HISTORIA
Los religiosos que acompañaron a los conquistadores de La Palma en 1493, atenderían de inmediato a las necesidades espirituales de sus moradores. Recordemos que en 1496 -tres años después de la incorporación de la Isla a la Corona de Castilla-, el Adelantado Fernández de Lugo obtenía de los Reyes un permiso especial para que vecinos de Gran Canaria y de Andalucía pudieran trasladarse a poblar libremente las islas de Tenerife y de La Palma.
Por este motivo, se erigió la ermita de La Encarnación y luego la parroquia de El Salvador. Tras las transformaciones que sufrió este sacro recinto en todo el siglo XVI y en la mitad del XVII, éste se convirtió en la majestuosa iglesia de tres naves que hoy conocemos.
En 1588 se inició la ampliación de la nave del Evangelio -que es la que ahora nos interesa-, y en la inscripción de la portada septentrional aparece esculpida la fecha de 1600, que es la de su edificación: "… esta obra se hizo siendo Mayordomo el Cpn Juan de Valle año de 1600". Así consta en una cláusula de su testamento otorgado ante el escribano Tomás González el 19 de febrero de 1609.
Con la ampliación de las naves laterales, se respetó la central y más importante. Es precisamente en los primeros años del siglo XVII cuando el regidor Juan de Valle -y mayordomo de la obra- mandó construir la capilla dedicada al precursor San Juan Bautista en el lateral de la nave del Evangelio para el enterramiento de su ilustre familia. La iglesia concede la gracia y da licencia para hacer junto a ella una capilla-hornacina en honor a San Antonio (arco que se mandó cegar en 1831). Precisamente el 28 de febrero de 1605 se especifica en dicha licencia que la obra se hará "junto a la capilla de Juan de Valle", por lo que ya se indica claramente que ésta ya existía. En 1609 este caballero establecía una capellanía en ella.
"…A través de la fundación de altares, ermitas y conventos, la aristocracia dejó memoria pública de su posición dominante en la cúspide socioestamental. Pero es sobre todo la capilla funeraria, edificada como panteón de enterramiento, el auténtico monumento conmemorativo de poder, fortuna y la nobleza familiar. Desde el siglo XVI, la oligarquía se mostró especialmente propensa a erigir este tipo de mausoleos, expresión no sólo del éxito de su paso por la vida terrenal, sino también, en el plano sobrenatural, del triunfo sobre la muerte a través de la virtud cristiana…"
Pérez Morera y Rodríguez Morales, 2008
Se trata de una capilla poco profunda que se erigió en la nave lateral del Evangelio y a la altura de su sexto tramo. Está abierta en el muro mediante un arco de medio punto sobre columnas toscanas apoyadas en un alto pedestal. En esta capilla las columnas van flanqueadas por una pilastra, llevando ambos capiteles una decoración de ovas, y el arco es moldurado. En los pequeños espacios rectangulares se abren ventanas semicirculares en sus laterales y cubierta plana. La pared del fondo y arropando el único retablo, está decorada con pinturas imitando cortinajes recogidos a ambos lados del altar que fueron realizadas por el artista madrileño Ubaldo Bordanova Moreno en 1895. Se encuentra frente a la capilla del Cristo o de las Animas. La de San Juan Bautista -llamada así por encontrarse una imagen de este santo presidiendo el retablo- se encuentra situada a un nivel algo más alto que la nave.
JUAN DEL VALLE
Juan del Valle se había establecido en La Palma a mediados del siglo XVI. Fabricó de su propio peculio la capilla de su patrón, San Juan Bautista, colateral de la nave del Evangelio. Se casó con Juana de Miranda, hija de Lesmes de Miranda -mercader de Burgos-, y de María López de Lezana. El rico caballero fundador era natural del Valle de Ruesga (Cantabria) y, sin duda, por esta causa se le apellidó Valle. El acaudalado mercader cántabro, que había hecho fortuna gracias a la exportación de vinos, falleció en la capital palmera el primero de marzo de 1609 y fue sepultado en la bóveda de la capilla de San Juan, perteneciente más tarde a la Casa de Fierro, "descendiente o causa habiente de aquél". Fue capitán de las Milicias de la Isla, alguacil mayor del Santo Oficio, alcalde mayor en 1605 y en 1608, regidor del antiguo Cabildo y mayordomo de la parroquial de El Salvador.
