San Antonio Abad o San Antón, el "Señor" de los Animales (y II)

Hay otros muchos ejemplos. Así, en Tenerife encontramos un relieve anónimo en piedra del siglo XVI que representa al santo con su cochinillo custodiado en el baptisterio de la parroquia de La Concepción de La Laguna; también en el templo homónimo de la capital tinerfeña existe una pequeña efigie anónima del tercer cuarto del siglo XVIII donde el animal está exento; del mismo siglo es la escultura en madera policromada y telas encoladas de la iglesia de La Luz en los Silos. Aquí el báculo de plata es mayor que la imagen, reformada en 1872 por Juan de Abreu; en Santo Domingo de Güimar se conserva la talla dieciochesca de José Rodríguez de la Oliva; otra escultura se venera en el retablo mayor de la parroquia de Buenavista; etc. En Gran Canaria, en la iglesia de San Sebastián de Agüimes encontramos una talla completa y anónima de 1700, probablemente procedente de algún taller insular. Porta báculo de plata además del cerdo y el libro; etc.

 Curiosamente todas ellas llevan el libro en su mano izquierda, excepto el santo de la ermita de San Sebastián, que lo hace con la derecha. Con la misma mano abre el libro la magnífica representación del retablo de la Virgen del Rosario de la parroquial de San Blas de la Villa de Mazo. Tras la segregación de la parroquia macense en 1832, el pueblo de Fuencaliente quiso que su santo patrono estuviese representado en el mencionado altar, colateral del Evangelio. Como vimos, tenía ermita propia en aquel municipio sureño desde el siglo XVI y aneja a la de Mazo. Viste manto y capucha de monje y porta en la mano izquierda el báculo de abad. Sobre el hombro del manto lleva la cruz en forma de tau y lleva colgado del cinto un rosario, que sirve para mostrar a los fieles su valor como poderoso talismán frente a las acechanzas del diablo y las enfermedades, tanto del hombre como del ganado. La pintura sobre tabla mide 76 x 163 cms. y data de 1689. San Antonio Abad y Santo Domingo de Guzmán -a ambos lados de la hornacina central- son pinturas sobre tabla de estética flamenquizante pertenecientes a la producción artística del palmero Bernardo Manuel de Silva. Según Pérez Morera puede que, cronológicamente, sean posteriores a 1689. Aparecen inventariadas en el templo en 1745. Sin embargo, hay investigadores que confirman su procedencia flamenca.

 La escultura del santo ermitaño -que es objeto de este artículo- se muestra de pie, de porte majestuoso, que describe un elegante contraposto, disimulado por la delicada caída de la ceñida túnica, bajo el manto y por detrás del escapulario que cuelga recto. Otras de sus características apreciables  son:  el tallado de la larga barba que, sin patillas, se desparrama por la parte alta del pecho; también el trabajo de sus delicadas manos -la derecha casi abraza el libro abierto y la izquierda sostiene la muleta de plata en forma de "Tau"-; así mismo el de sus pies descalzos sobre una magnífica peana con grandes apliques dorados en forma de hojas de acanto; excelente acabado de su cabeza -coronada por una magnífica aureola de plata en su color que surge sobre una amplia tonsura-, tanto en la plasmación de las enjutas facciones como el trabajo de cabello y mencionada barba y bigote; bella policromía que combina el blanco con los tonos ocres y decoraciones doradas resaltadas con picado de lustre, grandes motivos vegetales simétricos de trazo grueso, mientras que el interior y forro de la capa se resuelve con un estofado más sencillo y compuesto de finas trazas horizontales; se consigue así un efecto armónico ajustado a la pobreza propia del santo anciano en su retiro, aunque el lujo de su atuendo responde más al gusto barroco y no una interpretación literal de su hagiografía.

 Afortunadamente se ha recuperado la ceremonia de la bendición de los animales en la recoleta ermita de San Sebastián, en el corazón del Barrio de La Canela. El día de la onomástica de San Antón, 17 de enero, son cada vez más los vecinos y feligreses que llevan sus mascotas a los pies del "Santo Protector de los Animales" donde el sacerdote, con ayuda de un hisopo, los bendice en su honor esparciendo sobre ellos el agua bendita. Curiosa o milagrosamente todos guardan un respetuoso silencio.

 BIBLIOGRAFÍA

 Libro de Visitas de la ermita de San Sebastián de Santa Cruz de La Palma, (s. XVI-XVIII), Archivo Histórico Nacional de Madrid.

ARRANZ ENJUTO, Clemente. Cien rostros de santos para la contemplación, CIDEP, 2000

FERRANDO ROIG, Juan, Iconografía de los Santos. Ediciones Omega, Barcelona, 1950

LORENZO RODRÍGUEZ, Juan Bautista. Noticias para la Historia de La Palma, La Laguna- Santa Cruz de La Palma, t. I y II, 1975 y 1997.

PÉREZ GARCÍA, Jaime: Los Carmona de La Palma. Artistas y artesanos. Servicios de Publicaciones de Caja Canarias, Excmo Cabildo de La Palma, 2001.

PÉREZ MORERA, Jesús. Magna Palmensis. Retrato de una Ciudad, CajaCanarias, 2000.

– Idem. Bernardo Manuel de Silva, Biblioteca de Artistas Canarios, Viceconsejería de Cultura y Deportes, Gobierno de Canarias, 1994

– Idem.  «San Antonio Abad», Roque de Montpellier. Iconografía de los santos protectores de la peste en Canarias, Villa y Puerto de Garachico, 2006

RÉAU, Louis. Iconographie de l"Art Chrétien, P.U.F., Paris, 1957

RODRÍGUEZ MORALES, Carlos. «San Antonio Abad», La Huella y la Senda, Islas Canarias: Viceconsejería de Cultura y Deportes: Diócesis de Canarias, VI Centenario, D.L. 2003

SÁNCHEZ DEL BARRIO, Antonio. «Bastón y funda lamado de San Antón o del Obispo Barrientos», La Huella y la Senda, Islas Canarias: Viceconsejería de Cultura y Deportes: Diócesis de Canarias, VI Centenario, D.L. 2003

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