PARTIDO A PARTIDO

  Reconozco que también he tenido que cambiar el título y el contenido de este artículo tras la primera e inesperada derrota española; pensaba titularlo sensaciones y comentar mis iniciales impresiones sobre la cita mundialista sudafricana.

  Y es que hay que ceñirse al "topicazo" futbolístico del partido a partido antes que proclamarse campeón sin haberse bajado de la guagua. Todos estaremos de acuerdo en que la actitud de la prensa hispana hasta ahora ha estado sobrada de prepotencia y de una excesiva euforia respecto al papel de los pupilos de Del Bosque en este evento. Reitero que para mí, siempre subrayo lo de que es mi opinión, también hay una sobrevaloración de algunos jugadores del combinado e incluso del propio conjunto: los laterales no están sobrados de calidad, la delantera no está demostrando llegar muy en forma y alguna pieza como la de Busquets será muy táctica, pero yo no acabo de verle un papel superlativo en el engranaje.

  Por supuesto, que la clasificación es posible y, aunque se ha caído otras veces ante rivales de un potencial semejante a Chile, tampoco es que los andinos ahora vayan a ser una selección de primer nivel. Se espera que planteen un partido similar al de los suizos, otra cuestión será que lo hagan con tanto orden y que saquen tanto petróleo a sus contragolpes; antes, por supuesto, habrá que ganar a Honduras, pero ya si no se logra esto es que no se merecería con toda la mala suerte que se quiera seguir en el Mundial. A medida que voy escribiendo me puede el pesimismo, recuerdo el Campeonato celebrado en Francia a fines del siglo pasado con una derrota inicial ante Nigeria y el nefasto partido siguiente contra Paraguay; luego ya no se dependía de sí mismo y de nada valió la goleada ante Bulgaria.

Por último, respecto al partido de ayer el fútbol no consiste en poseer la pelota y hacer ronditos en medio campo; a España le faltó  velocidad en la zona de definición y  desmarque y  rapidez mental en los últimos metros. Me gustó la capacidad de recuperar el esférico en la primera mitad y la pareja de centrales, pero opino que hay que ser más prácticos, tirar más a gol y en alguna jugada ser más directos; creo que esto se puede hacer sin renunciar al balón y al juego combinativo, pero es con goles como se gana y para el dominio ejercido tampoco las ocasiones fueron excesivas.

  De lo que esperaba escribir señalo que de momento no ha habido grandes cosas que destacar por espectaculares. Los arbitrajes me están pareciendo bastante aceptables (tampoco aquí España tuvo mucha fortuna con el inglés que le tocó en "suerte"); me quedo con el argentino que pitó el Serbia-Ghana, tuvo que tomar decisiones y acertó, además lo hizo sin aspavientos y con mucho esmero. De momento,  nos podemos quejar del balón playero, no del césped de los estadios; habría que estudiar de todas maneras las pifias de los porteros en estas citas, porque son muy superiores a lo normal, deben ser un efecto de la presión en un puesto de gran responsabilidad. Me gustó Alemania, aunque hay que verla con un  rival de mayor entidad; Costa de Marfil la vi inconmensurable física y tácticamente, pero con poca pólvora en su delantera y con el habitual conformismo de los equipos africanos; Uruguay tiene un equipo bien ensamblado y arriba un par de delanteros que marcan una diferencia que no he visto en la mayoría de selecciones, Forlán es de lo mejorcito que he disfrutado hasta ahora- yo, particularmente, lo cambiaría en un equipo mío por Torres-. En lo negativo pocos goles y oportunidades , probablemente esto derive de que el fútbol se ha igualado mucho respecto a aquellas selecciones de los setenta como Zaire, Haití; hasta una selección tan mediocre como Corea del Norte es capaz de hacer sufrir a Brasil. De los aspirantes el que menos me ha gustado ha sido Italia, pero le he visto ganar Mundiales jugando peor en la primera fase ; Portugal también me decepcionó en su primer partido; algunas selecciones como Nigeria parecen evolucionar negativamente, tampoco andan muy sobradas de medios. Espero, evidentemente, que lo mejor esté por llegar.

Eso sí, no me vuelvan a hablar de que tenemos la mejor Selección de la historia hasta que no se haya demostrado sobre el césped tal condición. Yo sigo sin ser amante de esas etiquetas, porque, como he explicado otras veces, es difícil comparar épocas distintas y , especialmente, sin haber visto combinados en vivo como los que lideraban Zamora, Zarra o Di Stéfano; mi memoria futbolística se remonta a mediados de los setenta, lo otro ya para mí es fútbol-ficción.

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