Carolina Rodríguez y el sueño olímpico.

Se acercan los juegos olímpicos de verano, los cuales albergará Londres por tercera vez en su historia (primera ciudad en lograrlo, anteriormente los organizó en 1908 y 1948). Desde el 27 de julio hasta el 12 de agosto,  más de 10.000 deportistas de todos los continentes competirán en lo que es el evento más prestigioso del mundo.  Su reputación es tan grande que,  muchas son las  ciudades que sueñan con organizarlos, pero, lógicamente, muy pocas las elegidas (una cada cuatro años). Como si de otra competición se tratase, las ciudades se postulan ofreciendo sus encantos y posibilidades para tratar de llevarse el gato al agua. Conseguirlo significa una explosión de  euforia colectiva que da inicio a  un largo camino de preparación, camino que culmina con  dos semanas  de competición deportiva, dos semanas donde los ojos de medio mundo miran con detenimiento lo que allí suceda. Todos quieren hacerlo lo mejor posible: organizadores, deportistas, jueces, público, voluntarios… ya sea para participar, competir, ganar, ayudar… sin duda es el acontecimiento más unificador, tolerante e igualitario creado por el ser humano. Un aire de confraternización sobrevuela el entorno y traspasa fronteras.

Grandes momentos me han dado los juegos. Cuando era pequeño, luego adolescente, cuando tenía todo el tiempo libre del mundo y mi despreocupación todavía era grande, me zambullía en su maratón deportivo  y solo emergía cuando me era imposible aguantar la respiración (traducido esto último, venía a ser cuando me quemaban los ojos o se me cerraban). Encendía la tele y desayunaba, por poner algunos ejemplos, con esgrima y ping-pong, comía con remo y balonmano, merendaba con natación y halterofilia, y cenaba con gimnasia deportiva y voleibol. Mi sana y veraniega dieta, que renovaba diariamente durante dos semanas. Eso, cuando más o menos coincidía el horario (como este año: en Canarias tenemos la misma franja horaria que Londres). Cuando el horario estaba cambiado, nos convertíamos en aves nocturnas. En búho concretamente. O en vampiro sediento de fresco deporte.  No había problema. En esa época, trasnochar era lo más fácil del mundo. Más fácil con un aliciente tan importante e histórico.

Porque vivías historia en directo. Y era una sensación muy bonita.  Te sentías partícipe. Cualquier hecho, logro o marca, era susceptible de quedar registrada en la hemeroteca. Y tu podías decir: "yo lo viví". Y no solo por parte de las grandes estrellas, también por parte de los participantes más humildes. Lo mismo pasaba con los deportes, no solo los más conocidos, también los deportes más minoritarios tienen cabida. Es una de las grandezas de los juegos olímpicos.  Medallas de oro de grandes campeones todos recordamos, pero también guardamos en la retina momentos épicos de participantes desconocidos llegando a la meta en último lugar tambaleándose por el esfuerzo. Lo importante es participar, esa era una de las premisas del creador de los juegos modernos, el Barón Pierre de Coubertin.  Recuerdo que siempre deseé  que en la escuela pusieran una asignatura dedicada al deporte (historia del deporte o algo así). Con que gusto lo hubiese estudiado… o mejor dicho, repasado. Como comprenderán, en el Trivial, uno de mis quesos favoritos era el color naranja (sección de deportes).

En Londres confluirán muchos deportistas, todos tienen cosas  en común, por muy diferentes que sean. Cosas en común como el sacrificio, la voluntad o la ilusión por estar allí. Unos con más condiciones naturales que otros, con más posibilidades, o más fama, pero todos con una historia personal detrás. Algunas de estas historias merecen ser contadas.

