A mi amigo D. S. D., uno de los últimos representantes de una estirpe en franca extinción
Cuando, a finales de enero de 1993, entré como auxiliar de redacción en la plantilla del Diario de Avisos ya vivíamos inmersos en la precariedad laboral y en la enésima desaceleración económica, impuesta, por supuesto, por la saciedad insaciable de los mercados, la Europa de los tecnócratas y el lobby judío que controla Wall Street y el Fondo Monetario Internacional. Además, en poco tiempo, el cuarto Gobierno de Felipe González (sin duda, el dirigente más audaz, honesto y altruista que haya conocido la socialdemocracia occidental desde Alejandro Kerenski) pactó con el aún marido de Ana Botella y la Patronal una reforma que dio vía libre a los contratos basura y que, como muy bien dijo mi compañero (y, sin embargo, amigo) Rubén Díaz, "mal vendía a la clase trabajadora" de este país que ya entonces había dejado de ser una nación para convertirse en un negocio.
En aquellos días duros de la resaca de los fastos del 92, que sólo sirvieron para engrosar las cuentas corrientes de testaferros y trileros (y, de paso, revalorizar el suelo urbano de La Barceloneta y limpiar de lumpen-proletariado el Barrio Chino de la Ciudad Condal), cobrábamos la nómina de CANAVISA (en mi caso, ochenta mil pesetas) en la segunda semana de cada mes y, ante los reiterados retrasos, reunidos en asamblea, nos llegamos a plantear la posibilidad de presentar un preaviso de huelga.
-Leopoldo, estamos a día siete y no hemos cobrado -le advirtió el fotógrafo Carlos González al decano director del decano de la prensa canaria.
-Pero piensa en el prestigio que te da trabajar para esta cabecera -le contestó Cabeza de Vaca, con su elocuente verbo vallisoletano (y dos piedras).
-Eso se lo dices a la cajera del supermercado cuando me pasa la compra.
Durante dos años y dos meses, ejercí uno de los oficios más antiguos que existen y comprobé, sufriéndolo en mis propias carnes y en las de mis compañeros y compañeras, hasta qué punto el periodismo guarda más rasgos en común con la prostitución de los que nos gusta admitir.
No tardé en darme cuenta de que este mundo no reservaba para mí un futuro halagüeño, salvo que renunciase a ciertos principios, como la dignidad personal o la integridad profesional. En el Diario aprendí que los méritos no se ganaban con la máquina de escribir sino en los despachos o en las barras de los bares de copas, donde los idealistas venden su alma a cambio de un sobresueldo o de un puestito de confianza al servicio de un concejal, consejero de Cabildo o diputado cualquiera.
La ambición mal entendida, la absoluta falta de una conciencia gremial, de una verdadera vocación de servicio o de una auténtica voluntad cívica, han contribuido a despedazar esta profesión (siempre a los pies del mejor postor) que ha pagado el precio más alto por su individualismo, lo que unido a la pobreza intelectual y al profundo desprecio que por ella sienten empresarios y políticos, han propiciado la propagación del virus que finalmente la ha terminado destruyendo: el intrusismo.










COMENTARIOS (22)
Querido Jose, sé bien que tus cuitas profesionales nunca hicieron mella en tu moral de hombre animoso con principios nobles. Sé que intentaste ser justo y coherente en aquellos años de tecleo y asombro ante una realidad que no se dejaba atrapar así como así. Eras -y eres, aunque no ejerzas- un periodista magnífico, sin duda.
Siempre les he dicho a mis alumnos que para acercarse a la verdad, cuando intentamos informarnos lo mejor posible, hay que picotear aquí y allí, en un medio y en otro, en otro y en otro más, casi a la vez. Unos dicen tutú, otros tatá, y así, consecutivamente, vienen a nuestro entendimiento datos y conclusiones que hay que saber leer entre líneas. Entre una línea y otra, entre un medio y otro, flota misterioso, casi inasible, el enunciado que desentraña todas las claves. Por eso los lectores fijos de un solo periódico (por momentos adeptos y hasta adictos) suelen negar lo que dicen los demás, radicalizando sus posturas hasta límites absurdos, sin saber que acaban decantándose del lado de los dueños del hilo y de la marioneta, que son los que dictan por lo bajinis aquello que les interesa mostrar (lo que no, lo guardan en la gaveta hasta que les resulte conveniente airearlo).
