Evolución negativa en la prensa futbolística

Desde hace años se vienen acrecentando una serie de aspectos que considero negativos en la prensa deportiva y, especialmente, en la futbolística. Voy a destacar tres: falta de objetividad, el periodista se convierte en un seguidor más de su equipo anteponiendo su corazón a su misión; prioridad absoluta a las noticias del Barça y, sobre todo del Real Madrid, y al igual que en otros ámbitos demasiado seguimiento de noticias de índole sentimental que poco tienen que ver con lo estrictamente deportivo.

De la Morena , líder de las ondas deportivas, puso de moda revelar sus colores y hacer continuo alarde de ellos, le siguieron una cohorte de imitadores que olvidan que la principal premisa de su oficio es la información y que esta debería llegar de modo objetivo e imparcial. Confieso que el anterior líder de las audiencias deportivas, el Sr. García, me parecía soberbio y dictatorial, pero no se le podía negar que estaba documentado y que procuraba cumplir con muchos cánones de un buen locutor que alguno de sus imitadores ha perdido. La cosa ha llegado a tal extremo que por ejemplo en una tertulia futbolística de un canal digital uno de los contertulios aparece con la bufanda del Real Madrid, claro que este programa no es un dechado de ética periodística, porque además los participantes siguiendo la moda de otros de la denominada telebasura se insultan, chillan y exhiben formas que los desacreditan aunque en lo que expusiesen llevasen la razón. Echo de menos a Gozalo que opinaba pero con independencia y respeto, siguiendo una línea que hoy parece utópica. Hasta Relaño, que pontifica diariamente desde su columna y que parecía un tío muy cabal , se ha echado al monte y dista en muchos de sus argumentos de independencia e imparcialidad, pudiéndole sus colores merengues. No me sirve de excusa que los  periódicos deportivos catalanes son aún más fanáticos, porque su tirada está mucho más localizada en los seguidores culés, aunque evidentemente se convierten en panfletarios y no son un buen modelo.  Tampoco damos ejemplo desde Canarias, no hay partido en que la Unión Deportiva o el Tenerife jueguen mal , siempre hay algún factor que justifique sus errores, incluso los exfutbolistas que deberían  asesorar en estas labores se ponen más ciegos que los propios locutores.

Luego está el seguimiento al Real Madrid y al Barça, muy superior en prensa, radio o televisión que al de cualquier otro equipo, independientemente de que existan días que estos hayan contraído más méritos; juega el Sevilla la Champions y ese día recogeremos como principal noticia el entrenamiento de los galácticos, aunque estos no jueguen nada o la visitas de una de sus estrellas a un centro comercial. La justificación es que es lo que vende, pero hasta qué punto un periodista tiene que dar carnaza al consumismo, ellos evidentemente con estos planteamientos contribuyen a que no brillen en el firmamento más que estos dos equipos. Antiguamente recuerdo que también las páginas de los dos principales periódicos deportivos recogían mucha más información de los otros equipos y no tanta del Real Madrid al que se le dedican aproximadamente ocho páginas por un telegrama que aparece de la mitad de los clubes de la Primera División.

Entre los vicios a desterrar está también últimamente la imitación de los programas y revistas del  corazón aireando los saraos de las megaestrellas y dando protagonismos a personajillos y señoritas, cuyo mérito es ser la compañera del jugador de moda, con ello parecen tener suficiente currículum para su aparición en programas deportivos.

Hoy en mi opinión la prensa deportiva ha degenerado en estos puntos, enfervorecida por las cifras y las ventas que no deben ser los únicos motores que guíen a los periodistas, que los hay muy buenos – no creo a diferencia de un comentario que aparece en mi blog que el periodismo deportivo sea refugio de mediocres sino que la mayoría de sus integrantes llega por vocación y algunos crean estilo y serían grandes profesionales en otras secciones informativas-.

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