Altar trono festivo de plata de Nuestra Señora de Las Nieves (y III)

Las veinticuatro campanillas de plata que cuelgan de los laterales del techo de las andas de baldaquino -que cierra el desfile multicolor-, no paran de sonar ya que los peregrinos las hacen bailar y girar sobre sí, elevándolas con una sola mano sobre las cabezas de los portadores, al ritmo de la música canaria, eso sí, con el máximo de respeto y fervor.

Esta romería es una ocasión excelente para degustar productos y frutos del terruño: carnes, quesos, salazones, postres, vinos del país, licores, mistelas…

                     La festiva procesión multitudinaria prosigue por la Calle Real que, en 2005 se revistió especialmente con arcos de faya y brezo (obsequios de las Villas de Breña Alta y Garafía), así como las fachadas de motivos típicos, hasta llegar a la parroquia matriz de El Salvador.

 "Ese tramo de la Calle Real estaba engalanado, no sólo con banderas y estandartes instalados por el Ayuntamiento capitalino, sino con adornos tradicionales en balcones y ventanas, mantas, cestos, coronas, frutos, etc., y ramas de arbustos decorando los dinteles de las puertas más señoriales de la ruta que recorrió la comitiva romera con el Trono de la Virgen".  

                   La Isla de La Palma, (14 de mayo de 2000)

                    En este suntuoso templo será entregado y ensamblado y aguardará, vacío, en la capilla mayor y bajo dosel de terciopelo y oro, la llegada de "La Morenita" el Domingo Grande. Una vez se entrega la última pieza, que siempre es el baldaquino de plata de la Virgen, es costumbre iniciar una Eucaristía en acción de gracias. 

"[…] Todos romeros vamos con los cantos

y las mochilas, a traer la plata

del trono y el altar que nos rescata

del vértigo en Dehesa y deja santos

a ritmo de los pies en caminata […]"

              Miguel Fernández Perdigón, Bajada 2005

                    Originalmente fueron los campesinos de los pagos vecinos a la ermita los que cargaban las piezas de plata labrada y las andas de baldaquino de Las Nieves. Retomando las palabras de Luis Ortega: "…del frugal cortejo de antaño se saltó a un desfile abigarrado y multicolor que recorre, entre cantos y bailes de la tierra, el mismo trayecto que hará la Virgen dos semanas más tarde".

    (Ver foto:    http://www.elapuron.com/multimedia/fotos/4164)

                            

«TRAJES TÍPICOS»

 "Concentración de romeros, ataviados con trajes típicos, rondallas, parrandas, grupos, carretas, carrozas y corsas en La Alameda, desde donde seguirá el cortejo… Entregado el Trono, misa de acción de gracias en El Salvador y, a su término, Fiesta del Pueblo Palmero… que se prolongará hasta el amanecer…"                 

                                  Programa, Bajada 2000   

                    Efectivamente, la actual romería se ha constituido en un excelente expositor de nuestra rica vestimenta denominada "típica". Unos trajes tradicionales que, en La Palma, se han conservado de generación en generación, plenamente arraigados en el pueblo, sin recreación alguna de artistas y estudiosos del tema. Lamentablemente esto no sucede en otras islas, donde se conjugan vestimentas tradicionales que han llegado a sufrir la evolución de la moda, aunque finalmente el pueblo las haya asumido y folclorizado plenamente o en otros casos han sido simplemente copias, etc. En el caso palmero, se trata de una ocasión excepcional para admirar la riqueza de nuestro variado vestuario, asumido por el pueblo con la denominación de "traje típico".

 "Buena oportunidad para entender los caprichos de la geografía, que determinaron, cuando menos, catorce núcleos con traje comarcano propio, esto es: con vida y memoria propia; para conocer el signo material de esos pueblos y su razón, o memoria, para radicar en marina o montaña,, porque ésta es la región más elevada del planeta, en relación a su perímetro, y la de cielos más transparentes…"                                                       

                                                                   Pograma, 2000

                    Se dan cita romeros ataviados con el traje de gala palmero, con brocados y sedas, de colores teñidos con tintes naturales donde predominan las materias a base de cochinilla, índigo, eucalipto y gualda; se aprecian las monteras masculinas de terciopelo, los pantalones del mismo material, en negro, azul o marrón, la rica botonadura del chaleco, camisas y calzoncillo bordados en blanco a realce, fajas de seda de distintos colores, polainas de lana en color natural y zapatos negros de piel. Las faldas de seda en la mujer, predominando las gamas de tonos morados, azules y marrones, enaguas recargadas de ricos bordados, mantillas de seda con flecos… sombreros de colmo, adornados con plumas, cintas, encajes, flores… las tocas o gasas de seda en color natural, una pechera o pechillo ricamente bordados donde se lucen las joyas, etc.

