Rajoy y las cumbres europeas me recuerda a Mourinho y la UEFA.
Mourinho, en España, cuando no le interesaba hablar, delegaba en Karanka. No había ley que se lo impidiera. Pero en la Copa de Europa si existe una ley que le obliga a hablar ante la prensa. Los periodistas españoles muchas veces aprovechaban para preguntarle lo que anteriormente no habían podido.
Rajoy, en España, rara vez habla ante la prensa. Se lo puede permitir porque es quien manda y porque no cree en el periodismo (en el parlamento europeo, hace poco, su grupo fue de los pocos que votó en contra de una ley que garantiza el periodismo independiente, al contrario que la mayoría de homólogos europeos conservadores, que si votaron a favor, ante la sorpresa de estos). Cuando lo hace -hablar ante los medios en España- no responde a preguntas: suelta un monólogo propagandístico a los periodistas a través de una televisión de plasma sin importarle que se encuentren en la habitación contigua. No solo es un gesto censurable y surrealista, sino descortés.
Pero en Europa si está obligado a comparecer ante los medios y a someterse a sus preguntas. Entonces los periodistas españoles aprovechan para preguntarle por esos temas de obligado requerimiento en lo que a política doméstica se refiere. Y Rajoy no puede hacer nada por evitarlo. No le queda más remedio.
En esos momentos veo a Rajoy boquear, sudar, pasarlo mal. Teme las preguntas de los periodistas que con tanta facilidad evita en España, como si estos fuesen el mismísimo diablo, como si estuviese ante la pared y frente a una batería de fusiladores. En su cara se nota desconcierto y le sobrevuelan unas palabras que vienen a ser algo así como: "uy, uy, uy, que me irán a preguntar estos…".
Siguiendo su propia filosofía, prácticamente nada responde, solo evasivas y cortas frases que le convierten en un expeditivo defensa central echando balones fuera, como si fuera Fisco o Falo en el antiguo campo de Bajamar, cual Tenisca – Mensajero, cuando el rival evitaba apuros, el que fuera ganando, despejando balones por encima del muro de contención de la banda al grito de "¡a la marea!".
Rajoy es de los que creen que sorteando un problema, o no nombrándolo, este se va, se difumina, como por arte de magia, y así la gente se olvida. Está por ver si esto es así. Y nada lo ilustra mejor que la caricatura del avestruz enterrando la cabeza bajo tierra.
Un componente es cultural. Cultura democrática. En otros países de reconocido talante democrático he visto como los periodistas hacen preguntas tan o más comprometidas y los políticos responden sin ningún tipo de problema, con argumentación, y sin dar largas ni evasivas. Es un juego que se acepta. Ambas partes saben que cada cual cumple un trabajo que está al servicio de la ciudadanía.
En el caso Snowden, muchos periodistas pagaron un billete de avión que no iban a usar solo para entrar en la zona internacional del aeropuerto de Moscú y así poder verlo y quizás entrevistarlo. Como sabrán, Snowden es el joven trabajador de la CIA que ha puesto en jaque al gobierno de EEUU al denunciar su sistemático espionaje a través de la red de redes y del teléfono. Pero sus gozos se han convertido en pozos ya que no lo han encontrado. Si alguien pensaba que con la guerra fría se habían acabado las novelas y las películas de espionaje, estaba equivocado. Los nuevos Alfred Hitchcock y Graham Greene siguen teniendo filones de los que poder suministrarse.
Yo me imagino a periodistas españoles comprando pasajes hacia Europa, usándolos, para poder a preguntarle a Rajoy lo que en España no pueden, como quien persigue a un espía invisible y desea encontrarlo.
El fútbol español acaba de crear una ley que obliga a los entrenadores a hablar en ciertos momentos bajo riesgo de penalización económica. Es paradójico, porque ya no es tan necesario: Mourinho se ha ido a Inglaterra y los demás entrenadores respetaban rigurosamente sus comparecencias ante los medios. Pero así es Mourinho, ha conseguido cambiarnos algunos hábitos y leyes. Su paso ha sido como si de un Atila de verdes prados de estadios se tratase.
Podríamos preguntarnos si en España se podría hacer una ley que garantizase cierto mínimo de comparecencias de los líderes políticos ante los medios y respetar unas normas. Mucho me temo que es difícil. Al menos a corto plazo. Es cuestión de cultura, de filosofía y de actitud de los políticos, que cada vez se encierran más en sí mismos. Al comienzo de la democracia existía una ley tácita que se respetaba pero que con el tiempo ha degenerado y con la llegada de Rajoy se ha perdido por completo. Las ruedas de prensa ya no deberían llamarse así (¿si no pueden preguntar los periodistas, qué sentido tiene su nombre?).
Los medios de comunicación y los periodistas también tienen su parte de culpa, pero considero que menos. La prueba es que, en cuanto pueden, preguntan lo que interesa, sea donde sea, a poco que se les da oportunidad (no todos son sumisos servidores del poder). Pero si alguien no quiere hablar, no puedes torturarle y tirarle de la lengua. En eso caso no hay nada que hacer.
Así que con sus diferencias, Mourinho y Rajoy tienen algunas similitudes. En España, si no les interesa (en el caso de Rajoy podríamos decir que esto ocurre casi siempre), evitan a la prensa. En Europa no les queda más remedio. Por ley y porque las formas son otras.