Un abrazo para ti y otro para D.S.D., ¡y un recuerdo lleno de admiración para el gran Ed Asner!
Estimado José Amaro:
¿Qué te importa que te ame,
si tú no me quieres ya?
El amor que ya ha pasado
no se debe recordar
Fui la ilusión de tu vida
un día lejano ya,
Hoy represento al pasado,
no me puedo conformar.
Si las cosas que uno quiere
se pudieran alcanzar,
tú me quisieras lo mismo
que veinte años atrás.
Con que tristeza miramos
un amor que se nos va
Es un pedazo del alma
que se arranca sin piedad.
Un fuerte y solidario abrazo.
Fuente:
http://www.tsrocks.com/b/buena_vista_social_club_texts/veinte_anos.html
Lamentablemente, la versión de El Cigala con Bebo Valdés al piano, no está liberada… Pero sí "Lágrimas negras", que también viene al caso para ilustrar tus brillantes párrafos.
http://www.youtube.com/watch?v=kb_TDpOlDEQ
Lo que nos narra el amigo no solo sucede en el ámbito periodístico, también acontece en muchos otros.
Tenga Ud. D. PedroLuis, y de paso repasa el griego.
http://www.youtube.com/watch?v=BUf0JC88OsM
Desde la primera vez que cayó en mis manos la gran historia “El niño y la flor” (J.A.Carrillo, aprox. 1982), y el presente articulo, nunca tuve la mas minima duda de que el periodismo marcaría, marco y marcara, tus pasos por este valle de lagrimas. También siempre estuve y estoy, absolutamente convencido, que en esa profesión y para quienes la practican, el examen y la crítica o alabanzas diarias y exhaustivas del cumplimiento de la misma, es brutal y abarca toda clase de culturas y entendimientos, tu intromisión en ella estaría marcada 1º por tu enorme honestidad. 2º por tu perfecto y comprobable-ahí están los años-bien hacer. Y 3º por saber intuir a tiempo, que la marejada a ti no te llevaría a playas no deseadas, como así ha sido. El periodismo que tú actualmente practicas es con diferencia, el más sano y fresco que cualquier lector desea encontrarse a la vuelta de cualquier página. El mejor perfume se suministra en frascos pequeñitos, lo bueno si se abusa cansa, por eso tus historias e informaciones tienen todo lo necesario para que el respaldo de los lectores sea unánime. No es le profesión lo que la fallado, es el sistema. Cuando se descubra el antídoto preciso, volverá a ser todo como debiera ser. Tú sin embargo, siempre estarás absolutamente seguro y tranquilo de haberla desempeñado perfectamente y hasta a lo mejor, tus iniciales pensamientos sobre la misma se lleven a cabo. Un abrazo
Con la nostalgia de la transicion de la maquina de escribir a los primeros procesadores de texto, he disfrutado de ver a Lou Grant en version original y de su musica. Gracias y animo Jose Amaro.
Muchas gracias a los amables lectores que siguen con asiduidad este rincón del apuron.com. Aquí uno mata el gusanillo de la vocación frustrada y escribe, con absoluta libertad, lo que le da la real gana: algo que jamás pude hacer en mis diez años (con idas y venidas) de ejercicio profesional del periodismo.
Efectivamente, amigo Spica, uno tiene la conciencia tranquila, ya que intentó hacer realidad sus sueños sin perder de vista la máxima de que los hechos son sagrados y las opiniones libres. Cuando uno constata que esto, en la práctica, resulta imposible de cumplir lo mejor es echarse a un costado y cambiar de rumbo.