                   Otros romeros eligen los ricos trajes palmeros de "manto y saya", tradicionalmente distintivos de las gentes más poderosas y ricas. La elegancia de la mujer se hace patente cuando luce sobre la gasa de seda unos tocados especiales: el sombrero de copa de color negro. El hombre normalmente usa una librea o casaca de lana mientras que el pantalón suele ser de seda, terciopelo o lana de diferentes colores. Se da la circunstancia que en este vestido no lleva polainas sino unas medias y unos escarpines negros. También el caballero usa sombrero de copa de color negro. En este caso también la mujer es revestida con una segunda falda colocada sobre la otra, de distinto color, recogida por la parte de atrás hasta los hombros o cabeza, como en el caso de la vestimenta de Villa de Mazo.  Una elegante modalidad en la que se destaca el colorido de los tintes naturales. El asociado con San Andrés y Sauces es identificado el hombre por llevar una corbata de lazo en terciopelo y chaleco en rico brocado bajo la librea. La mujer suele mostrarse con el rostro más despejado para lucir un rosario de azabaches colgado al cuello. En el caso del Valle de Aridane, destaca la sobriedad por el predominio del color negro y el uso en el hombre de chaquetilla corta en seda sobre un chaleco de brocados y fajín de seda.

                   Sin embargo, la mayoría de los romeros van ataviados, por ser más cómodos, manejables, con los llamados trajes de faena o campesinos que son los que cuentan en La Palma con más variantes. Así, en el de Tazacorte, por ejemplo, zona costera y cálida, se usa un sombrero de ala ancha y hay ausencia de bordados salvo en las enaguas de la mujer. Predomina el lino en la camisa, calzoncillo y mandil del hombre. En el caso del traje de medianías, como Tijarafe, el hombre usa montera, chaleco y pantalón de lana y zamarrón de cuero, camisa y calzoncillo de lino, polainas en color natural… la mujer, por ejemplo, lleva un tocado con sombrero de colmo adornado de flores, un justillo de damasco o seda bordada, una esclavina o capa de lana, etc. En Garafía, como en el resto de zonas altas y frías, destaca el uso de la lana en sus monteras, polainas, pantalón, chaleco (en el hombre) y en las faldas de la mujer. Están profusamente bordadas en negro las enaguas y blusa femenina, y en la camisa y calzoncillo del acompañante. El asociado con el Municipio de Puntallana se distingue porque la mujer lleva una montera de ala corta y una manteleta de seda con flecos y justillo de damasco. Es singular también la forma en que queda recogida la falda en ambos laterales. El hombre porta una alforja típica, entre otros distintivos.

                   En cada uno de los trajes identificados actualmente con los catorce municipios palmeros, se van distinguiendo una variedad de tocados, justillos, polainas, fajas, monteras, sombreros, mantillas, bordados… donde el colorido se realza con la riqueza de los tejidos utilizados.

                   En definitiva, se abre ante nuestros ojos un cuidado desfile multicolor donde se hace patente una vez más, a pesar de las tristes y bochornosas excepciones, cómo el pueblo palmero mima los detalles y se siente orgulloso al mostrar a propios y extraños un legado tan importante que ha recibido de sus ancestros y lucha por no perder una seña de identidad como ésta.

