Las hormigas
trabajan afanosamente
sin descanso.
En fila de a uno
se siguen sus pasos
(pequeños trozos
de voluntad
que no dejan
de asombrar).
-¡Hormiguita, hormiguita!
Dime
¿Porqué trabajas tanto?
-A nosotras
nos ha correspondido
este trabajo.
Y nosotras
lo hacemos
sin rechistar.
En esta época
todo está desordenado.
Si, muy bonito, vale.
¡Pero desordenado!
Nosotras lo arreglamos
como buenamente podemos.
Recogemos los fiscos
esparcidos
de tanta fiesta
y desmadre.
A nosotras
nos ha correspondido
este trabajo.-
Me dice
muy responsable
la hormiguita
con sus grandes ojeras
de tan poco descanso.
-¿Y nunca os echáis
una siesta?
-¡Nunca!
¡Imposible!
¡Jamás!
¡Pero que pregunta
más irresponsable!
Eso díselo
a los vagos lagartos. –
Me contesta
enfadada
la hormiguita obrera.
¡Jesús
no pensé
que fuese para tanto!
Al ratito
me encuentro
a otra hormiguita,
pero sola y apartada
llorando la chiquitina
-¿Qué te ocurre pequeña?
¿Porqué lloras tan dolorida?
-¡Es que en el paro
me han dejado!
-¿Y qué es
lo que has hecho
para que así
te hayan tratado?
-Solamente
un momento
me he parado
a ver el dorado paisaje
y a una estrella
que brillaba tanto
que me tronchaba las antenas.-
Me dice con lágrimas
la curiosa hormiguita
cerca de la colmena.
¡Jesús
no pensé
que fuese para tanto!


Hormiguita, hormiguita
¿Al paro solo por pararte un momento a ver las estrellas y el dorado paisaje?
No me lo creo
Los hormigueros fundionan tan bien, porque son una empresa bien organizada, en la que cada cual sabe y asume su tarea con rigor y seriedad. Al frente tiene a verdaderos empresarios, que jamás enviaría al paro a un buen obrero, por la cuenta que le tiene. Algo más ha debido ocurrir…
Sí, ha ocurrido algo grave, las empresas ya no son empresas, ahora son MERCADOS… Mercados en los que todo el mundo quiere ganar mucho dinero sinb trabajar.
¿Sin trabajar?
Síii… y yo eso no lo sé hacer… Por eso lloro tan desconsoladamente.