En la enseñanza he encontrado tal vez uno de los últimos espacios laborales en los que, con todos sus inconvenientes, fortunas y adversidades, uno puede desempeñar su trabajo disfrutando del libre albedrío, al servicio de una ciudadanía que debe ser formada en la firme convicción de que todos somos iguales.
Aúnque repitiéndome, me permito la libertad de recomendarle a los contertulios el artículo de López Aguilar en la Provincia del 1/02.
Lo leí tomándome un café con leche en la barra de un bar y no se si fueron ilusiones mañaneras o que realmene me pareció que el tal artículo respiraba por los cuatro costados la realidad de la sociedad canaria que leyedo al Sr. Carrillo uno asiente completamente, pues tratándose del periodismo, es sin duda parte de un todo, o por lo menos así yo lo veo.
Los que pusimos entusiasmo y esperanzas en la transición, después de haber comprendido dónde estábamos visto desde la Europa de los sesenta y sintiendo una cierta verguenza de ser súditos de una dictadura, hoy en día comprendemos que tuvimos ocación de hacer las cosas mucho mejor.
Me gratifica ver que hay gente que no se resigna y mantiene el espíritu de la resistencia, es lo que menos podemos hacer.
Este entramado de intereses y corruptelas entre la clase política, empresarial y la prensa, adormese a la sociedad que a la larga perdida la esperanza de un cambio, se resigna a ir tirando, me recuerda la frase bíblica de que es lo mismo que escupir al cielo, pues tarde o temprano caerá sobre nuestras cabezas.
Y para mayor inri, siempre cae sobre la cabeza de los más déviles, que en esto la justicia divina tiene poca puntería.
Esa es la cosa, decía Don Genaro, esa es la cosa.
Gracias estimado "Atilaelhunico"… Pues sí, hasta en "griego" emociona esta versión de El Cigala… Y me arrastra a seguir tarareando, casi con lágrimas en los ojos:
Cuando leo a José Amaro
triste me paro a pensar
por qué pasan estas cosas
a los que saben amar.
La profesión de tus sueños
no dejes de practicar
pues las cosas que uno quiere
no se pueden olvidar…
Aylarailalairalaira….Lairalairaralararaaa…
¡Es un pedazo del alma
que te arrancan sin piedad!
Abrazos.
"Contador de la realidad", que solía decir José María García para describir esa estupenda profesión, cual es el periodismo. Siempre mi favorita, pero que por diversas circunstancias, nunca llegué a comenzar.
Cuánto de cierto hay en el contenido leído de todos ustedes, estimados foreros y por supuesto, de José Amaro.
Aún hoy sigo la trayectoria de tantos totems del periodismo mundial, desde los buenos blogueros españoles, hasta las "estrellas de la comunicación USA", de las que algunos ya bien afamados en el medio televisivo aquí en España, han copiado su formato. Sobre todo en los talk-show.
"la enseñanza en la igualdad". ¡Qué frase más hermosa!, en estos tiempos que nos está tocando vivir.
Buenos días. Saludos cordiales.
POCO A POQUITO
ME VOY RETIRANDO
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Estimado Jose Amaro. Fue en su blog donde yo escribí mi primer comentario en este periodiquito digital, a petición de un buen amigo mio. Le prometí que lo haría y creo que he cumplido mi promesa.
En estos días ya transcurridos he tenido un poco de descanso, y tiempo para reponerme de mi agotamiento y emaciación. Pero el deber me llama de nuevo y no puedo abstraerme a su llamado.
A decir verdad Jose, a través de los medios me he llevado una gran decepción con la realidad canaria actual. Pensaba que los eternos problemas económicos que desde siempre han significado una emasculación para casi todos los habitantes de esas islas se habían mitigado un poco, y hasta llegue a pensar de manera errónea que estos habían desaparecido por completo.
El caciquismo de antaño que lo único que sabían hacer era abacorar a las personas que dependían de ellos para poder subsistir, han sido permutados por las grandes corporaciones y sus largos tentáculos, así como también por los políticos de turno, los corruptos y los serviles vende patrias.
