La Playa de La Zamora.

Coqueta playa zamorana

de naturaleza isleña y salada

desde la alborada

hasta el oscurecer

eres sonajero de mar azul

e infantil mural

de cielo amarillo

azul, rojo y violeta,

al llegar  la noche

nana de la madrugada

cierras tus persianas onduladas

y como niña exhausta

tus fulgores descansas.

 

Coqueta playa zamorana

subido en mi senda diaria

escucho tu silencioso bucio 

(como me gusta tu dulce llamada):

atolondrado y ansioso,

bajo tus gastados escalones

de dos en tres

de cuatro en uno

de cinco en cinco

si hace falta;

al pisar tu negra arena

algo en mi interior se calma

estoy en paz conmigo, contigo

con el ayer

con el mañana

con el inmenso cielo

que rodea tus entrañas.

Coqueta playa Zamorana

bálsamo de mi alma.

 

Coqueta playa zamorana

existen playas más fuertes

y grandes

más bulliciosas

más soberbias

más tu eres íntima

humilde y  acogedora

entrañable y carismática

eres mi playa favorita

no se puede explicar con palabras.

 

Coqueta playa zamorana

llevas un tiempo inquieta

incluso brumosa y triste

hay personas que no te quieren

como te mereces

te ponen un cartel de prohibido

y se van tranquilos para sus casas

que fácil dictar

que difícil actuar

¡pero si estás sana y lozana!

¿se le puede poner puertas al campo?

¿se le pueden poner vallas a la playa?

Solo necesitas cariño

que se preocupen por ti

y restañen tus pequeñas heridas

algunas artificiales

y ajenas a tu voluntad.

Querida playa zamorana

te tienen abandonada

pero estate tranquila

tus fieles nunca te dejaremos tirada

siempre acudiremos alegres y risueños

a aprender de tus tácitas enseñanzas

si algún día no nos dejan bajar

por tus gastados escalones

fabricaremos canoas

compraremos barcas

nos aliaremos con Neptuno

si hace falta

sea como sea

besaremos tus húmedas arenas

y nos enredaremos con tus verdes algas

¿se le puede poner vallas a la playa?

Querida playa zamorana

¡eres patrimonio de La Palma!

Que algunos no lo sepan ver

no es tu problema

es de todos nosotros

lucharemos para que recapaciten

recapacitemos

y se den cuenta

nos demos cuenta

para procurarte la atención que mereces.

Tu no pides nada

seguirás ahí cada mañana

a todos nos vencerás

con tu eterna sonrisa dorada.

Coqueta playa zamorana

¡Eres patrimonio de La Palma!

 

Querida playa zamorana

ilusionista atareada

desde mi atalaya de la arena

estudio tu desordenada anatomía

nunca doy con tus cifras

como científico que desconfía,

diferentes rocas e islotes

salpican tu oronda orografía

¿7 islas como las Canarias?

¿8 incluyendo alguna del Archipiélago Chinijo?

Según la marea, según sople el viento…

¿La 9ª podría ser  San Borondón?

Esa isla que aparece y desaparece…

Ahora son 10… ¿San Borondón parió?

¿O es Madeira que al sur se rodó?

La marea sube y baja

vierte e invierte

y entre medias

te transformas,

eres camaleónica

una vieja alquimista,

me siento como un novato cirujano

al que vacila el médico veterano.

¡Ay querida playa zamorana

deja de bromearme de tal guisa!

 

Nuestra mirada otea

la playa zamorana

¿qué es lo que puede ver

en una tarde típica?:

un ojo de rinoceronte

con su cuerno partido,

una plataforma mullida de algas,

un lagarto que come manzana,

un vencejo que planea,

un pescado que asoma,

un sol que no se quiere poner,

unas nubes dibujadas

con pincel de mano calma,

una tarde inmensa y eterna…

una noche que de esperar bosteza…

¡Cuidado!

Estos insondables ingredientes

pueden provocar síndrome de Stendhal

pero no temas si eso te ocurre

disfrútalo a más no poder

que como buena psiquiatra marina

La Zamora sabrá llevarte

por tan extraño como inexplicable

mar del laberinto de los sentimientos

bañados en olas de alegría.

De tu alma nacerán

lágrimas saladas

convertidas en dulce llanto

en una perfecta alquimia.

¡Gracias querida playa zamorana

por descubrirme esto que de mi brota

y que misteriosamente desconocía!

 

Coqueta playa zamorana

llega el momento de marchar,

ahí siempre echo la mirada atrás

para desde la altura

y según me alejo

admirar tu imponente estampa,

esa bella panorámica

que se alarga y ensancha

a cada paso que doy,

entonces respiro profundo y  pienso

que la playa zamorana

no amanece dos veces igual

y me alegra saber

que en cuanto pueda

te volveré a visitar

y que ni tu serás la misma

ni yo te veré igual.

¡Querida playa zamorana!

¿Cómo no te vamos a querer?

¡Si eres una playa sin igual!

Scroll al inicio