Kish de cebolla

Hasta hace poco un pequeño grupo de amigos teniamos una tertulia los viernes por la tarde en una pizzería de Los Llanos, nos comíamos nuestra pizza y hablábamos de todo un poco, de las películas que habíamos visto, del libro que estábamos leyendo o de qué hicimos ayer de comer… Lo puñetero de los mundos felices es que acaban más pronto que tarde, aquél acabó en una redada de la DGT, con televisión incluida, en su afamada campaña "tolerancia cero" (creo que se llamaba). Las tres o tal vez cuatro cervezas de aquel día me costaron creo recordar, 150 € y uno o dos puntos -que no sé para que me los dieron si luego pensaban quitármelos-, ahora las tertulias me las hago más cerquita de casa aquí en El Paso, a una distancia que pueda ir caminando vaya, más sano por lo de la caminata y más económico. La lástima es que no se encuentra demasiada gente dispuesta a hablar de estos temas, y a mi la verdad que el fútbol, las carreras de motos y otras máquinas, las fiestas del pueblo etc. son cosas que no me llaman mucho.

Como comentaba nuestra amiga Palmerita, "En verano también se come", así que haremos un breve paréntesis en esto de las vacaciones…. Y vamos con una receta que yo llamo Kish de cebolla.

Este plato parece que proviene de Turquía, pero la verdad, está tan alterado como yo lo preparo que esta vez poca información de apoyo he podido encontrar en Internet. Al principio se parecía al kish de carne y berenjena turco, pero fue evolucionando con el tiempo y con las exigencias de mi querido público, este público que tanto me quiere y que tanto me debe como decía Raphael con aquél gracejo suyo (mi señora y mis hijas vaya), hasta quedarse en lo que pienso describir. Os animo con esto a experimentar, ya digo, mi público se decanta por esta receta, pero admite muchas variaciones.

Necesitamos dos planchitas de hojaldre extendido, ese que viene congelado en unas bandejas en forma de barra que recuerda al "Dulce Conchita", dos o tres cebollas medianas, dos o tres pimientos, un poco de queso de cabra, un par de huevos, nata (o leche entera si no tienes), poquito perejil, y mantequilla o harina para untar el la bandeja donde lo hornearemos.

Se procede pelando las cebollas, cortarlas a la mitad y hacerlas rodajas, luego se fríen en poco aceite (casi que se asan) hasta que tengas las puntas casi negras y se le pone poquito de sal y pimienta, lo mismo con los pimientos. Ahora una bandeja de hornear, untamos el fondo con mantequilla o un poco de harina para que no se pegue el hojaldre y extendemos los dos láminas desde el centro dejando colgando lo que sobra. Ahora rellenar, un alto de cebolla, otro de pimiento, otro de cebolla y uno de queso de cabra palmera (que son las mejores), cortado en laminas y troceado. Aparte hemos batido los dos huevos con su poco de sal y perejil y nata que se le vierte por encima, luego lo cubrimos con el hojaldre que dejamos colgando por los lados. Horno precalentado a 150 o 180 ºC, poniendo las resistencias de abajo y de arriba y colocando la bandeja más cerca del fondo que de la parte alta, una media hora, depende como tengamos la temperatura, hasta que esté bien dorado por arriba, si les gusta el dorado y quieren acentuarlo se le puede dar unos brochazos con yema de huevo. Buen provecho.

Otra cosa, la foto viene de fábrica con tomates y flores de algodón, que es una planta que se parece mucho al Ibisco, los tomates se comen, pero las flores no.

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