Hace un par de décadas la visión de Estudio Estadio era una liturgia para todo seguidor futbolístico, puesto que era la única vía de que disponía para contemplar un resumen del partido de su equipo. Hoy hemos progresado hasta el extremo de que creía que el susodicho programa había desaparecido, ya que ha sido desplazado hasta una cadena de TDT a las que uno no acude sino para presenciar alguna retransmisión deportiva.
El progreso ha sido positivo en cuanto que nos permite elegir entre varios programas para ver la jornada e incluso, desde hace unos años, aunque con el pago por visión, podemos ver cualquier encuentro de liga o el resumen de la jornada de forma inmediata- hasta los setenta era al día siguiente-; para los ciudadanos insulares como nosotros tan distantes de la urbes futbolísticas o para seguidores cuyo trabajo les hacer estar muy alejados de los marcos de esos enfrentamientos, este no deja de ser uno de los grandes avances del siglo XXI- hablo en materia futbolística-.
El formato ha cambiado y del simple resumen que, como mucho, se regodeaba en las jugadas conflictivas con la famosa moviola se ha pasado a disponer de una importante nómina de exfutbolistas y técnicos que nos dan su visión sobre los acontecimientos de la jornada. Evidentemente, sus opiniones no tienen que ser sagradas y algunas me parecen más respetables que otras; abundan muchos tertulianos que hablan en función de resúmenes y demuestran que no han visto algunos partidos de forma completa; otros hablan en exceso durante la retransmisión sin darse cuenta que el seguidor quiere ver el partido y no asistir a una charla táctica; de todas maneras, me encanta como comentarista Lillo quien resulta un libro abierto en sus retransmisiones y demuestra bastantes dotes pedagógicas y psicológicas; otra historia es la práctica, ya que como técnico no lo veo tan acertado como en el plano teórico. Algunos de estos famosos exjugadores han fracasado en su labor, porque, tras una corta experiencia, sus comentarios no excedían de algunos tópicos y varios monosílabos, por lo que no han hecho carrera detrás de un micrófono.
La formación es muy importante en el periodista y hoy en algunas universidades privadas ya hay másters especializados en periodismo deportivo. Es obvio que muchos comentaristas que asaltan nuestras cadenas y emisoras locales distan de poseer una formación, lo que hace que cometan continuas incorrecciones gramaticales y se adornen con muletillas vacías que atentan contra unos mínimos valores lingüísticos. También es verdad que muchos de estos informadores se dejan muchas horas de trabajo por dos perras y tienen una afición desmedida hacia el deporte.
Lo que no me acaba de enganchar es el seguimiento de esas tertulias televisivas sobre la actualidad futbolística, ya que continúan apareciendo forofos más que periodistas y siguen girando casi exclusivamente sobre Real Madrid y Barça. La proliferación de tantos partidos y programas ha originado como efectos colaterales que los más futboleros no sigamos tanto otros deportes como antaño; en aquellos tiempos en que casi nuestras únicas fuentes de información eran Radio Gaceta y Estudio Estadio. Quienes tengan menos de veinticinco disponen de otra cultura en su visión de programas deportivos y este artículo les sonará a cuento chino.

