Venezuela ya llegó

Tenía el azul del cielo,

tenía el del mar y el hielo,

tenía una playa que era más bien asquerosa

y poca cosa para celebrar hermosa.

Ahora tengo el dolor de la pena

mientras cumplo esta cuarentena,

con el corazón y la sangre caliente

de tanta gente que ayuda valiente.

Por la ventana apenas entra el sol

y cada tarde me asomo a dar calor

a todos los que con valor

van a los hospitales a batallar

y a repartir la extremaunción seglar.

Venezuela ya llegó, ya llegó, ya llegó,

y la fiesta se acabó, se acabó, se acabó.

Venezuela ya está aquí para hacerte infeliz:

ármate de paciencia, de fe y de temor.

Venezuela ya llegó, ya llegó, ya llegó,

y la fiesta se acabó, se acabó, se acabó.

Venezuela ya está aquí para hacerte infeliz:

ármate de paciencia, de fe y de temor.

Tiene el sabor de Cuba,

trae colas y racionamiento

y créeme: no te miento.

Te arrastra como un tsunami sin parar

y cuando quieres no puedes respirar.

Y poco a poco siento el dolor

de esta infamia sin honor

que mi corazón hace estallar

para así todos a coro cantar:

Venezuela ya llegó, ya llegó, ya llegó,

y la fiesta se acabó, se acabó, se acabó.

Venezuela ya está aquí para hacerte infeliz:

ármate de paciencia, de fe y de temor.

Venezuela ya llegó, ya llegó, ya llegó,

y la fiesta se acabó, se acabó, se acabó.

Venezuela ya está aquí para hacerte infeliz:

ármate de paciencia, de fe y de temor.

Dale tu alma y tu chequera

que con eso al Estado le basta

para hacer el futuro pasta

que eso hará más rico a los Ferreras

que en este mundo inmundo

son, serán y han sido

para ponerse la libertad por montera

y aprovecharse de tanto tolete

mientras caemos por el retrete.

Oye el canto que dice mi voz: Venezuela ya llegó,

baila la última rumba que la fiesta terminó.

Con paso firme y ríase la gente, Venezuela ya llegó

pa’ que huyas mientras puedas: la fiesta terminó.

Mira que nos venían avisando

y casi toda la peña a otro lado mirando.

Venezuela ya llegó y la factura la pagas tú,

la deuda la pago yo y el vacilón acabó.

Sigue el ritmo del timo ladino

de estos sóviets de pacotilla

que la economía hacen papilla

porque Venezuela ya llegó.

No seas choni y tu cucu

mueve y mándate a mudar

si puedes, antes de que el horror

se dispare y la cosa vaya a peor.

Venezuela ya llegó, ya llegó, ya llegó,

y la fiesta se acabó, se acabó, se acabó.

Venezuela ya está aquí para hacerte infeliz:

ármate de paciencia, de fe y de temor.

Venezuela ya llegó, ya llegó, ya llegó,

y la fiesta se acabó, se acabó, se acabó.

Venezuela ya está aquí para hacerte infeliz:

ármate de paciencia, de fe y de temor.

COMENTARIOS (3)

  1. jose maria dice:

    Critique con objetividad pero no aprovecha la desgracia colectiva que sufrimos para predicar odio.
    Vd. se comporta como un diligente sembrador de cizaña, señor mío.

    Nosotros no somos ni seremos nunca Venezuela , pues tenemos instituciones democráticas que nunca lo permitirán, y hágame el favor de no predicar el odio que es lo menos que necesitamos en estos momentos.

  2. Marta Gil dice:

    #Pintao # Vuelva su comentario hacia aquellas fechas de agosto y septiembre del 2014, la crisis del evola y vera Vd. lo que fue un verdadero recital de odio, perversidad, ruindad y un etc. de vergüenza. Lea, lea todo aquello y comente, Y si encuentra algo mejor cómprelo. FIN DEL DIALOGO

  3. jose maria dice:

    A mi los sembradores de cizaña me parecen deplorables ya bien sean tirios o troyanos. Ya bien se trate del ébola o del coronavirus.
    Por lo visto lo que mola es opinar en función de la camiseta del equipo de hooligans al que perteneces.
    No debe ser raro que a algunos nos parezca mal siempre que alguien se aproveche de las desgracias para favorecer a «los mío».
    Es siempre despreciable hacer política partidista con las desgracias ,
    Sí, puede parecer raro pero habemos muchos que no tenemos dueño a la hora de opinar.

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