Tengo la impresión amigo Jose que las personas pobres que son mayoría en todos los países del globo para poder subsistir en esas islas van a tener que ser perinclitos, he ínclitos en grado sumo, y aun así lo veo muy difícil.
Yo soy bastante huyuyo y poco gárrulo hoy en día por que ya he quemado esa etapa en mi vida. Ahora soy mas observador que antes, y mucho mas calmado pero por sobre todo soy ecléctico, no me dejo influenciar por nada ni por nadie.
Visto lo visto estimado amigo, perdóname que sea tan sincero……Yo no veo futuro en esa tierra para las nuevas generaciones si no cambian de raíz los conceptos, la manera de gobernar, el conformismo, la ignorancia , las creencias erróneas y el complejo de inferioridad que como una maldita saburra tienen en sus cerebros que los condiciona por herencia. No son todos así, eso es de perogrullo…….Pero el porcentaje de los que los que si lo son es extremadamente alto amigo.
Estimado jose esto lo pude haber escrito yo en el kiosco de la plaza si hubiera querido, empero preferí hacerlo en su blog.
Saludos afectuosos para todos los amigos…Y hasta siempre.
Estimado D. Amaro, leo siempre sus post con sumo interés, convencido de su acierto en cuanto al análisis de la realidad. Por eso me sorprendió el desmesurado –a mi entender- elogio que hace de la labor de Felipe González (“el dirigente más audaz, honesto y altruista que haya conocido la socialdemocracia occidental desde Alejandro Kerenski”). Quizás se deba a lo hipersensible que está uno estos días con los políticos.
Empiezo por el último epíteto que le adjudica, el de altruista. Yo creo que la gente, en edad de merecer, se mueve fundamentalmente por tres razones: dinero, poder y sexo. Creo también que los presidentes de gobierno que hemos tenido, no lo han hecho por dinero, para ellos o para su familia. En mi opinión, los políticos relevantes lo hacen únicamente por poder. Y que por esa especie de droga, matan – en sentido figurado, se entiende-, como diría Belén Esteban.
Lo de honesto, si se refiere al uso tradicional de vocablo, es decir, a los asuntos de cintura para abajo, ni lo sé ni me interesa lo más mínimo, salvo que infrinja algún artículo del Código Penal. Si se refiere al uso que se le está dando últimamente como sinónimo de honrado, pues que quiere que le diga, no estoy de acuerdo. Solo dos botones de muestra, D. Amaro: F.G. fue un señor que “asesinó” a Montesquieu, con todo lo que supuso – y supone -según certificó Alfonso Guerra. También fue un presidente que lo primero que hizo, cuando llegó al poder, fue despojar a los interventores de las corporaciones de sus funciones de control de las perras, abriendo así las puertas a los desmadres que todos conocemos: corrupción al por mayor.
Lo de audaz, pues sí, le echó cara al asunto, engañaba como nadie y a la mayoría de nosotros nos daba la sensación de que nos tomaba por tontos, como hace el soberbio pasmado que tenemos ahora en la Moncloa. Eso si es de agradecer, al menos yo lo hago.
Estimado Estaca: leo su comentario e interpreto que no ha captado el sentido (no literal) de mis palabras. Mi alusión a Felipe González está cuajada de ironía. Alguno preferirá llamarla cinismo pero servidor prefiere tomarse estas cosas con humor para no terminar malhumorado, cautivo y desarmado, frente una realidad que, analizada con fría objetividad, resulta más bien deprimente.
Por otro lado, agradezco a Cosmonauta la deferencia que ha tenido con este blog y le invito a seguir participando de este periódico que hacen posible todos sus lectores.
Ya me parecía a mi D. Amaro. Es que regresaba de haber pasado el finde fuera de casa, por una parte, y por otra, me confundió lo de los contratos basura. Esto último hay gente que no lo ve tan mal. Mejor era tener algo que nada. Cuanta gente suspiraría ahora por un contrato de esos. Recuérdese que, en aquella época, el paro superó el 25 % y fue cuando Alfonso Guerra dijo que no había economía que resistiese más de un 20 %, que el dato no era real y que la gente estaba en economía sumergida.