                   En el Programa de 1965 se lee: "Domingo, 13 de junio, a las 3 de la tarde, en la Plaza de la Ermita de Las Nieves, concentración de los romeros de toda la Isla, que acuden para transportar a hombros las piezas del trono de plata de la Virgen. La romería será alegrada por difíciles saltos de regatón, a cargo de gente de la Caldera, por ingenuos y sabrosos concursos de "versiadores" de nuestros campos. En un descanso de la romería, a medio trayecto, se hará una fiesta de cantos y bailes folklóricos y se ofrecerá sangría a los romeros. A la llegada de la romería concierto de banda de música en la Plaza de España y exhibiciones folklóricas en el Castillo de Santa Catalina…"

                   En el programa de la Bajada de 1970, se pone de manifiesto este tipismo tan arraigado en nuestro entorno festivo:

 "… a las 11 de la mañana  comenzarán a concentrarse los romeros en la Plaza de Las Nieves. A partir de esa hora hasta la salida del Trono se efectuarán saltos de regatón y exhibiciones folklóricas a cargo de Los Sabandeños y los Grupos y Coros y Danzas de la Sección Femenina de Zaragoza y esta localidad… a las 4,30 de la tarde, Misa Canaria, que será cantada por Los Sabandeños… Terminada la Misa, se organizará la romería… por el trayecto se establecerán puestos que servirán la típica sangría a los romeros…el ayuntamiento dispone de seis "corsas" (trineos tirados por bueyes) que serán subastadas entre las personas que deseen utilizarlas en la romería. La licitación inicial será de dos mil pesetas…"

                     "Éste es el día de La Palma por excelencia, por y para sus habitantes. Un acto en el que estos aún se sienten protagonistas absolutos de la fiesta y donde la pleitesías a las necesidades modernas, televisión incluida, no pueden cambiar su devenir. La Bajada del Trono sigue siendo y será siempre patrimonio de los palmeros. Un acto en el que todos pueden disfrutar de la Fiesta". 

                                               Mirador Canario, Bajada 2005

 BIBLIOGRAFÍA:

 BORJA, César. «La Palma se vuelca en el inicio de las Fiestas Lustrales que prepara el camino para la llegada de la Virgen de Las Nieves a Santa Cruz», Diario de Avisos, (4 de julio de 2005)

«El fervor de la tradición», La Isla de La Palma, Periódicos La Isla, (14 de mayo de 2000)

FERNÁNDEZ GARCÍA, Alberto-José. Real Santuario Insular de Nuestra Señora de Las Nieves. Editorial Everest, León, 1980

FERNÁNDEZ PERDIGÓN, Miguel. Quintetos Áureos a Santa María de Las Nieves, Bajada de la Virgen, 2005

HERNÁNDEZ PERERA, J. Orfebrería de Canarias, Madrid, 1955.

HERNÁNDEZ PÉREZ, María Victoria. La Isla de La Palma. Las Fiestas y Tradiciones, Centro de la Cultura Popular Canaria, 2001.

«La Fiesta de los Palmeros por excelencia», Mirador Canario, Creación 7, S.L., julio 2005

ORTEGA ABRAHAM, Luis. Programa de la Bajada de la Virgen, Ayuntamiento de Santa Cruz de La Palma, 1995 y 2000.

PÉREZ GARCÍA, Jaime. Descripción de todo lo que pasó en la Bajada de Nieves en La Palma año 1815, Cabildo Insular de La Palma, 1997

PÉREZ MORERA, José Juan. «Bajada del Trono», Achaman, 1980.

PINTO DE GUISLA, José. Festejos públicos que tubieron lugar en la Ciudad de Santa Cruz de La Palma á consecuencia de la bajada á la misma de la Imagen de Nuestra Señora de Las Nieves. Verificada el día 1 de febrero de 1845.

PEREZ GARCÍA, Jaime. «Competencias municipales en la Bajada de la Virgen», La Palma: Bajada 2000, Yago Publicidad, Santa Cruz de Tenerife, 2000

PÉREZ RODRÍGUEZ, Manuel; CONCEPCIÓN, José Luis. Trajes Típicos. Guía de vestimenta folklórica de Canarias, Asociación Cultural de las Islas Canarias, La Laguna, 1994.

Programas de las Bajadas de 1860, 1885 y 1890, Archivo General de La Palma/ Colección FSFC.

RODRÍGUEZ, Gloria. La Platería Americana en la isla de La Palma, Ávila, 1994

Idem, La iglesia de El Salvador de Santa Cruz de La Palma, Madrid, 1985.

 

 

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