El Roto nos hizo un roto

El famoso dibujante satírico El Roto (Andrés Rábago García -Madrid, 1947-), estuvo en La Palma y sus palabras nos hicieron reflexionar de lo lindo, tal como hacen sus dibujos. Sin duda fue una de las grandezas de la charla, que no fueron pocas: comprobar que detrás de sus láminas hay un intelectual de primer nivel y comprender que para llegar a representar esas iconografías se necesita una mente lúcida y sabia.

El acto se desarrolló en la sala que hay en la antigua Casa Alaska (muy buena sala por cierto), en la Calle Trasera, casi a la altura del Ayuntamiento,  justo hace una semana,  el pasado viernes 18 de octubre. El formato elegido fue una charla, llevada magistralmente por nuestro compañero Anelio Rodríguez Concepción. Una especie de entrevista a la que el público asiste gozoso en directo. Anelio supo en todo momento dirigirlo por sus diferentes facetas. Desde las más técnicas, que hizo las delicias de los amantes del arte plástico (me consta), hasta las relacionadas con su compromiso social. Detrás, mientras charlaban, en una gran pantalla se proyectaba su historiografía artística: que iba desde sus comienzos en la revista La Codorniz, hasta la actualidad en el periódico El País.

Fue genial ese aspecto porque mientras Anelio y El Roto charlaban, el público  escuchaba y reía con los dibujos.

En lo referente al proceso de su arte, nos contó que se levanta por las mañanas y lee los periódicos y a partir de ahí las ideas le van fluyendo. Unas fructifican y otras no; unas llegan a buen puerto y otras se quedan por el camino. Anelio le preguntó por esa tremenda capacidad de creación que le permite editar una lámina al día. El Roto contestó que no es fácil pero que siempre está jugando con varias ideas y bocetos y a veces tira de algunos más antiguos o más nuevos; unos son más atemporales y otros más actuales. Vamos, que no siempre está jugando en el límite de "tengo que inventarme hoy necesariamente la viñeta de mañana"; aunque a mí me parece igualmente difícil.

Surgió el tema de porque los domingos sus obras son mudas, sin ningún tipo de texto. Nos contó que se inició en ese estilo para pasar la censura franquista porque se dio cuenta que podía ser igual de profundo y mordaz, incluso más,  pero corriendo menos riesgos, y es algo que ha querido mantener. Como así sucede. Recuerdo la imagen de hace varios domingos. Un bebé con la chupa en su boca y ésta conectada directamente a un ordenador. Era impactante. Nos hacía reflexionar sobre el mundo que se avecina. No llevaba texto pero inconscientemente le puse título: "Bebés digitales".

Anelio le preguntó si se consideraba un humorista y El Roto dijo que no, más bien un dibujante satírico ya que cree que la palabra humorista se ha pervertido porque se la han apropiado y han hecho suya personas a las que no les corresponde por lo menos en su totalidad. Comentó que es algo que suele suceder, las palabras van perdiendo la esencia y se van alejando de su significado original. Dicho de otra manera, la palabra ha perdido su valor.  Anelio, como buen filólogo, estuvo al quite y le comentó algo que desconocía. Le dijo que de todas formas en esencia era un humorista y posiblemente más humorista que otros porque el origen de la palabra está relacionado con las vísceras, la bilis, etc…  y él tiene la cualidad de representar lo que todos llevamos en nuestras entrañas pero no sabemos o no podemos sacar.

Porque esa fue otro buen comentario de Anelio, la capacidad que tiene El Roto para expresar nuestros pensamientos o sentimientos más recónditos.  A menudo, los seguidores de El Roto, o lo que no lo son tanto y lo encuentran más esporádicamente, pensamos o comentamos tras ver uno de sus grandilocuentes dibujos eso de: "Vaya,  es lo que yo pensaba pero no sabía decir". La capacidad de síntesis y de visualización de El Roto me atrevería a decir que es  sobrenatural.

Lo bueno del formato de la charla es que permite al entrevistado explayarse en los temas que desea cuando le apetece. Habló también, por supuesto, del momento actual y de varios aspectos sociales, incluso de la tecnología.

Sobre la crisis, los recortes, la pérdida del estado del bienestar y las desigualdades sociales, dijo algo que a todos nos hizo abrir los ojos estupefactos. El Roto tiene una teoría, cree que España es una especie de laboratorio del Sistema a nivel mundial. Lo intentaron con Grecia pero es un país más pequeño; España es una mayor muestra que da una mejor medida. Según él, nos están apretando las clavijas todo lo que pueden; vuelta y más vuelta de tuerca hasta ver cuanto somos capaces de aguantar; lógicamente no les interesa que nos revelemos del todo, así que siempre intentan llegar al límite sin pasarse. Si logran el éxito, se exportará el modelo a otros países.