Mi impresión, tras el paso de Mourinho por España, es que le quedaba muy grande el banquillo del Real Madrid. Quizás sirva para otros equipos, de menor prestigio, pero no para una institución tan histórica. No es lo mismo un exceso en según qué lugar. Me pregunto si a Rajoy no le pasará parecido aunque por el motivo contrario, por parco y apático, si no le quedará grande el sillón de la presidencia del gobierno de España. Quizás le quede mejor otros puestos de subalterno, de opositor, de secretario, funcionario o consejero, ¿pero de líder de toda una nación que anda con el ánimo por los suelos?


A Rajoy podría aplicársele aquel viejo dicho de "No es lo mismo predicar que dar trigo". Según él, la culpa ha sido toda de Zapatero y su gobierno, achacándolo asimismo a una décima y media plus de desvio en los presupuestos sobre el déficit público. De ahí, sostiene en todos sus parlamentos, su política tan austera como cicatera… ¿…?
Mourinho predicaba mucho y hablaba de cualquier tema extradeportivo para que no se tuviera en cuenta lo esencial: el mal juego de su equipo, especialmente cuando perdía, en un acto autenticamente maquiavélico. Pero visto lo visto y analizados los hechos, el juego de su ex equipo y los resultados obtenidos, le sucedió como a Rajoy: preparamos el terreno, sacamos incluso la guataca, pero la tierra no da frutos…
En los Estados Unidos existen los famosos "briefings", sesiones informativas casi semanales, en donde el Presidente ha de dar cuentas a los periodistas sin ningún tipo de ambages.
Eso si, hay una contradicción entre ambos personajes: mientras a Mou, forjado en la escuela de aquel gran coach de los 70 y 80, Bobby Robson, le sobra carisma, a Rajoy, le falta. Más bien carece. No comunica ni a sus allegados.
Y de Snowden, no me gustaría estar en su piel. Dicen que el Ecuador es uno de los países con mejor calidad de vida. Si no que se lo digan a todos esos millares de jubilados canadienses que se trasladan a la zona costera más occidental, y por la cuarta parte de dolares que en su país, viven opulentamente con el añadido del buen clima.
Buenas tardes. Saludos cordiales.
Cuestión de matices: en vez de que nos entrevisten otros nos entrevistamos nosotros mismos, que tampoco es fácil ponerse frente al espejo de cristal o de plasma. Sí parece menos complicado, lo cual ya alivia la situación, que no es poco.
No termino de ver claro el paralelismo, pero me parece muy bien que don Miguel se lo haya visto, pues de otro modo ni él ni nosotros estuviésemos escribiendo sobre “entrevistados y entrevistadores” o sobre “entrenados y entrenadores”, que para el caso es lo mismo.
Ni el Real Madrid, ni España, son “equipos” fáciles de entrenar. El primero porque está plagado de figuras que todas quieren jugar; el segundo porque no encuentra figuras para jugar, con el añadido de que los que quieren jugar enseguida son calificados de inútiles por parte de los creen saber pero no quieren jugar, o juegan de película en la oposición pero les da calambres cuando gobiernan. Tal vez falta de entrenamiento.
En cuanto a los entrenadores, si se tiene mucho dinero, son fáciles de cambiar; los presidentes de gobierno también. En el caso que nos ocupa, la diferencia es sustancial, porque el Real Madrid tiene mucho dinero, en cambio España está arruinada, o casi. O sea, abocada a descender de división, sino a desaparecer como club… de la Liga Europea. En esas andamos.
Saludos coloquiales.
Querido Miguel: estoy completamente de acuerdo con todo lo que aquí tan atinadamente apuntas. Salvo en un detalle: la novela que podría protagonizar Rajoy no sería escrita por un discípulo de Graham Greene. Rajoy encaja mucho mejor con las historietas de Mortadelo y Filemón, escritas por el genial Ibáñez.
Feliz verano, compañero bloguero.
Gracias por sus comentarios y reflexiones a partir de mi humilde reflexión.
José Amaro, muy buen apunte. No lo había pensado, pero estás en lo cierto. A colación, sabiendo que eres un enamorado del cine, déjame que te cuente que la película Mortadelo y Filemón, de Javier Fesser, la fui a ver al cine y me gustó mucho. Sus efectos especiales son artesanales, no digitales, y, aparte del encanto especial que le da (más español y cutre, en el buen sentido), tuve la sensación de que le cogieron la esencia a las viñetas. Supieron recrear ese mundo tan disparatado y divertido. Incluido el personaje del general. Que viene a ser una caricatura de Franco, que no una imitación, es mucho más, ya que al mismo tiempo es una parodia de todos los dictadores del mundo. Que grande Ibáñez.
Tengo que decir que también fui a ver la segunda parte al cine. Y que decepción, se suele decir que segundas partes nunca fueron buenas, en el cine puede que sea donde más se cumple esta máxima (salvo algunas excepciones). Estuve a punto de levantarme de la butaca y no terminarla. Nada que ver con la primera. Por eso le doy más valor si cabe.
Lo mismo compañero bloguero. Te deseo un feliz verano.
Lo mismo para Pedro Luis y Pevalqui. Les deseo un excelente verano. Quizás tengamos que disfrutarlo con más intensidad, ya que dicen que también están recortando en verano. Bromas aparte, el verano siempre tiene un encanto especial y dentro de lo posible, espero que lo disfruten.
Un cálido saludo para todos.