Otra cosa, con las prisas, me salté un “no” en el último párrafo. Lo que quería decir es lo siguiente:
“Lo de audaz, pues sí, le echó cara al asunto, engañaba como nadie y a la mayoría de nosotros no nos daba la sensación de que nos tomaba por tontos,”
Anda ya Cosmonauta, qué es eso de adelgazamiento morboso… no me jodas.
De ser así que te recuperes pronto. Nos haces mucha falta me cag en diez!
Estimado "Cosmonauta", con el permiso de José Amaro, permítame que no deje callada esta especie de despedida suya. Aquí me encontré con su primera participación, y aquí, por lo que nos dice, toca la despedida:
1. Personalmente siento, de verdad, su ausencia, pues son estas modestas ventanitas, abiertas a otros aires, las que casi sin darnos cuenta contribuyen a renovar la atmósfera local.
2. En su corta participación ha dejado constancia de su visión documentada y cosmopolita de muchos de los temas tratados. Le echaremos de menos.
3. Difiero, al menos en términos cuantitativos, de esa visión suya tan negativa de la sociedad y de las personas que, todavía, habitamos estas ínsulas. Desde luego, no son un edén, pero tampoco creo que las diferencias sean tan sustanciales con muchas de las cosas que suceden desde el Cabo de Hornos al Río Colorado, e incluso se puede subir más al norte… Eso por discurrir “meridianamente”, pero tampoco cambia mucho el panorama si discurrimos en torno a los “paralelos”. Desde el espacio, la visión es más global, así que usted tiene mejor observatorio. No lo dudo.
4. Lo anterior no alivia nuestros males crónicos o coyunturales, pero sí contribuye a tener una visión menos negativa de nosotros mismos e irnos despojando, poco a poco, de esos “complejos” atávicos que nos atribuye, y de los que tanto trabajo cuesta liberarse, si es que de verdad no estamos tarados de por vida. ¡Qué le voy a decir a usted!
Con toda sinceridad, ha sido un placer. Tanto en este blog, como en el resto de los “nichos” donde hemos convergido. Hasta siempre, un fuerte abrazo (www.pedroluisperezdepaz.es).
Estimado José Amaro; sí, el periodismo se parece a la prostitución tanto como al magisterio sometido a los designios de la dirección del centro donde trabajas o de los sucesivos cambios en la leyes educativas, y no puede faltar la política o la del funcionariado en Urbanismo, en Tesorería, en Fiestas y Cultura, donde nada mejor que una buen mentor ….todo dentro de un largo etc. En cuanto al intrusismo, se desprende de tus palabra cierta frustración. Por qué no te quedaste al pie del cañón, con valentía, para defender los principios de una profesión tan digna como el periodismo mientras otros muchos sí lo hicieron? Por qué te refugiaste en unas oposiciones y te convertiste en un funcionario al servicio del sistema? Por qué tú evidente lucidez y tu erudición no lucharon en una revolución individual que siempre podía aportar algo más? No espero respuesta. Muchos de esos a los que llamas intrusos sí han hecho ese trabajo, sí se han comprometido con una causa que tú abandonaste voluntariamente. A veces solapamos nuestras debilidades en las siempre tan socorridas excusas. En los tiempos en los que nos encontramos, frente a los acontecimientos de las dos últimas semanas deberíamos estar agradecidos, más allá de los intereses de unos y otros, en la comunión de criterios que han unido a dos grupos de comunicación tan dispares como los que financian El Mundo y El País. Sí, tienes derecho al pataleo pero está feo que lo hagas destripando una profesión digna en la que no has seguido no por convicción sino por comodidad. No importa que no públiques este comentario. Me conformo con que lo leas. Del mismo modo que cuentas las miserias del periodismo, relatanos también los dobleces, mentiras, intrigas del universo de tu sistema educativo. Un saludo.
