Independientemente, de que se haya sobredimensionado la dureza de la jugada por ser Cristiano la víctima, me parece que jugadores como David Navarro sobran en el mundo del deporte; no creo que fuese fortuito el lance con el codo en una posición antinatural. El currículum de este defensa es largo y prolijo en agresiones que atentan contra unos mínimos profesionales. No recuerdo una pareja tan desproporcionadamente dura en nuestra Liga como la que forma con Ballesteros- quien además declara que nunca ha agredido a nadie en unas declaraciones que atentan contra la inteligencia- desde los tiempos de los sevillistas Pablo Alfaro y Javi Navarro. Hay que suprimir a estos defensas que ponen en peligro la integridad de sus compañeros, no se entiende cómo un árbitro puede amonestar a un jugador por una mano involuntaria y dejar impunes jugadas como la protagonizada por este defensa levantinista. Ya he comentado otras veces que no ayudan tampoco los jugadores con sus continuos fingimientos; cuántas veces hemos visto a un futbolista echarse mano a la cara con grandes señales de dolor, cuando no ha sido tocado en esa parte del cuerpo. Pero es ahí donde los colegiados tienen que ser más rigurosos y empezar a sancionar duramente estas actitudes.
Contemplaba hace un par de días las imágenes del Celtic- Atlético de Madrid de hace más de tres décadas, un partido que llevó a los colchoneros a la final de la Copa de Europa, y no daba crédito a la dureza que se permitía entonces; los defensas entraban con total naturalidad sobre las rodillas contrarias y debían hacerlo hasta extremos que rayaban la agresión para que el colegiado actuase; aún así las crónicas de entonces satanizaron al colegiado turco Babacan que expulsó a tres jugadores del Atlético de Madrid; está claro que el contexto era más permisivo y que abundaban los centrales sin ninguna técnica pero que repartían estopa hasta extremos salvajes (Ovejero, Panadero, Fernández, Benito, la lista podía ser muy extensa).
También me he mojado otras veces, cuando no soy muy adicto a este tipo de consideraciones, sobre la superioridad de Messi respecto a Maradona. No obstante, hay que advertir que el actual jugador del Barça goza de una protección que no tuvo Diego; recuerden el partido Italia-Argentina del Mundial de España con el marcaje que le hizo Gentile, hoy antes de la media hora el italiano hubiese sido expulsado por acumulación de amonestaciones. Deduzco que ha sido capital para haber visto en los últimos tiempos grandes equipos como el Milán o el Barça que las normas hayan protegido el espectáculo y no hayan titubeado en el castigo de aquellos jugadores que salen al terreno con la intención de lesionar a un compañero.
He visto entradas espeluznantes en muchas temporadas, la más recordada la de Goico a Maradona por la fama de la víctima, incluso en campos locales donde las secuelas pueden ser mayores, ya que los lesionados no son profesionales; la evolución del deporte ha sido positiva, incluyendo la mentalidad de los espectadores que muchas veces han censurado a sus propios jugadores en entradas de este tipo, aunque hay que reconocer que tampoco este comportamiento deseable ha sido el mayoritario.
Cuesta a los mismos futbolistas censurar a sus compañeros de profesión por un mal entendido corporativismo, pero ellos mismos y los Comités aún actuando de oficio deben penalizar aquellas actuaciones que traspasen los límites permisivos para que imágenes de jugadores con cejas, pómulos narices partidas no se vean ningún domingo en un evento deportivo.
Creo que no hay justificación para ello, aunque jugadores y técnicos a veces aboguen en nombre de unos códigos futbolísticos, porque no se juzgue fuera del campo lo que pasa en él; no hay mayor código que el respeto de la integridad del compañero y el no usar la violencia para frenar la actuación de sus colegas.


Las conductas antideportivas, vengan de donde vengan deben ser sancionadas duramente. Al menos de forma similar con el daño producido durante el tiempo que dure la lesión del perjudicado.
Guardo en mi mente otras dos lesiones graves de futbolistas canarios. La primera, provocada por el Chapi Ferrer a Miguel Ángel Valerón, durante un partido de Copa del Rey en el viejo estadio Insular. Acabó con la carrera del hermano mayor de Juan Carlos Valerón.
La segunda fue en un partido disputado entre el Deportivo de de la Coruña y el Celta, con una entrada abajo con los pies en tackle por parte de Mostovoi, creo recordar, a Manuel Pablo. Le cercenó la tibia y el peroné. Más de un año apartado de los terrenos de fútbol. Nunca recuperaría ni la potencia ni la velocidad que atesoraba con anterioridad.
