Sobre la playa y el mar de fondo.

Este embate de mar ha sido un pequeño contratiempo, pero nadie dijo que fuera fácil. No obstante, dentro de lo malo, lo bueno es que las obras todavía están comenzando, nada que no sea recuperable. Además, los humanos siempre hemos sido perseverantes. Imaginaros que los holandeses al primer contratiempo se hubiesen dado por vencidos: seguramente Holanda no sería la civilización que conocemos hoy en día.

Sobre lo dicho, tanto en El Apurón, como en las redes sociales (ambos echando humo -es lo bueno de estos tiempos: muchos más participativos y debatibles), quería exponer mi humilde opinión.  

La playa no solo se hace para proteger el litoral y casco histórico de Santa Cruz de La Palma, también para revitalizar la ciudad, para reactivar el comercio y el turismo. Solo hay que hablar con los empresarios y comerciantes, de hecho, muchos negocios y locales ya se han revalorizado. Y de paso, protege y evita posibles peligros. 50 o 100 años a nivel geológico o marino no es nada. Nadie puede vaticinar la climatología del futuro. ¿O se hace para proteger y de paso tener una nueva playa? Lo mismo da. Tanto monta, monta tanto,  Isabel como Fernando.  

Es un atractivo y un reclamo con el que poder atraer. No es lo mismo decirle a un turista: S/C de La Palma, una ciudad histórica…, que decirle: S/C de La Palma, una ciudad histórica con una playa en la misma ciudad y un bonito paseo marítimo (con restaurantes, ocio…, alrededor puede crecer este sector -ojalá). Y cada uno que lo venda como mejor quiera o pueda para entre todos mejorar.

Santa Cruz de La Palma sigue perdiendo habitantes. ¿Qué mejor que una playa para intentar revertir la situación? Que por cierto, en invierno hay muchos días espectaculares para poder ir (sobre todo las mañanas), casi tan buenos como en verano. Sería una playa muy aprovechable. Se acaba de cerrar un hotel frente al litoral, quien sabe, con la playa quizás se vuelva a abrir, y de paso, algunos más.

No solo hay que pensar en el hoy, también hay que pensar en el mañana. Es una partida presupuestaria que nos conceden desde Europa. Hay que aprovecharla, si no se la llevarían para otro lado. Aquí nadie pierde nada (por lo menos nosotros), solo podemos ganar. Por lo menos se acuerdan, a pesar de la ultraperiferia como lo llaman (que raro nos suena). Solemos decir que los políticos no hacen nada por nosotros pero, cuando lo hacen ¿lo rechazamos?

Un apunte, estos días ha circulado por las redes sociales una foto de la antigua Playa del Roque de Santa Cruz de La Palma (también conocida como Playa del Túnel), y muchos han sentido nostalgia (me incluyo). Esto también se puede ver como una devolución del destino: la modernidad (la necesidad  más bien) nos quitó una playa muy querida y familiar, pero esa misma modernidad nos la devuelve en la misma ciudad, envuelta en papel de regalo. Imaginaros los niños que crecerán jugando y bañándose en la playa, y si se mantiene, cuando sean mayores, podrán ir con sus hijos y recordarles sus andanzas, pero in situ, no como nosotros, que solo podemos hacerlo por medio de una foto (y gracias). Porque sobre todas las cosas, sería una playa y un paseo que disfrutaríamos.

Para terminar, otro recuerdo y comparativa con el pasado. La nueva playa de Bajamar en Breña Alta. Antes era una peligrosa y estrecha carretera por la que incluso no podían pasar los coches a Santa Cruz de La Palma cuando el mar se ponía malo (había que ir por Las Nieves). Hoy en día no es solo una doble vía para cada sentido con mediana por donde circulan tranquilamente los vehículos, sino un paseo donde las personas caminan, corren, pasean el perro… en definitiva: se esparcen. Y de paso, por supuesto, se bañan en la playa. Algo me dice que ganar terreno al mar es inherente a la isla (sobre todo Santa Cruz de La Palma): para crecer, para ganar en seguridad, en tranquilidad y en calidad de vida. Y si de paso se puede prosperar: miel sobre hojuelas.

COMENTARIOS (3)

  1. Queen dice:

    Lo reconozco. Me traicionó el subconsciente, en principio leí el título de la nueva entrada como: “Sobra la playa y el mar de fondo”. Tal vez porque puse más atención en la imagen (de su espectacular foto), que en el texto. Quizás porque lo asociaba mejor a su imagen joven de "rebelde con causa". Me equivoqué de plano. Y, sinceramente, me alegro de ello.
    No soy un forofo de este tipo de playas. Ni tengo claro que la playa, al final, no termine en explanada, que debidamente protegida por una escollera adecuada, suponga un nuevo espacio que se gana al mar, sobre la que se desarrolle la ciudad, que precisa espacio y reencontrarse con el mar. Reencontrase con el “sapore di sale”.

    Las costas en general y en particular las insulares, están sometidas permanentemente a la dialéctica entre las fuerzas constructivas (naturales o humanas) y destructivas de la erosión marina. Proceso al que se suma también, a borbotones, la dialéctica humana. En esas estamos ahora. Dialéctica que cuando se afronta con respeto a la discrepancia, construyendo más que destruyendo, como aquí se postula, se recibe con gratitud y nos enriquece a todos. Mientras tanto:

    Ruedan las piedras
    Brama la mar
    Blanca es la espuma
    Blanca la sal
    Entre el murmullo
    Gente al azar
    Flota en la tierra
    Se hunde en el mar

  2. Luis Rollán dice:

    El ganar un espacio al mar para disfrutar de una playa, es un noble hecho. Yo que siempre he disfrutado de la playa y de los paseos a la orila del mar, creo no obstante que aún cuando haya protecciones, tal como ocurre en La Costa del Sol, en donde el mar Mediterráneo es más benévolo, se corre el riesgo de que el mar diga en cualquier momento: "Devuélvanme lo que es mío".

    A mi no me desagrada en absoluto Los Cancajos, aunque no haya mucho ambiente que digamos.

    Así lo expresó también nuestro especialista D. Pedro Luis.

    Sapore di sale, sapore di mare…

    Saludos cordiales…

  3. Veronica dice:

    Absolutamente de acuerdo. Como buen palmero me asomé (verbo propio de esta isla) el día del embate del mar. Y me dio pena. Lo primero, pensar lo de siempre,….. estos peninsulares acaban de darse cuenta que esto no es el Mediterráneo. Pero luego, como tenía tiempo, decidí hablar con dos empresarios jóvenes de la zona. Están ilusionadísimos con la playa, y sabes que? me contagiaron. Soy de montaña, tengo alergia al sol, pero quiero que esta ciudad y su economía tengan una oportunidad. Hasta la fecha, cada vez que había una, la desidia y los impuestos atemorizaban a las mismas (oportunidades). Gracias por el artículo.

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