Con la incorporación de La Palma a la Corona de Castilla comienzan a llegar al Valle de Aridane, plantas foráneas que los nuevos colonos introducen como elemento fundamental de la economía y desarrollo agrícola de las nuevas tierras. Al mismo tiempo son portadores de flora ornamental destinada a jardines, con el buen gusto, refinamiento y cultura de los países y lugares de donde son originarios. El descubrimiento de América también propició la introducción de nuevas y exóticas plantas y flores en la isla.
Como es conocido el primer cultivo programado en La Palma; y que sin duda propició el asentamiento de gentes venidas de diferentes lugares europeos, fue la caña de azúcar que necesitaba abundantes aguas. En el siglo XVI la geografía territorial del actual municipio de Los Llanos de Aridane quedó dividida en dos tierras agrícolas muy diferentes. Unas se extendían bajo el margen derecho del canal de La Caldera, ocupando desde Argual hasta la costa de Tazacorte, y otra en el margen izquierdo, de secano, y que ocupaba desde Argual hasta el actual municipio de El Paso. Habría que esperar al año 1868 para que llegaran, desde La Cumbrecita (El Paso), las primeras aguas de abasto público canalizadas por la empresa Hidráulica Aridane.
Esta partición de las tierras agrarias, secano y regadío, las recoge a mediados del siglo XVI el viajero portugués Gaspar Frutuoso. En el margen superior del canal Frutuoso encuentra "tierras de pan sembrar", trigo y pastos. Por el contrario en las partes bajas del municipio recoge la construcción, entre 1555 y 1557 del primer canal de agua para la producción de cañaverales en Argual, la consecuente molienda, con ingenios hidráulicos, para obtener "mieles y remieles que envían a Flandes".
En 1513 Jácome de Monteverde adquiere tierras y aguas de Valle de Aridane. En los siglos siguientes comienza en Tazacorte y Argual la ornamentación floral. En torno a las casas solariegas sus propietarios hacían ostentación de su categoría social con la plantación de árboles ornamentales de gran porte. Hoy en la calle Los Molino, en el conjunto del núcleo del Llano de Argual se encuentran una majestuosa araucaria y dos esbeltas palmeras reales. En 1883 el británico J. Harris Stone obtuvo una fotografía de este lugar donde se aprecia el gran porte de estos tres árboles, documento que nos data la longeva vida de estos tres magníficos árboles ornamentales. Fotografía de sumo interés por la datación en 1883 y publicada en el libro de la esposa del fotógrafo, la británica Olivia M. Stone en su trabajo Tenerife y sus seis satélite, publicado en Londres en 1887.
Otra interesante referencia del ajardinado en el núcleo del Llano de Argual se recoge en el testamento de Juan Massieu Van Dalle, otorgado en 1733, donde se dice que había permutado en el décimo de Paño de Cabeza medio celemín de tierras que había añadido al jardín de su casa. Documento que atestigua la existencia antes de 1733 de flora ornamental en espacios ajardinados.
El tinerfeño José de Viera y Clavijo, entre 1756 y 1770, recoge en su trabajo Historia de las islas Canaria la ornamentación floral de Argual diciendo: "sitio agradable donde tienen todos los señores de el sus y casas con jardines y una plaza elegante". No hay constancia de que Viera y Clavijo visitara La Palma por lo que es de suponer que esta información bien pudiera habérsela facilitado el ilustrado Cristóbal del Hoyo Solórzano y Sotomayor vizconde de Buen Paso, nacido en Tazacorte en 1677, quien vivió temporadas de su vida en la casa familiar de los Vélez de Ontanilla, hasta hace poco tiempo sede de la empresa platanera Vicente Hernández Ferraz (Morriña), en Argual.
A mediados del siglo XVIII la sensibilidad y curiosidad sobre la botánica va en aumento. En Tenerife se funda en 1788 el Jardín de Aclimatación de La Orotava. Carlos III crean las Sociedades Económicas del País que promulgaban el desarrollo agrario como fin para el bienestar social, entre otras metas. En Santa Cruz de La Palma se crea una de estas sociedades y en Los Llanos de Aridane se hicieron intentos de creación que lamentablemente no fraguaron.
Dentro de este destacado momento socio-económico y cultural entendemos que se propició la implantación y desarrollo del jardín que se encuentra en la parte posterior de la casa principal de la hacienda de Argual, la más antigua de la existentes en la zona y hoy perteneciente a la familia Castillo-Olivares y Sotomayor. En esta huerta-jardín se encuentra bellos y viejos ejemplares de ceibas -árbol sagrado para pueblos iberoamericanos-; maney (Santo Domingo); Flor de cebo (Perú); palmeras reales (Cuba y Panamá) y pitangas (Brasil.