Mientras comentaba este tema, yo no pude evitar extrapolarlo al ámbito doméstico. Porque siempre tuve la sensación de que Castilla La Mancha fue el conejillo de indias de toda España. Vale, la crisis ha afectado duramente a todas las comunidades, pero aun así me parecía que en La Mancha se aplicaban las medidas más duras y ya luego se exportaban a otras regiones. Así que por ese lado, la teoría de El Roto para mi tiene signos de verosimilitud. Escala nacional; escala internacional. Como una cadena que empieza desde lo más pequeño y avanza hasta cubrirlo todo.

Sobre la sanidad dijo que por desgracia, la medicina, se ha convertido en una rama de la industria farmacéutica. Los poderes económicos y los políticos han visto que la sanidad es una media industria y han dicho, convirtámosla en una industria completa. Cree que muchos médicos han demostrado gran dignidad pero otros se han vendido por pequeños regalos. En este aspecto su mensaje, implícitamente, era pesimista. Cree que la mercantilización de la sanidad es una deriva difícilmente evitable.

También habló de la televisión y la publicidad. Cree que la televisión es un arma perniciosa, un veneno dañino porque anula nuestra capacidad de reflexión. Contó que tuvo un desencuentro con la televisión cuando la guerra de Irak de tal calibre, que la mandó a paseo. Según veía las noticias al comienzo de la guerra, escuchaba a los periodistas comentar que los bombardeos nocturnos parecían un árbol de navidad, como si fuera un espectáculo.  Le pareció tal ejercicio de obscenidad y cinismo por parte del mundo periodístico decir esas frivolidades mientras masacraban personas, que expulsó el televisor de su casa. Dice que con el tiempo ha  regresado por la puerta de atrás (supongo que alguien de su familia la habrá incorporado) y  ahora está pero en una habitación secundaria. Según sus palabras, han domesticado a la televisión.

Sobre la publicidad dijo que siempre está cambiando y buscando nuevas fórmulas porque llega un momento en que todo el mundo se da cuenta que es un engaño. Realmente todo el mundo lo sabe pero solo en un determinado momento se percatan. Ahora, por ejemplo, su táctica es naturalizar la publicidad y las marcas. Yo lo veo por ejemplo en algunos anuncios de entidades bancarias donde utilizan de imagen a nuestros deportistas más queridos. Es  un intento de humanizar entidades y corporaciones no físicas. Porque yo alguna vez me lo he planteado ante algún anuncio: "¿Pero que me quieren decir, que una entidad bancaria tiene sentimientos como una persona?". Lo de los bancos es solo un ejemplo, el mundo publicitario está lleno de casos similares. También dijo que la publicidad cada vez es más invasiva. Algo que es muy cierto. Yo lo compruebo a todos los niveles: tele, prensa, radio, Internet, calle… ¿Saben que he pensado alguna vez? Llamarme loco pero creo que en un futuro podríamos pagar para no tener publicidad. El que pueda y quiera, como una oferta no-publicitaria más.

Sobre la desaparición del libro y el papel se mostró escéptico. Nos dijo que él es clásico en ese sentido, está a favor de la tecnología, de hecho la utiliza para enviar las láminas a la redacción del periódico, pero hasta la fecha no se ha inventado algo que sustituya al documento, ni siquiera lo digital. Nos puso un ejemplo ilustrativo. Sus viñetas circulan por la red de redes, lo más fácil del mundo es borrar el texto y ponerle otro, pero solo él tiene los originales que garantizan que son suyos. Siempre trabaja sobre ellos, con creyones, lápices y pinceles…

Hizo más referencias a su arte, lógicamente. Nos dijo que los dibujos sobre los textos no pueden ser dibujos cualquieras. Tienen una importante función cada imagen o representación. Nos puso de ejemplo una lámina en la que se veía parte del cuerpo de un hombre. Estaba trajeado pero por el tipo de traje se sabía que no era un yupi más sino alguien de las altas esferas. En ese momento aprovechó para explicar algo. En sus obras aparecen pocas mujeres. Se lo han comentado alguna vez y él lo reconoce porque es algo que hace conscientemente. Cree que el mundo sigue siendo un patriarcado y que el machismo impera, cree que si el mundo fuera más femenino seguramente nos irían mejor las cosas. Por eso, deliberadamente, evita representar a la mujer asociándola con ciertas ideas que podrían identificarse con el mal. Cree que eso sería un error además de injusto y ellas no se lo merecen.

