La década de los ´60 del pasado siglo, fue testigo del auge del deporte de la vela en las Islas. Aunque en esos años veremos el primer triunfo canario a nivel nacional, fruto del Campeonato y Subcampeonato de España de la Clase Internacional Cadete, logrado en 1962 en aguas del Mar Menor por el tinerfeño Rufino Chiscano Rudolph[1] y por el palmero Javier Brito Hernández respectivamente, este auge vino de la mano del ascenso de la clase snipe en Canarias, un barco diseñado por William Crosby en 1931; su idea era diseñar una embarcación de regatas que fuera fácilmente transportable y publicar los planos en revistas para popularizarlo. Sin duda alguna logró su objetivo pues rápidamente se fueron creando flotas en todo el mundo, siendo hoy la clase que tiene más regatistas federados[2].
Desde los años ´40 ya existen unidades en Canarias, como la construida en Santa Cruz de La Palma por el abuelo de mi estimado vecino de blog José Guillermo Rodríguez Escudero, Telesforo Rodríguez Fernández, de quien hablaré en otro artículo. El Real Club Náutico de Tenerife crea en 1944 la flota nº 13 nacional, en 1955 se crea la nº 59 del Real Club Náutico de Gran Canaria y pocos años después la nº 65 del Real Club Victoria de Las Palmas y la nº 69 del Real Club Náutico de Arrecife.
Entre las islas se celebran Campeonatos Regionales hasta que, en base a esa experiencia organizativa, el Real Club Náutico de Gran Canaria acoge en 1961 el XX Campeonato de España de la clase. Los tinerfeños harían lo propio en 1965 al organizar el XIV Campeonato[3], y en el mismo año el Real Club Náutico de Gran Canaria se adjudica la organización del Campeonato del Mundo de Snipe.
El éxito organizativo de estos eventos fue logrado gracias, en gran medida, a los regatistas de la clase que dieron muestras de encontrarse bien estructurados y conectados interinsularmente. No es de extrañar, pues, que el 19 de abril de 1968 la Delegación Nacional de Educación Física y Deportes nombrara a los líderes de aquellos snipistas: Joaquín Blanco Torrent y Ángel Guimerá López como encargados de formar las Federaciones Regionales de Vela de Las Palmas y Tenerife respectivamente. El 18 de noviembre del siguiente año y al constituirse formalmente la Federación Regional de Las Palmas, se nombra Delegado en Lanzarote a Jesús Quevedo Vernetta.
En 1988, y con Enrique Boissier Pérez como presidente, nace la Federación Canaria de Vela fruto de la unión de ambas regionales. El 24 de noviembre de 1995 y tras convertirse las mencionadas regionales en insulares (Gran Canaria y Tenerife) se aprueban los actuales estatutos en los que se establece:
La Federación Canaria de Vela está integrada por las Federaciones Insulares de Gran Canaria y Tenerife y por las demás Federaciones Insulares o Interinsulares que se creen de acuerdo con los presentes estatutos[4] y los clubes, regatistas, técnicos, medidores, jueces y jurados que promueven, practican o contribuyen al desarrollo de su modalidad deportiva dentro del ámbito territorial de la Comunidad Autónoma de Canarias.
En las restantes islas podrá establecerse una Delegación Territorial [5] (…).
El nuevo presidente es Joaquín Blanco Roca (hijo del recordado promotor del deporte de la vela en Gran Canaria), que ocupará el cargo hasta 2006 en que le sucede el tinerfeño Eduardo Escuder Martín, y posteriormente, en 2010, mi buen amigo y paisano Luis Jordán de Quintana.
[1] Ganará el mismo Campeonato en 1963.
[2] Sus características son: 4.72 metros de eslora, 1.50 metros de manga, y 11.9 metros de superficie vélica. No es espectacularmente veloz, primando en su manejo la táctica de regata por lo que tiene un alto valor formativo. España es el tercer país, tras EEUU y Japón, en número de unidades en activo.
[3] En Canarias se volverá a celebrar este Campeonato organizado por el Real Club Náutico de Gran Canaria en 1976 y 2000, y por el Real Club Náutico de Arrecife en 1988 y 1998.
[4] En 2007, presidida por Jesús Escribano Domínguez, se crea la Federación Insular de Vela de Lanzarote.
[5] El actual Delegado en la Isla de La Palma es Lorenzo Fortuny Calero.


Admirable la iniciativa y la visión de futuro de W. Crosby. A eso se llama creer en una idea, llevarla a la práctica y consumarla con éxito a escala mundial. Tan elemental como difícil de conseguir.
A escala de Canarias se demuestra:
1. Los triunfos no se improvisan. Con frecuencia son el fruto del esfuerzo continuado entre generaciones.
2. Mejor sumar que dividir. La unión regional hace la fuerza. Es curioso que el ejemplo venga del medio marino, que no conoce la discontinuidad del medio terrestre.
¡Don Mario, a ver si varamos ya este barco, y emprendemos una nueva singladura con renovado velamen!
Cordiales saludos.
Turbulenta está la mar
está racheado el viento
si no lo digo, reviento
¿se fue Mario a navegar?