HISTORIA
La suntuosa iglesia de El Salvador del Mundo, en la pintoresca capital de La Palma, es parroquia matriz de esta Isla y bajo su jurisdicción se encuentran varias iglesias y ermitas. Se cree que fue erigida entre 1494 y 1500, si bien en aquellos comienzos constituiría un pequeño recinto sacro de una sola nave que fue agrandándose a medida que transcurría el tiempo y las diversas generaciones iban queriendo plasmar su huella en ella. Tras la edificación de la ermita de La Encarnación – extramuros de la ciudad donde los religiosos acompañantes de la expedición de la conquista de La Palma iniciarían su labor pastoral- pronto sería sustituida por un recinto sacro más importante: la parroquia de El Salvador.
De esta manera llegaría a conformarse su forma actual, un singular templo de tres grandes naves y cinco capillas, incluida la mayor. Un esquema basilical donde dichas naves tienen casi la misma altura y la central es más ancha que las laterales. Su configuración actual data de la segunda mitad del siglo XVI y primer tercio de la centuria siguiente. Se mezclan aquí elementos mudéjares, góticos, renacentistas, barrocos y neoclásicos.
Tradicionalmente se ha pensado que este templo había sido arrasado en 1553 durante el ataque pirático de François Le Clerc y Jacques de Sores. Sin embargo, diversos investigadores han coincidido en que, aunque sí hubo saqueo de la iglesia, ésta no fue incendiada. El ingeniero italiano Leonardo Torriani, enviado por Felipe II en 1584 y 1587, refiere el terrible ataque que sufrió la ciudad y su incendio, pero no hace mención a que esta edificación que nos ocupa se quemase. Tampoco el viajero portugués Gaspar Frutuoso en sus escritos de 1590 – más explícito que el anterior autor- menciona a El Salvador como una iglesia rica, pero no nombra daños en ella. Recordemos que el regidor Lomelín lamentaba en 1559 el robo de alhajas y ornamentos del templo, pidiendo que se repusiesen los tesoros desaparecidos así como la construcción de la torre.
Una pérdida irremplazable fue el conjunto de los primitivos libros parroquiales. El llamado "antiguo" se supone que se inició con la visita del obispo Diego de Deza en 1558. Sí se conservan el de Bautismos empezado en 1564, el de Matrimonios en 1580, el de Confirmaciones en 1602 y el de Defunciones en 1634.
ARQUITECTURA
La cabecera – la parte más antigua de la iglesia – constituye un cuerpo independiente a nivel más alto que el resto del templo y separado de las naves por arcos de medio punto. Se trata de la capilla del Evangelio o San Pedro – antes de Santa Ana hasta 1818 – construida entre 1601 y 1611 por el almirante palmero Francisco Díaz Pimienta (héroe de la Batalla de Lepanto) sobre capilla anterior más pequeña cubierta con bóveda baída cuya decoración la realizó Ubaldo Bordanova en 1895. El retablo pictórico flamenco de Santa Ana – la imagen, también flamenca, se venera en la parroquia vecina de San Francisco – se sustituyó por uno neoclásico debido al deterioro que sufría. Junto a esta capilla se halla una pequeña dependencia conocida como "la alcoba de San Pedro" donde se veneraba la imagen de candelero y procesional de San Pedro en Cátedra (obra de Juan de Silva de 1742 y hoy custodiada en la iglesia vecina de Santo Domingo). La capilla de la Epístola o del Carmen – fundada por Diego de Monteverde y construida en 1580- tuvo otras advocaciones: del Espíritu Santo, de San Luis, de Santiago y por último de la Virgen del Carmen (la antigua imagen se venera en la ermita de San Telmo bajo la advocación de Virgen de La Luz).