Habló del 15 M. Nos dijo que allí ocurrió algo importante  pero que luego los políticos y los poderes se han encargado de quitarle importancia. Aparte de intentar neutralizarlos. Les han dicho: así no tenéis futuro, tenéis que organizaros y formar un partido político. Un intento de engaño para convertirlos en parte del sistema con sus mismos defectos. En edades jóvenes mejor para que cuando maduren ya no tengan lugar a la rectificación y así lo den todo por hecho y establecido. Siempre buscan la manera de apagar la llama de nuestro espíritu crítico.  Aprovechó para comentar que si realmente se quiere un cambio, tiene que empezar por cada uno de nosotros, mirar en nuestro interior y hacer un esfuerzo personal. No vale pedir cambios pero que los hagan otros.

Cuando terminó la charla de El Roto, Anelio pidió al público un aplauso y respondimos con uno muy caluroso. Por cierto, la sala estaba llena, todas las butacas estaban ocupadas y algunas personas estaban de pie. El Roto respondió con un gesto humilde, movió la mano en señal de quitarse importancia (no es para tanto).

Pero si lo había sido. Con El Roto tenía la sensación de estar escuchando a un sabio, un visionario, un intelectual de primer nivel, alguien que observa y escucha y tras ello plasma  su grandioso arte pero que al hablar se explica con la misma claridad meridiana. Porque domina muy bien el lenguaje. Como persona me pareció humilde, austero, lúcido pero también simpático, tuvo ocurrencias muy buenas.

Como cuando dijo que El País le había conminado a cambiar el formato de la ilustración hace unos años: de posición apaisada pasarlo a posición horizontal. Se negó y pudo convencerlos. Luego lo estudió y decidió definitivamente cambiar de formato cuando comprobó que podía ser una mejor opción. Pero solo lo hizo cuando ya no lo consideraba una imposición. Fue un golpe simpático que también habla de su carácter rebelde, crítico y transgresor.

Abandoné la sala animado no solo por lo interesante de la charla de El Roto, sino porque, quizás lo más importante, había estimulado mi espíritu crítico y reflexivo hasta hacerlo florecer. Creo que muchos salimos con el autoestima alta en ese sentido: si queremos no nos engañarán tan fácilmente. En última, y primera potestad, nuestra conciencia nos pertenece. Es una salvaguarda que nos cuida y nos protege. De nosotros depende ejercitarla y usarla.

El Roto nos hizo un roto, pero de los gratificantes, de los que quitan peso a tus bolsillos: a cambio te aporta ligereza para poder volar con amplitud de miras.

Ahora, al mirar un dibujo de El Roto, me impacta y lo disfruto como siempre, pero vislumbro la gran persona que hay detrás y pienso que fue una suerte poder conocerlo.

 

COMENTARIOS (6)

  1. Anelio Rodríguez Concepción dice:

    Gracias, Miguel, por resumir tan bien lo que allí nos dijo Andrés Rábago.
    Aquí está el enlace para ver y escuchar la entrevista, ofrecida en Internet por la Fundación CajaCanarias:
    https://www.youtube.com/watch?v=VuiwXhuylrQ&feature=c4-overview&list=UUUL-7A4MtbEfHgU0beYHz1A

  2. Luis Rollán dice:

    "El Roto", no solamente ha sido, aún en los años más difíciles, incluso de la Dictadura, la conciencia social de muchísima gente, sino también un soplo de aire fresco y hasta de esperanza, para aquellos afortunados, si quiera ocasionalmente, que disfrutamos de sus viñetas.

    Recordarlo de vez en cuando, es señal de que las conciencias y la esperanza en una sociedad más equitativa, siguen vivas.

    Enhorabuena a Anelio y a ti Miguel.

    Buenos días. Saludos cordiales.

  3. Eduardo Cabrera Capote dice:

    Extraordinaria síntesis que nos permite casi haber estado en el acto sin haber estado. Muy bien hecho.

  4. Queen dice:

    Gracias Miguel, por llevarnos a esta entrevista-conferencia, de entrevistado y entrevistador, que no dudo haría las delicias a los escuchantes. Gracias a tí, casi estuvimos allí. Inteligencia, humor, arte, crítica, ironía, lamento, política, historia, poesía, economía, utopía… y mucho más, seguro que fueron palabras claves de ese afortunado encuentro.

    Sacaremos un ratito para ver y escuchar el original que nos ofrece el enlace de don Anelio.

    Saludos.

  5. Daniel Pino dice:

    Gracias Anelio por el enlace. Me despiste en las fechas y no fui a verlo.

    Viñeta protesta, y de la buena.

  6. jose domingo garcia rodriguez dice:

    Me encanta El Roto, que pena no pude ir… me enteré tarde.
    Gracias Miguel por contarnos la entrevista.
    Saludos

Los comentarios están cerrados.

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