se estaba perpetrando) es, con muchísima diferencia, una nimiedad comparado con el resto. Lo malo de todo, y lo demuestra el tiempo, es que se continuarán cometiendo tales tropelías, de ahí lo del mandato. Aunque conociendo el percal, estas obligaciones se las iban a pasar, como vulgarmente se dice, por los arcos del Ayuntamiento (le recuerdo lo cerca que estuvimos de montar en un ascensor al señor Díaz). Gracias.
La Exposición salió Cara.
"VELILLOS A LA MAR", Anelio-
¿La Palma entera? España entera está dispuesta a taladrarse a sí misma con una broca de las grandes. ¿Por qué? Porque aquí menos es Más. Y, más o menos, a todo el mundo le da lo mismo, que lo mismo da, que nos vayamos lenta e inexorablemente al carajo. Total… Qué Más da. No, si dar, no da nada. Todo lo contrario: quita. Quítate tú para ponerme yo y… velillos a la mar, que es el morir, como bien decía el poeta.
Ya lo decía Elizabeth Bishop:
Este es el hombre
que está en la casa de los locos.
Este es el tiempo
del hombre trágico
que está en la casa de los locos.
Este es un reloj pulsera
que da la hora
del hombre conversador
que está en la casa de los locos.
Este es un marinero
que lleva el reloj pulsera
que da la hora
del hombre laureado
que está en la casa de los locos.
Esta es la rada toda de madera
a la que llegó el marinero
que lleva el reloj pulsera
que da la hora
del hombre viejo y valiente
que está en la casa de los locos.
Anelio: ironía demoledora la tuya. Seguimos en manos de PENDEJOS y PENDEJAS
Y así nos va
anelio, ya por la calle real se oye eso de quien fue el velillo, me parece genial, muy acertado
Querido Anelio, muy bueno. ¿Es comentario o son adivinanzas?
Si es un comentario, me recuerda aquello de:
La Democracia esta envelillada quien la desenvelillará, el desenvelillador que la desenvelillare, buen desenvelillador será.
Y si es una adivinanza, no se quien es el primero ni el segundo velillo.
El cuart@ velillo, son cosas de la democracia.
El tercer velillo son cosas de la democracia envelillada.
¡Manda narices! Una adivinanza: ¿Cuánto cobra?
Habrá que esperar al buen desenvelillador……
Empezando por orden inverso, a mi entender el origen y causa está en el cargo. La cabeza rige al cuerpo.
En la política hay personas válidas y otras que mejor no calificar.
La crisis actual está barriendo y acabando con la clase media, con la esperanza de la juventud y creando un número incontable de excluidos sociales.
Lo malo y grave, es que "esta escoba" no ha llegado a barrer a tanto incompetente que medra en la política.
Lo malo es que no es delito por eso del "animus",el principio de intervención minima del derecho penal,y otras elucubraciones jurídicas piadosas…
Me viene a la mente lo de que el mundo es un circo grotesco,que si la estupidez humana es infinita…
Pero,de acuerdo: Quien fue el velillo que ideo,ordeno,y mando ejecutar esa insensatez garrula;peor que garrula???
Continúen recortando en educación,que lo próximo sera lavar con lejía los cuadros flamencos…
¿Ya cicatrizaron las heridas o estamos todavía en la fase de estudio previo?
Claro, en estas cosas se ha de hilar fino. Los "juros" se hacen en un pis-pas, si se tiene un buen taladro y una broca (¡de las grandes!)…
Corregir el desaguisado ya es más difícil:
1. Toma de conciencia.
2. Vista previa.
3. Valoración y análisis.
4. Discusión y toma de acuerdo en pleno.
5. Encargo del proyecto.
6. Implicaciones legales y advertencia de posibles retrasos.
7. Capítulo y, en su caso, fondos disponibles.
8. Aprobación de presupuesto, si hubiere fondos, claros (de lo contrario estudio de posible transferencia de créditos).
9. ¡¡¡ Valoración de la Intervención!!! Ahí te quiero ver de nuevo con la broca … y de las grandes… Supongamos lo mejor, que superas el trance.
10. Solicitud de materiales.
11. Ejecución bajo dirección facultativa.
13. Supervisión o inspección del departamento técnico responsable.
14. Opinión crítica y balance de la ciudadanía (que, evidente, de eso sabemos un montón, fíjense lo que ya llevamos escrito, llevo en este breve comentario…)
15. Con el paso del tiempo, se han detectado nuevos defectos en el mantenimiento y conservación de la fachada…
16. Es el momento de afrontar una restauración general…
Volvamos, pues, a empezar…
¿Y los juros? … Ahí siguen, pero ya se arreglarán. No lo duden…