La capilla mayor ocupó el último lugar en las reconstrucciones del siglo XVII. Las obras se iniciaron durante la mayordomía de Juan de Valle que sólo las había iniciado cuando murió en 1609. Al derrumbarse la capilla en 1613 hubo que acelerarlas a cargo de los maestros Pinelo, Jordán, Gómez y Rivera. Está formada por un antepresbiterio que comunica con las capillas colaterales y un presbiterio plano más elevado. La bóveda de medio cañón fue realizada en 1818 para superar las deficiencias de la armadura mudéjar original. La magnífica decoración es de 1895 y se debe al maestro Bordanova que representó una visión celeste de la Trinidad.
En las naves laterales y a la altura de su sexto tramo se sitúan capillas poco profundas que se abren en el muro mediante un arco de medio punto sobre columnas toscanas apoyadas en un alto pedestal. Las paredes de fondo están decoradas con pinturas imitando cortinajes recogidos a ambos lados de los retablos realizados por Bordanova en 1895. Se denominan del Cristo o de las Ánimas (aunque tuvo varios nombres anteriores; nave de la Epístola; capilla fundada antes de 1556) y de San Juan Bautista (fundada por Juan de Valle en 1609). En ella están entronizadas las imágenes que les dan nombre en sendos retablos neoclásicos.
Separando las naves se colocaron unas columnas cilíndricas y de cantería gris, cuyas bases son poligonales y los fustes lisos; capiteles de orden toscano rematados por grandes equinos y sobre ellas, danzas de arcos de medio punto en toba roja. Son columnas que pertenecen a la última etapa del gótico y son extrañas en la arquitectura española del siglo XVI, no así en algunas zonas de Sudamérica. Los pilares del antepresbiterio se desarrollan sobre grandes plintos rectangulares con cuatro medias columnas cilíndricas en cada uno de sus frentes.
La parroquia fue restaurada a principios del siglo pasado mientras fue párroco don Benigno Mascareñas. De esa misma época son los repintados de las columnas de la capilla mayor realizados por Bordanova. Su loseta actual, de mármol blanco, data de 1947, que vino a sustituir a otras de mármol blanco y negro de 1757 que, a su vez, habían reemplazado a otras de barro. En el crucero del templo se halla una lápida sepulcral de estilo gótico con pequeños blasones en sus esquinas.
CORO
El coro – cuyo frente es curvo y ondulado – se alza sobre los pies de la nave central. El desnivel respecto al resto de la iglesia se salva mediante siete escalones. Fue reformado por Marcelo Gómez de Carmona en 1784. En otro recinto lateral se halla el baptisterio -en la nave de la Epístola- y el del Evangelio se utiliza como actual capilla de la Santa Cruz – si bien se usó inicialmente para el órgano y luego en el siglo XVIII fue sede de la capilla de San Pedro y enterramiento de los miembros de su cofradía. El precioso coro va cerrado por una reja de madera y lleva una tribuna en la parte superior donde se aloja el órgano – hoy inexplicablemente inservible – que fue regalado por don José Gabriel Martín Hernández en 1823 que sustituyó a otro anterior. Sobre las tres dependencias corre una balaustrada formada por pequeñas pilastras y en el centro un grupo escultórico en su color representando a dos ángeles sosteniendo una cruz. El arco de entrada al coro se apoya en ménsulas y su clave remata con un escudo representando a San Miguel Arcángel. Las pilastras están pintadas imitando mármol y la reja en blanco y dorado. En el interior se encuentra una sillería constituida por quince asientos en madera de factura reciente y en los extremos, junto a la reja, espacios abiertos con campanillas. Se aprecia también un facistol de madera de barbuzano tallado del siglo XVIII, etc.
ARTESONADO
Es espectacular el artesonado de las tres naves- el mejor de su género en Canarias- que presenta gran profusión de lazos mudéjares combinados con elementos decorativos de clara influencia portuguesa. El artesonado – cuyos tirantes están también ornamentados con lazos mudéjares- se halla interrumpido en las capillas cabeceras de las tres naves. En la principal se aprecia una bóveda de cañón sin vestigio alguno del antiguo tesoro.

