Esta temporada la RFEF ha instaurado un nuevo sistema de ascenso a Primera División, por el que la tercera plaza se obtenía superando dos eliminatorias que afectaban a los equipos clasificados entre el tercer y sexto puesto de la Segunda División. La iniciativa ha sido muy bien acogida, porque incentivaba el final del campeonato a muchos equipos y ha tenido una magnífica respuesta de público y de audiencias televisivas. No obstante, la imagen del fútbol para mí ha salido bastante deteriorada en estos play-offs. Han sido partidos con muy pocos goles, muy mal arbitrados y con incidentes impropios de clubs que aspiran a llegar a la que presume de ser la mejor Liga del mundo.
De entrada vaya mi modesta felicitación al Granada que después de tres décadas vuelve a la máxima categoría- allí militaron grandes jugadores canarios como Ñito, Barrios, Vicente y en Segunda con los nazaríes llegué a ver en el Heliodoro a mi paisano Lope Acosta -; además considero que fue el mejor equipo de los cuatro que intentaron el ascenso. Ahora bien, el comportamiento de su Directiva, afición y de su entrenador han resultado bochornosos. Una cosa es llevar en volandas con tu ánimo a tu escuadra y otra impedir que un partido tenga unos cauces deportivos, apedrear la guagua del rival, impedir que los jugadores no convocados puedan ver un encuentro en un lugar mínimamente habilitado o insultar a colegas y periodistas. Claro que igual de deleznable fue la actitud del Elche que se quejó amargamente de un error arbitral cuando en el partido de ida los contrarios sufrieron un fallo semejante e incluso pasaron la anterior eliminatoria también con errores arbitrales graves a su favor; tampoco dieron la talla su entrenador sumándose a las tánganas y su Directiva con un dispositivo de seguridad que vulneraron con suma facilidad cientos de aficionados que impidieron a los granadinos celebrar el ascenso en la cancha donde lo habían logrado.
Parece que triunfa la filosofía de Mourinho en el fútbol hispano, ya que se decía en los partidos de ida que un cero a cero sería un buen resultado para los locales y así Herrera, el entrenador del Celta, planteó el choque en casa de la primera eliminatoria de ascenso con cinco defensas, dos mediocentros defensivos y un solo delantero, si a ello sumamos el miedo con que se jugaba y las deliberadas pérdidas de tiempo consentidas y hasta premiadas por los colegiados no es de extrañar que el espectáculo estuviera en las gradas y no en los terrenos de juego; luego está el histriónico imitador que le ha salido al míster portugués en la figura de Fabri, el entrenador granadino, que no ha dudado en recurrir al insulto y las malas artes con tal de descentrar a los rivales. Para acabar con los andaluces debo señalar que la entidad está presidida por Enrique Pina, que los cogió en 2ªB y en dos temporadas los ha puesto en Primera; este dirigente se ha convertido en asesor de Concepción en el Tete y no ha recibido más que palos de la prensa chicharrera a pesar de que Pina había logrado otro milagro deportivo aún más sorprendente con el Ciudad de Murcia; es la misma prensa que sigue deshaciéndose en elogios para Amaral, cuyo mérito a cambio del descenso es tener asegurada otra campaña más con los blanquiazules por su gestión.
Para cerrar este capítulo de los play-offs de ascenso a Primera tres consideraciones más: la Federación ha sido muy directa responsable de lo sucedido con designaciones arbitrales para los mismos como las de Pino Zamorano, alguien recuerda un arbitraje aceptable de este colegiado que por cierto pitaba en Primera al Atlético de Madrid a pesar de ser madrileño y de que su padre tiene una piscina cuyo fondo está presidido por el escudo colchonero-esto no deja de ser una anécdota, pero nos ilustra sobre la imparcialidad del ente federativo en sus decisiones-; cada vez tengo más claro que la Primera División debería ser una categoría vetada a aquellos equipos que no cumplen con los pagos a sus empleados, a Hacienda, a los otros equipos que les han traspasado muy buenos jugadores sin percibir a veces nada de lo estipulado o a aquellos que no cumplen unos mínimos requisitos de organización en materia de espectáculos deportivos y echo de menos en las retransmisiones deportivas de encuentros polémicos preguntas que no se limiten a quedar bien con los entrevistados y sí incidan en los hechos que han desencadenado esas polémicas.
Acabo constatando el fracaso del fútbol canario una temporada más en los play-offs de ascenso a Segunda B y con la felicitación al Juvenil del Victoria de Tazacorte por su ascenso a Categoría Nacional, felicitación que habría que hacer extensiva al Corralejo y al Juvenil Marino por haber sido deportivos y con sus triunfos ante San Isidro en la última jornada haber posibilitado la permanencia en Tercera del Victoria y el ascenso de su Juvenil. También quiero reseñar que se celebró el último fin de semana una edición más de la Aridane Cup, prestigioso torneo de alevines que ganó la UD Las Palmas pero con sobresaliente papel del equipo anfitrión , la Escuela de Los Llanos, que demostró que la cantera palmera si se le dan los medios tiene muchas promesas que podrían llegar tan alto como las de las islas capitalinas.