Carolina Rodríguez es una leonesa que practica gimnasia rítmica. Su gran reto es llegar a los Juegos Olímpicos de Londres. Con 25 años  es algo muy complicado. Con esa edad el cuerpo de una gimnasta está muy desgastado.  Su reto es más complicado aún por hacerlo con su club y con su entrenadora de toda la vida,  (Club Deportivo Rítmico de León, donde se inició con 8 años; su entrenadora es Ruth Fernández, la que le entrenó desde el primer día). No se prepara con los mejores medios e infraestructura, pero sin con la mayor de las ilusiones. Nunca lo tuvo fácil, pero las posibles rémoras las convirtió en virtudes. Sus padres son sordos, quizás por ello desarrolló una expresividad especial, quizás por ello tuvo que dar un paso adelante y siempre fue decidida. Pero Carolina también es sensible, y necesita cariño. En el equipo nacional no congenió con el equipo técnico, entrenadoras del Este de Europa, de carácter más frío. Su frustración casi le llevó a la retirada. Pero con el apoyo de los suyos intentará el más difícil. Clasificarse para ir a los Juegos en solitario (nunca lo ha hecho así, si por equipos). Es su última oportunidad. La historia de Carolina Rodríguez es una historia de superación personal, de una pasión y una ilusión de tal calibre, que puede con todas las posibles desventajas. Aunque aptitudes naturales tiene, las demostró desde siempre, desde el primer día, desde ese en que, siendo una renacuaja y, viendo a una gimnasta mayor haciendo una postura difícil, exclamó: "¡eso lo se hacer yo!". Desde entonces, la gimnasia es su vida. Constancia, dedicación y esfuerzo, son algunas de sus bazas. Más su encanto personal. Sin duda, todo un ejemplo.

 

A continuación, la historia de Carolina Rodríguez.

 

http://www.youtube.com/watch?v=xnFHYL9XlY0

 

Informe Robinson es un programa presentado por Michael Robinson. Es un programa de variedad deportiva y actualidad. Su filosofía es algo así como los Juegos Olímpicos. Preparan reportajes de las grandes estrellas deportivas, del fútbol o baloncesto,  pero también de deportistas más secundarios, incluso de aficionados. Todos son igual de importantes. Aquí cobra más importancia que nunca eso de que toda persona tiene una historia que contar.  Buscan el lado más humano y emotivo, el más sensible sin descuidar el lado divertido.  Más allá de su temática deportiva, para quien que escribe, posiblemente sea el mejor magazine del momento (de hecho, ganó el Ondas 2009 al mejor programa de actualidad). Sus programas son muy elaborados, con mucho mimo y tacto (dos programas al mes), con paciencia y profundidad.  Valores cada vez más difíciles de alcanzar en una sociedad donde prima la inmediatez. Informe Robinson sabe que la vida, como el deporte, es una carrera de fondo, y se toma su tiempo e inteligencia para hacérnoslo comprender y valorar.  

* Informe Robinson se emite en Canal Plus.

 

COMENTARIOS (4)

  1. José Amaro Carrillo Rodríguez dice:

    Bonita historia la de esta guapa muchacha a la que deseamos toda la suerte del mundo. Coincido contigo, Miguel, en todo cuanto dices del programa "Informe Robinson". Es digno de ser imitado por otras cadenas, que prefieren el periodismo sensacionalista o la información hortera. Recuerdo con cariño los Juegos de Los Ángeles (Lakers) de 1984. Las madrugadas para ver los partidos de baloncesto del equipo de Díaz Miguel forman parte de mi infancia y de una época que evoco con la nostalgia de quien ya pasa un poco olímpicamente de los Juegos Olímpicos. Saludos cordiales.

  2. Queen dice:

    Viva el espíritu deportivo. El verdadero y sincero, que se encuentra la mayoría de las veces únicamente detrás de estos deportes minoritarios y sacrificados, en los que las gimnastas deben hasta comprarse las zapatillas y preciosas mallas con las que visten sus gráciles cuerpitos.
    Enhorabuena.

  3. Luis Rollán dice:

    El valor del deporte como elemento de cohesión y confraternidad entre las personas, los pueblos, es algo que lo magnifica por encima de cualquier otra actividad. Las Olimpiadas son un evento altamente favorecedor y por otro parte irrepetible en cuatro años. Yo también me he sentido como tú Miguel. Me pareció revivirme mientras te leía.

    El informe Robinson, que ocasionalmente he visto, tiene, como bien dices esa cualidad que le atribuye el presentador, con su "r" Spanenglish y su capacidad para empatizar con sus entrevistados. La parte humana y más espontánea de los personajes, nos reconcilian a veces no sólo con el deportista, pero también con la persona. Carolina es un ejemplo más de lo que tratamos. Esas fantásticas "niñas de granja" como cariñosamente les solía llamar el Diputado y comentarista radiofónico de la extinta Alianza Popular con aquella fina ironía que tan sólo él solía destilar.

    Saludos cordiales…

  4. Luis Rollán dice:

    Por la premura en mandarte el post, obvié escribir el nombre del susodicho diputado de Alianza Popular: se trataba de D. Antonio de Senillosa, fallecido hace algunos años. Poseía una vasta cutura y fina ironía.Aunque no compartiera sus supuestos políticos siempre era un placer escucharle.

    Saludos cordiales…

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