Estimado Asís: lamento que se haya tomado tan a mal mis palabras. Créame que de veras, con este texto, no pretendía demoler y arremeter contra los muchos periodistas que se mantienen en primera línea de un fuego cruzado que no conoce amigos.
Creo que no ha entendido el verdadero sentido de mi diatriba (o yo no he sabido expresarme con mayor claridad).
En ese sentido, muestra con este ex-redactor una contundencia excesiva y -permítame decirle- un tanto injusta. He aquí algunos de sus reproches:
"¿Por qué no te quedaste al pie del cañón, con valentía, para defender los principios de una profesión tan digna como el periodismo mientras otros muchos sí lo hicieron? ¿Por
qué te refugiaste en unas oposiciones y te convertiste
en un funcionario al servicio del sistema? ¿Por qué tu evidente lucidez y tu erudición no lucharon en una revolución individual que siempre podía aportar algo más? No espero respuesta. Muchos de esos a los que llamas intrusos sí han hecho ese trabajo, sí se han comprometido con una causa que tú abandonaste
voluntariamente. A veces solapamos nuestras debilidades en las siempre tan socorridas excusas […] Sí, tienes derecho al pataleo pero está feo que lo hagas destripando una
profesión digna en la que no has seguido no por convicción sino por comodidad".
Basta con leer estas frases para darse uno cuenta de que usted no me conoce. En absoluto.
No abandoné mi vocación ni por comodidad ni por cobardía ni por conseguir una plaza de funcionario al servicio del sistema.
Renunciar a lo que siempre quise ser (pregúnteselo a cualquiera de mi familia) no es algo que se haga por comodidad, ni por cobardía, ni por convertirse uno en una especie de comisario político del gobierno de turno.
Cuando dejé la profesión de informador, siendo redactor de un periódico hoy inexistente, había firmado media docena de contratos en catorce meses, no había tenido más que dos semanas de vacaciones y, por último, mis turnos de trabajo llegaban ya a las catorce horas diarias. De hecho, había días en que a la persona con la que entonces compartía mi vida la veía sólo por la mañana, antes de que ambos nos marchásemos a nuestros respectivos trabajos. Aunque en mi caso más que trabajo habría que hablar de esclavitud. Y le recuerdo que el hombre ha nacido para intentar libremente hacer realidad sus sueños no para convertirse en un esclavo de ellos (y, de paso, de empresarios que de periodismo saben lo que yo de física cuántica).
Por otra parte, me gustaría que alguna vez estuviese encerrado en un aula, junto a una treintena de niños y niñas, con carencias afectivas, económicas y cognitivas, y me explicara dónde está el chollo de dar clase en un centro de enseñanza pública, en un barrio deprimido de una capital de provincias. Además, de sus palabras se desprende que la plaza de funcionario no supone ningún esfuerzo, que es como sacarse un billete de lotería que se obtiene mediante la pre-inscripción.
Finalmente, me echa en cara que oculte o silencie las deficiencias de nuestro sistema educativo cuando añade que "del mismo modo que cuentas las miserias del periodismo,
relátanos también las dobleces, mentiras, intrigas del
universo de tu sistema educativo". Varias han sido las ocasiones en que en este blog he denunciado los males que han carcomido a la educación pública en este país. Males a los que no son ajenos ni los profesores, ni los padres y madres, ni, por supuesto, los poderes públicos.
Creo que se equivoca, mi querido amigo. Jamás he calificado de indigno el oficio de periodista. Cosa es muy distinta es que ha habido, hay y continuará habiendo desaprensivos que se parapeten tras el derecho a la información para servir a sus mezquinos intereses. Ésos son los que califico de intrusos y que le han causado un daño irreparable a este noble oficio.
Felipe González metio la pata el hombre en algunas cosas que vistas desde la barrera y a toro pasado soy más reprobables que en caliente.
Sin embardo, líbreme dios de los que sólo lo ven como algo muy negativo que sucedió en la historia de España.
