The Good Doctor

Faltar pudo a su patria el gran Simón,

mas no a su diaria cita con España

a pesar de la censura con saña

que atraviesa su noble corazón.

Le llueven críticas como blasón

con una inquina que a nadie le extraña

pues hay que adolecer de poca entraña

y a tanta tumba no pedir perdón.

Con sus augurios enciende al Vesubio

y solo lo defienden los libelos

que intentan frenar el feroz diluvio

que amenaza sus cochambrosos pelos

revueltos, canentos, rizados, rubios,

que ahora se erizan de puro canguelo.

COMENTARIOS (1)

  1. María Dolores Barrena Delgado dice:

    Ahora vemos con recelo
    los años de recortes contínuos
    de aquellos gobiernos antiguos
    que llevaron la Sanidad al hielo
    y lo público al «desmantelo»
    ¡Esos sí tienen que pedir perdón,
    y no en los medios de comunicación!

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