NIÑA MARIA Y LA LUNA
Iba niña María
hacia la colmena
a buscar un poco de miel
para su abuela.
La luna asomada
en su blanca cartulina,
miraba asombrada
a la niña María
belleza sin par
de toda la colina.
-¿A dónde vas niña,
tan sola y sin compañía,
no tienes pavor
de que te ocurra una desgracia?
-¡Yo tengo valor!
Y solo a una cosa temo;
Al gran Mar Azul
muy bravo y muy terco,
más fuerte que tu
¡más macho y más torero!
-¡Pero yo soy quien mueve
al gran Mar Azul
y a todo su ejército!
Sin mi, Neptuno sería un gandul
que no movería
ni un pequeño baúl.
-¿Es eso cierto
Luna de mermelada blanca?
¿Cuándo yo me baño en la playa
tu manejas las ondas onduladas
con las que disfruto
y juego entusiasmada?
-Es mi clara verdad,
y te voy a contar un secreto;
¡yo poseo dos caras,
cada una con sus lamentos!
Para ti la más guapa
porque te quiero y te deseo.
La otra cara me grita
y me llora,
porque no ha visto
¡tu belleza famosa!
Volvió Niña María
a casa de sus abuelos,
a darles la miel
en vasija de espejo.
-Dime nieta,
¿a que tienes recelo
en esta noche clara
manchada por el cieno?
-Ahora mismo solo temo
al gran Mar Azul
¡y a la blanca Luna llena de secretos!


Este es el proyecto común de dos disciplinas artísticas: las letras y la plástica: mi poesía ilustrada por el dibujo de una gran amiga artista. Ella firma como B y así quiere constar. Su técnica para darle vida a Niña María es lápices de colores y pastel (una especie de tizas blandas). Cuando compuse Niña María y la Luna, más o menos me la imaginaba así, y cuando vi el resultado final, pues no cabía en mí de alegría. Observar tangible a Niña María es como un sueño hecho realidad. Un chispazo de vida que yo nunca podré lograr. Realmente es preciosa la ilustración. Además, tiene todos los detalles de la poesía en que está inspirada. Así que mil gracias a B. Todo un honor para mi esta colaboración.
Miguel Galván.
Hay otra versión de esta ilustración. Se ve completa ya que está en horizontal; tiene un tono más azulado. Si quieren verla lo podrán hacer por medio del buscador, el que está justo arriba, encima de la niña a la derecha (debajo de la fecha), si ponen Niña María, les saldrán tres fotos, dos de ellas son la otra versión horizontal más azulada.
Magnifica ilustración y magnifico relato,cuento que nos hace pensar e ir mas allá de nuestra imaginación.Me parece una buenísima propuesta la que hacen los dos y desde aquí espero que en un futuro tengamos la oportunidad de contar con mas de ambos si es impreso, mejor…sigo proponiendo q busquemos un editor….
¡Ay niña María! Con tú faldita volona y tú cara de agustiadita ¿por el mar, imagino?
La Luna tiene cara de bondadosa señora, casi de abuelita… y tú con es carita asustadita, al borde del precipicio…
Ayer, casi al oscurecer, mientras me bañaba en el mar de Abades, miraba a Luna creciente, tres cuartos. No sé bien si por efecto (o defecto) óptico, o por frustración atávica, me miraba a mí solo (así me parecía), con el ceño algo fruncido y como guiñándome un ojo… y yo embobado nadaba, y nadaba. Perseguía a La Luna, que se reía y se alejaba, mientras Neptuno me atrapaba y me despertaba de mis sueños, estampándome la espuma de las olas con la fuerza de la brisa… Fue entonces, cuando sobre el cantil de la Montaña de Abades vi a la niña María… Eso sí, rodeada de tabaibas, ahora sin hojas, con los tallos rojizos por la humedad de la maresía, sin plantas verdes de hojas acintadas… Los sueños, a menudo son secos, como el paisaje de Abades…
Y, sin embargo, poeta y pintora, versos e imagen, cuadran y son como casi todos, estoy casi seguro, los imaginamos, porque los sueños, sueños son. Enhorabuena.
Muy buen poema, Miguel, sin desmerecer los anteriores. Me recordó a los de Gloria Fuertes.
El dueto artístico con "B", genial.
Buenos días. Saludos cordiales.
Niña María, por favor, pregúntale a La Luna si sabe algo del paradero de don Miguel…
Besos.
A La Luna he preguntado
llena de angustia y tristeza
La Luna me ha contestado:
¡María, no seas traviesa!
Besos
Niña María
¡Qué casualidad!, estimado Pedro Luis; en mi caso, echo en falta algo de rock duro, en consonancia con nuestro polifacético Miguel.
Buenas tardes. Saludos cordiales.
Niña María dice: "Miguel está bien, y no se ha ido, simplemente está recopilando datos, información, buscando inspiración, (aunque Picasso decía que las musas te agarraban trabajando…); está tras las cortinas. Le pregunté a la Luna y se quedó muda, se puso nueva y desapareció. Ah, también dice que gracias por acordaros porque viniendo de estimados compis como ustedes se agradece mucho. Se despide él y me despido yo. ¡Hasta pronto!".
Mientras, yo estoy sentado en la bahía…
https://www.youtube.com/watch?v=Es3Vsfzdr14&feature=relmfu
Que gran vídeo Atila, unos cuantos parientes y reencarnaciones y amigos de Otis Redding intecalándose y superponiéndose desde diferentes puntos de América ejectutando su mítico Sittin the dock of the bay, así si dan ganas de sentarse en la bahía y desperdiciar alegremente el tiempo, simplemente. Gracias.
Estupenda y refrescante versión. Me mandaron hace algún tiempo un email con Grandpa Elliot y Roger Rydley. Le hubiera comprado el CD que promociona con otras 21 canciones al final de su actuación.
Sentarse en la bahía sintiendo pasar el tiempo y viendo los barcos de rueditas navegar o recordando a Georgia como lo hacía Ray Charles, es siempre una grata experiencia.
Hey Michael, Hurry up! que nos está saliendo un competidor con nuestro amigo Atila.
Buenas tardes Saludos cordiales.
Me encantan este tipo de videos, donde la música se manifiesta universal y ocasiona los mismos sentimientos a un lado u otro de la brújula. Una misma canción escuchada -mejor sentida- en diferentes momentos, nos eleva con sentimientos encontrados alguna que otra vez, puesto que las situaciones van cambiando, y al analizar las emociones que se van sintiendo es cuando realmente notamos la intensidad de los cambios.
Mis más cordiales saludos Miguel, llenos de admiración por la forma en que te haces entender!
Amigo Pevalqui, no sabe cuánto me gustaría volver a ser pequeñín, y que me tocara la suerte de que Ud. fuera mi maestro…!
Estimado Miguel:
Ese es el secreto mejor guardado de La Luna: la magia y el mebrujo de sus ciclos; el desaparecer para inspirarse y volver a la plenitud, llena y redonda.
Nada digo a los "maestros" que contemplam barcos de rueditas en Georgia y aprecian los mismos sentimientos musicales a ambos lados de la brújula. Es otro nivel, que por desgracia no alcanzo.
Siempre nos quedará algo con "mi palito de mango"…
Abrazos.
¿Niña María, has visto La Luna esta noche? Redonda, luminosa como una farola que sale del mar. Así me pareció a mí, en Abades.