La Virgen del Rosario (y II)

Pérez Morera nos informa de que "a la hora de esculpir su obra, el polifacético artista palmero Bernardo Manuel de Silva, debió de inspirarse en un modelo de importación nórdica existente en la isla desde el siglo XVI: la bella escultura flamenca de Nuestra Señora del Rosario". Este investigador estudiaba la talla mariana de la misma advocación de la vecina parroquia de San Andrés, donde se halla entronizada. El comitente y Beneficiado de dicha parroquial pretendía emular a la de Barlovento. A este respecto, tanto el profesor Fuentes como la investigadora de arte flamenco en Canarias, Negrín Delgado, han señalado el parentesco entre ambas imágenes: "Esta Virgen del Rosario reproduce con ligeras variantes el modelo de su homónima de Barlovento, con la que guarda un estrecho parentesco, no sólo en el peinado, en el tocado, en el tipo de indumentaria elegido, cuya configuración y plegado se hallan bastante próximos, en la fisonomía y en la dulce expresión de su semblante, sino incluso en la disposición del Niño y en su tierno gesto tirando del velo de María con la mano  derecha, mientras que con la otra porta una manzana, alusiva al pecado original redimido mediante la Pasión y Muerte del Nuevo Adán (Cantar de los Cantares, 2, 3), o acaso la pera simbólica de su Encarnación". No obstante, y como hace notar la misma profesora, "la talla de la parroquia de S. Andrés adquiere un aspecto más monumental y solemne, debido en parte a sus mayores dimensiones, imprimiéndosele un marcado contraposto al cuerpo de la Virgen, parecido al descrito por la imagen de N.S. de Hal de la iglesia de S. Pedro y Sta. Catalina en Detergem, y reflejando unas superiores cantidades en el modelado de los rostros y manos de la Madre y del Hijo, así como en el tratamiento de sus respectivos cabellos y de los finos ropajes marianos que caen en suaves ondulaciones sobre la media luna situada a sus pies, haciendo referencia a su identificación iconográfica con la Mujer apocalíptica (Ap. 12, 1). Inspiradas, por tanto, en los ideales clásicos de belleza, equilibrio, sobriedad y reposo, debemos considerarla, al igual que la vecina obra de Barlovento, como pieza representativa de la escultura flamenca de la primera mitad del siglo XVII".

 A este respecto, también Fuentes Pérez, a pesar de que presenta la hipótesis de que ambas esculturas fueran piezas gemelas salidas de la mano del mismo artífice, concluye, sin embargo "que la soltura de pliegues de la que se guarda en la parroquia de San Andrés, y su propio dinamismo que anuncia un flamenco tardío, nos induce a pensar que es fruto de una ejecución posterior a la de Barlovento, aunque el propio artista copió modelos anteriores".

 Precisamente, esta inspiración bíblica de Mujer del Apocalipsis, la encontramos en la talla, donde la Virgen está "vestida de sol y con la luna bajo sus pies" (Ap. 12, 1). Por esta razón, el sol de rayos que envuelve la figura y la luna de plata colocada a sus pies son atributos frecuentes  con la que se adorna la estatuaria mariana de todas las épocas, sobre todo en sus festividades y procesiones, etc.

José Mariano Domínguez, beneficiado de la parroquial de Barlovento, había donado "nueve cucharillas y nueve tenedores, un cucharón, un bernegal, un salero y dos cajetas (una esquinada y otra redonda sobredorada), todo de plata, para que se invirtiera en el sol de este metal que se había dado a hacer, destinado a la santísima imagen del Rosario". El cronista Pérez García en su obra sobre la Calle Real capitalina, informa de que así consta en el Archivo de Protocolos Notariales en 1796, siendo notario  Bernardo José Romero.

El origen y establecimiento de la Batalla de Lepanto -curiosa y original representación de la contienda entre los Moros y Cristianos– en la fiesta del Rosario en Barlovento es algo confuso. Aunque la tradición oral transmite que se ha festejado durante todo este siglo pasado, lamentablemente no se puede certificar por escrito. Pudiera encontrar su raíz en el hecho de que el héroe palmero Francisco Díaz Pimienta -ilustre capitán de la armada de don Juan de Austria en la Batalla de Lepanto y muerto en 1610- ejerciera como maestre de campo de la compañía miliciana de Barlovento. Hernández Pérez también nos informa de que "a esta interpretación se suma otra, no menos importante: la patrona de Barlovento es la Virgen del Rosario, advocación mariana directamente relacionada con la Batalla de Lepanto".

Se cuenta que el Papa Pío V había invocado a la Virgen para que intercediera en la lucha contra el enemigo otomano y tuvo la premonición de la victoria de la Santa Liga, "lo que unió indisolublemente la advocación de Nuestra Señora del Rosario con esta batalla naval". De esta manera, cada segundo domingo del mes de agosto, con carácter trianual, tiene lugar la representación, con la presencia de un efímero castillo turco y unos barcos de velámenes blancos con la cruz cristiana. El ingenuo  asedio tiene lugar frente a la Virgen -llevada allí ex profeso desde su iglesia- y a una multitud de vecinos y visitantes, al otro lado del barranco de El Pilón.

También cada siete de octubre, onomástica de la Virgen del Rosario, se tiene una oportunidad única para presenciar de cerca a la magnífica imagen. Una Virgencita muy querida y venerada en este precioso municipio norteño de Barlovento, orgulloso de tenerla como Patrona y Protectora.

BIBLIOGRAFIA

Archivo de Protocolos Notariales de Santa Cruz de La Palma, (A.P.N.); Juan Alarcón, 1656; , Bernardo José Romero, 1796

CALERO RUIZ, Clementina. «La Escultura anterior a José Luján Pérez», Gran Enciclopedia de El Arte en Canarias, Centro de la Cultura Popular Canaria, 1998

Exposición Arciprestal de Arte Sacro, Santa Cruz de La Palma, mayo 1967.

FUENTES PÉREZ, Gerardo. «Aspectos artísticos de la parroquia de Nuestra Señora del Rosario. Barlovento (La Palma)», IV Coloquio de Historia Canario- Americana (1980), Excmo. Cabildo Insular de Gran Canaria, Las Palmas de Gran Canaria, 1982.

HERNANDEZ PÉREZ, María Victoria. La Batalla de Lepanto. Moros y Cristianos en Barlovento, Patronato de Cultura de Barlovento, 1997.

LORENZO RODRÍGUEZ, Juan B. Noticias para la Historia de La Palma, La Laguna- Santa Cruz de Tenerife, 1975.

NEGRÍN DELGADO, Constanza. «Escultura», Arte Flamenco en La Palma, Consejería de Cultura y Deportes, Gobierno de Canarias, 1985

PÉREZ GARCÍA, Jaime. Casas y Familias de una Ciudad Histórica: La Calle Real de Santa Cruz de La Palma, Santa Cruz de La Palma: Excmo. Cabildo Insular de La Palma; Colegio de Arquitectos de Canarias, 1995

PÉREZ MORERA, Jesús. Silva. Bernardo Manuel de Silva, Biblioteca de Artistas Canarios, Viceconsejería de Cultura y Deportes, Gobierno de Canarias, 1994.

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