Según mi percepción, a grandes rasgos, la situación es la siguiente: Las obligaciones varias; laborales, familiares, sociales, etc, se las ve estupendas, que crecen lozanas y vigorosas, vaya. Los aficiones y proyectos, más de lo mismo, estos crecen, me he dado cuenta, en proporción directa a como crece mi sensación de que el tiempo cada vez va a mayor velocidad. Lo que no hay manera de que crezca es mi capacidad de trabajo y la duración de los días; en este caso la primera decrece alarmantemente y la segunda se mantiene invariable. Mucho me temo que otros más preparados han pasado por estos problemillas y no se ve por ningún lado una propuesta decente de cómo solventarlos… Así que mejor no menearlo mucho, ¿no? Para redondear la cosa, como el perejil de Arguiñano o, a modo de guinda del pastel, recordar al gran J.R. Tolkien, que resolvía el problema de forma magistral al poner en boca de uno de sus personajes "Los enanos estamos hechos para las distancias cortas"…
Y vamos con el plato del día; Lasaña. Ni más ni menos, qué rica está.
La mayoría acepta que es un plato típico italiano, aunque según he leído, hay pruebas de que aparece en un libro de recetas del rey Ricardo II en 1390, con el nombre de "loseyn", bastante similar a la que se prepara hoy en día, aunque sin tomate, que no llegó a Europa hasta unos doscientos años después. Sí parece haber cierto consenso en que quienes mejor la preparan son los italianos.
He investigado un poco y al parecer hay cantidades inmensas de variantes, así que no me complicaré, limitándome a explicar como me gusta a mí. Pero no hay que tomarlo al pie de la letra, ni mucho menos, una parte interesante de estos platos es ir haciéndolos nuestros poco a poco a base de introducir variantes de nuestro gusto. Poned "imágenes de lasaña de berenjena" en el google, la primera entrada tiene una colección de fotos que pueden aportar por si solas muchas ideas.
Me gusta con carne y berenjena, es una debilidad, la berenjena le deja un rastro… no sé cómo definirlo, como un ligero amargor al final. Si hay a mano unas setas tampoco lo dudaría mucho.
Para cuatro personas lleva aproximadamente 1 kg. de carne molida, mitad cerdo mitad res, dos cebollas medianas, dos dientes de ajo, una o dos berenjenas según el tamaño, un tomate, harina y leche para la bechamel, nuez moscada, pimienta sal, vino, la pasta y el queso.
Primero, cortamos la berenjena en dados y la dejamos a remojo en agua y sal como mínimo una media hora. Picamos en dados lo más pequeños posible una de las cebollas, la otra irá rallada para la bechamel, la ponemos en una sartén grande con un chorro pequeño de aceite y la dejamos pochar, poca aceite, que luego la carne añade la grasa que falta para freírlo todo. Una vez pochada la cebolla, le añadimos la berenjena y los dos dientes de ajo, la dejamos un par de minutos, añadimos el tomate pelado y escachado, otro par de minutos y añadimos la carne, le ponemos la sal y pimienta, un toque de comino y el vaso de vino y removemos todo. Un toque de azúcar es opcional aquí para contrarrestar al ácido que aporta el vino, según los gustos. Ahora a fuego lento removiendo de vez en cuando por unos 20 minutos para que se haga todo.
La bechamel. Derretimos la mantequilla en una sartén, a fuego lento. Añadimos la harina hasta que quede una crema bien homogénea. Ahora podemos poner la leche (debe de estar calentita) e ir removiendo lentamente hasta que quede una mezcla cremosa, sin grumos. Por último, condimentaremos con la nuez moscada, la pimienta y la sal y ya podemos apagar el fuego. A mí me gusta con cebolla, rallada en la mantequilla hasta que se poche antes de añadirle la harina (así también lleva menos harina)
Nos falta la pasta, serían unas tres láminas por ración, depende como la vayamos a montar el plato, en raciones individuales, lo que le dará más presencia o en una bandeja, con lo cual cada uno se servirá la cantidad que le apetezca. Las distintas marcas tienen también formas distintas de prepararlas, algunas incluso vienen pre-cocinadas. Lo más corriente es irlas metiendo en agua con un chorrito de aceite cuando esté hirviendo una a una lentamente, dejarlas unos siete minutos y separarlas con una espátula, escurrir el agua y mojarlas en agua fría para que no se peguen.
Y listo, ya sólo nos queda montarla. Untar el recipiente con un poco de mantequilla para que no se pegue, luego las láminas de pasta y una camada de la carne, un poco de bechamel, otra lámina otro poco de carne, bechamel y otra lámina. Ahora viene el queso por encima, en láminas o rallado, al gusto. Y al horno unos diez minutos para que se gratine….. Sencillo, ¿no? Qué aproveche.
Me olvidaba de un detalle, las verduras que acompañan en la foto no son sólo decoración, este plato va acompañado de una buena ensalada sí o sí.