Había fabricado a su costa la capilla "a la advocacion del bienaventurado San Juan Bautista donde piensa enterrarse porque en ella tiene su sepulcro y para que el culto divino para cuyo fin fue edificada dicha capilla tenga el punto debido y en ella sea servido Dios Nuestro Señor y el anima del otorgante goce desde luego del beneficio (…) de las misas que en la dicha capilla se dijeren". Para celebrar en ella, fundó tres importantes capellanías. Dejó huella en la toponimia de Tijarafe.
EL RETABLO
El retablo es semejante a su opuesto del Calvario de los Mulatos, en la capilla del Cristo, segunda colateral del lado de la Epístola. Ésta había sido fundada antes de 1556 bajo la advocación de San Marcos, por el conquistador Marcos Roberto de Montserrat, recibiendo distintos nombres hasta que se trasladó a ella el mencionado Calvario.
En ambos retablos enfrentados, tan sólo varía el tamaño de la hornacina (la del santo es, lógicamente, más pequeña), cuyo arco se apoya aquí en pilastras acanaladas sobre ménsulas, y en la aparición de un nicho más pequeño en el banco. Se ha colocado en él la imagen de San José y el Niño (actualmente en la sacristía) y en la actualidad una talla de Santa Gertrudis de Nivelles, imagen que también ha sido confundida con Santa Ana, abuela de la Virgen María.
Los retablos que actualmente figuran en las cinco capillas de la iglesia matriz fueron confeccionados en la primera mitad del siglo XIX, siguiendo unos modelos muy semejantes. Se repiten en las dos de la cabecera (las actuales del Perdón y del Carmen, y en las dos laterales (la de San Juan y del Calvario de Los Mulatos), éstas construidas en 1813. Se pagó 850 pesos por el "nuevo retablo, el aumento de pared y tejado", según manifestaba en 1833 el patrono José María Fierro, diseñado por Martín de Justa dentro de un clasicismo barroco. Se respondía así a la inspiración neoclásica de la que era tan devoto el Beneficiado Manuel Díaz, rector de la iglesia en esos años y polémico inspirador de toda la reforma. Esta afición, según sus biógrafos, habría nacido al contacto con el ambiente neoclásico reinante en la Villa de La Orotava, frecuentado durante su destierro en Tenerife, y a su amistad con el célebre escultor Fernando Estévez del Sacramento.
Los retablos de las capillas laterales se componen de una gran hornacina flanqueada por columnas corintias pareadas que soportan un entablamento y un frontón curvo partido, con pedestal y jarrón en el centro. Todo es de madera pintada en tonos azules, naranjas y verdes, a imitación de los jaspeados mármoles. Su esquema es a modo de frontispicio de templo clásico, con grandes columnas, divulgado ampliamente por toda la geografía insular por el sacerdote Martín de Justa, quien también diseñó el bello sagrario exento de la capilla de San Pedro (1812) en forma de templete con cúpula.
La capilla se ilumina de forma natural durante el día a través de dos vidrieras, colocadas a lo alto de las dos paredes laterales tras la reforma de 1947, aunque "no se ha encontrado documentación al respecto", según la investigadora Gloria Rodríguez. Los temas elegidos son, en la de la derecha, la "Multiplicación de los panes y los peces", y en la de la izquierda, la "Última Cena". En total son once bellas vidrieras coloristas, decoradas con diversos temas de la Vida de Jesús: "Entrada en Jerusalem", "Encuentro con la Magdalena en casa de Simón", "Bautismo de Cristo", "Cristo calmando la tempestad", "El buen pastor", "El hijo pródigo", "Bodas de Caná", "Cristo y la samaritana" y "Expulsión de los mercaderes del templo".