La de Pepe, en un ataque de locura al atacante del Getafe, fue igualmente de juzgado de guardia, con agresión implícita.
Malos ejemplos junto con las que has citado, de lo que no debe ser el fútbol ni nigún deporte.
Buenas tardes. Saludos cordiales
si, si no son los de mi equipo, claro
además, y ya se que me salto a otro tema, si un antidisturbios le abre la cabeza a un menor, corren menos rios de tinta, y eso se puede medir.
Tu pones:agresión por antidisturbios, y pones: agresión a Cristino, oye, no hay comparación, y nisiquiera le han dado con una porra.
Ibrahim, si cabe, en esta ocasión estamos más de acuerdo que siempre.
Hay que endurecer el castigo al jugador castiga y hace daño. En ocasiones, separar el lance accidental o fortuito, de la mala intención no resulta fácil. En otras es tan evidente la intencionalidad, que además de "roja", la sanción debe ser muy dura, económica y moralmente (como dice Pevalqui, excluirlo del juego por tiempo equivalente al que sufre el dañado).
Pienso que, del mismo modo, los fingimientos intencionados que conducen a faltas y, muchas veces, castigadas o no con penalti, deben igualmente ser duramente perseguidos.
El asunto atañe, cómo no, también a los entrenadores. Ya se sabe eso de que el “deporte es para vivos”. Claro, para “vivos” es la vida, siempre y cuando tu “viveza” no me deje vivir a mí en igualdad de condiciones. Lamentablemente, llevarlo a la práctica no suele ser tan fácil como decirlo o escribirlo, pero… algún escarmientito hay que “dar o recibir”.
La violencia es siempre repugnante, venga de quién venga y se ejerza contra quién se ejerza. En el deporte profesional resulta, además, un medio peligroso de alcanzar un fin que no merece la pena. Por cierto, el ínclito Soldado (nunca mejor dicho) le abrió la frente a Falcao dándole una coz y aquí nadie ha puesto el grito en el cielo. Ni siquiera el agredido. Le hubiera hecho lo mismo a CR7 o a Messi y ahora mismo estaba el caso en la sala Penal de la Audiencia Nacional o en la Jurisdicción Militar (lo digo por la condición de Soldado de Soldado).
Corroboro lo de Soldado, que a pesar de que es delantero todas las jornadas nos deja alguna prenda. Con Falcao la coz me pareció intencionada, aunque lo disimuló muy bien.Aunque resulte complicado de creer, me inspiró el artículo la salida de tono de Navarro más que el hecho de que Cristiano fuese la víctima. Un saludo.
Mejor no analizar lo que dice Ballesteros al que, por cierto, ¿cómo juega en 1ª división si tiene más pipa que los que juegan en fútbol de empresa?Son jugadores "desfazados", porque hace 20 años pasarían desapercibidos. Lo de Alfaro y Javi Navarro, agüita!!
Si me pongo a hablar de Buyo, Míchel, Chendo, Sanchís, Gordillo, Camacho, Migueli, Arteche,…
Al "Soldadito marinero", ya lo conocemos todos: es un pavo que siempre la arma. Gracias a que le dio a Falcao, porque este es demasiado noble.
No doy crédito a lo que veo, se habla de jugadores violentos en el fútbol ¿y no se menciona a Pepe? Ya son muchas las perlas que nos ha ofrecido en los años que lleva en España. Lo de Casquero si lo coge con esa patada en la cabeza, lo mata. Una entrada en champions en que salta por detrás del delantero centro y le pone la rodilla en la nuca, el pisotón a Messi sin balón, …y no sólo la dureza en sus acciones sino la manera de burlarse de contrarios en sus celebraciones, la provocación constante antes, durante y después de los partidos. Si no estuviese en un club grande y gozando de la protección injusta de los medios, ya no estaría en España.
Gracias por el comentario, Taganana. Estoy de acuerdo en que Pepe puede figurar en la lista. En este caso creo que se trata de un tema psicológico, ya que a este central si no se le fuera la olla sería de los mejores del mundo; también es provocador, aunque en descargo suyo comento que sus entradas suelen ser más aparatosas que dañinas; insisto en que se trata de un ejemplo de como las facultades mentales tienen que corresponderse con las aptitudes futbolísticas para llegar a ser un crack. Un saludo.