Suele ser la derecha irredenta de la España negra que se cree dueña por derecho divino del cortijo, el caballo y la pistola y son incapaces de admitir las historia con luces y sombras como realmente es.
La izquierda, ya se sabe es cosa de trasnochados que sueñan con la justicia pero en el fondo unos chorizos sin paliativo.
Pasa lo de Bárcenas y se mira al frente y firme el ademán.
Una falsa patraña inventada para arrebatarnos el monopolio de las virtudes que por naturalezan nos adornan.
Pasa lo de Naceiro y se arregla todo con encontrar un juez que declare defecto de forma.
Una buena descripción de esa derecha la pueden encontrar en el artículo de fondo del Financial Times de hoy, (oiga, es de derechas pero de una derecha diferente).
Al señor Pevalqui, Honesto cultivador de la amistad y un poco ingenuo debido al ambiente sano donde se ha criado.Un abrazo
al señor Pedro Luis, como dije anteriormente simpático elocuente y conciliador. Un abrazo.
Al señor Atilaelhunico, lacónico, acertado y sincero. Un abrazo.
al señor Pintao, luchador incansable por un ideal. Un abrazo.
al señor Jose Amaro, honesto, culto y soñador. Un abrazo.
A los que de manera consuetudinaria leen este periodiquito digital, y en sus tibios hogares y sueñan con un mundo mejor para todos los hombres y mujeres de buena voluntad. Un abrazo.
Y también para don Salvador, para don ibrahim y para doña rosario, personas que me permitieron exponer mis ideas en sus blog.
Si tienen la oportunidad de poder escuchar la canción volver a los 17, de mi difunta amiga Violeta Parra, a la que conocí muy bien en Santiago de Chile, no dejen de hacerlo amigos.
No les digo adiós…Si no hasta siempre.
Vaya… pues otro abrazo! Y mucha suerte!
Ha sido un verdadero placer leerle, sin duda. Espero que nos siga brindando con muchas entradas más.
Estimado Cosmonauta, desde este entorno virtual, pero no menos humano, a través del cual nos ha dejado su mensaje de hombre mundano, no en el sentido lato de la palabra, sino de aquel que ha emigrado, que se ha ido para "ganarse el pan con el sudor de su frente". Con su discurso a veces contradictorio, otras, controvertido, y otras anecdóticamente sorprendente, pero que a nadie nos dejó indiferente, mostrándonos el espejo a los que permanecemos y vivimos aquí de esos malditos atavismos, que como bien dice, aún permanecen en el espíritu de tantos canarios; quiero enviarle el testimonio de mi simpatía y mi amistad. Y el deseo de que vuelva, a lo Gardel, o como usted quiera. Ya nos ha dejado su legado. Ahora haga como la poeta cantante, o cantante poeta amiga suya, y mía también, Violeta Parra, para que volvamos a enredarnos en la hiedra de las experiencias que ha ido acumulando al otro lado del Océano. Por eso mundos de Dios.
Hasta luego. Y anímese a mirar a través del espejo retrovisor. Igual se encuentra una agradable noticia, como nuestro amigo Atila.
Lo suyo, así lo presiento, es una despedida "A la llanera".
Le esperaremos.
Saludos cordiales.
Es una desgracia, o tal vez una suerte, pero el mejor periodismo audiovisual, hoy día lo hace un no periodista – creo – , como Jordi Évole.
Este hombre tiene más audiencia que Sálvame, Ana Rosa o cualquier otro programa.
Me parece que la prensa debe reinventarse y dar la información de forma más asimilable por el gran público.
No es este el único factor, lo que afirma en el artículo es cierto, y lo arrastramos desde el XIX, por desgracia.
En las anteriores elecciones, después de un debate, me decía un veterano político :"me he dado cuenta que discutimos los mismos problemas que hace 30 años y me ha dado una tristeza".
Azorin cuenta como leyó un informe sobre el estado del Reino, encargado por Felipe II, y que, segun él ,los problemas eran los mismos que en su actualidad.
En fin…a seguir en la brega.
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