En el siglo XIX el comisionado regio para estadísticas Francisco Escolar y Serrano y el científico francés René Verneau describen con detalle la ornamentación floral y frutos de Los Llanos de Aridane.
Escolar y Serrano, que realizó su famosa estadística entre finales del siglo XVIII y principios del XIX, dice que "Aunque este pueblo es de todos los de la isla aquel en que está más adelantada la agricultura, sin embargo, no lo está en razón de las buenas proporciones que tiene para ser uno de los pueblos más ricos de Canarias". Resalta que aunque el municipio es rico en aguas "sólo se aprovechan las muy precisas para regar 660 fanegas que llaman de décimo, en que se cultiva la caña dulce, hacen moler dos molinos harineros y los dos ingenios dichos". Por el contrario fuera, de las causes del agua, en las medianías del Valle, "Las viñas no se les da otra labor que la poda y remover algo la tierra con una azada trapezoidal; los almendros, higueras y demás árboles frutales, cuyos productos forman uno de los principales ramos de riqueza de este pueblo, jamás reposan ni reciben beneficios algunos de manos del labrador, y a las tierras de pan llevar se aran dos veces; una para barbecharlas y otra para sembrarlas. Si son de buena calidad suelen abonarse sembrando en ellas altramuces para enterrarlos verdes, así como la rama de las papas que se recogen en invierno; todos los años se siembran si son de buena y mediana calidad; pero si no descansan 1, 2 y 3 años. Y éste es el cultivo, estos los abonos de las tierras del pueblo más adelantado de La Palma en agricultura". Los productos agrarios de exportación se resumen, en esta época, en: "Azúcar, miel de caña, almendra, aguardiente y fruta pasada".
Verneau, que visitó el Valle de Aridane a finales de siglo XIX, describe el paisaje agrario que se encuentra desde El Paso hasta Los Llanos de Aridane diciendo: "hay que descender hasta Los Llanos para ver aparecer los árboles frutales, las palmeras, los cereales y los nopales. Seguramente este municipio es uno de los más fértiles de la isla. En dos aldeas que dependen de él, Argual y Tazacorte, se encuentran las fincas más bellas de La Palma".
En Argual, por lo meticuloso en su descripción, se desprende que él científico francés quedó prendado de la belleza del Llano de San Pedro diciendo: "Una puerta inmensa da acceso a una plaza más grande que las principales ciudades del archipiélago. Al centro se encuentra un lago, con un barquichuelo y un islote; a la izquierda y al fondo, dos casas amplias, separadas por un paseo plantado de plataneras; finalmente a la derecha, las casas de los mayordomos y de los sirvientes. Rocas artificiales están cubiertas con los helechos más bellos del país y jardines inmensos contienen una colección variada de flores muy bellas. Todo eso está admirablemente cuidado y las plantas crecen que es un primor".
Otros viajeros que prestan atención la flora de la ciudad aridanense fueron Benigno Carballo Wangüemert y José Luis Casaseca. En 1861 visitó su municipio natal, después de muchos años en la península, el economista Benigno Carballo Wangüemert y a su regreso a Madrid escribió el libro de viajes Las Afortunadas. En esta obra va retratando a la isla y sus gentes. Al llegar a la calle Real de Los Llanos de Aridane pide licencia al lector para abandonarse, por un momento, en efusiones y desahogos de cariño al encontrarse con su madre y hermanas. Describe la urbanización de Los Llanos con calles rectas, anchas y muy bien empedradas, y sus casas de dos y un piso, regulares y buen aspecto.
El aridanense continua bajando hacia Argual donde encuentra que el camino es muy concurrido y los campesinos conducían ganado a la vica (abrevadero). Dice que cuando entra a Argual "el olfato y la vista nos lo demostraría, si no lo supiéramos (…). Es un jardín, pero un jardín pintoresco, variado, ameno. Los naranjos corpulentos, las cidras, los limoneros, los granados, los plátanos, y en bella alternativa con estos árboles, los jazmines, los tulipanes, los rosales de variadas especies, los nardos y otra y otras clase de árboles y plantas pueblan sus huertas". Sin lugar a dudas el primor de la descripción le llevaba al recuerdo del lugar de su nacimiento e infancia, al pequeño caserío de El Álamo colindante con el Llano de Argual o San Pedro.
El químico castellano José Luis Casaseca en 1863 instaló un laboratorio en la casa Sotomayor de Argual con el fin de estudiar y analizar las aguas de La Caldera y el Charco Verde. Los resultados los publica en un libreto la imprenta del periódico palmero El Time. Además de los interesantes resultados recoge sus impresiones del acogedor y bello lugar diciendo: "Aquellos campos sembrados de tabaco, y otras llanuras de grandes extensiones sembradas de trigo, tenían para mí gran atractivo, pues me recordaba a la vez la isla de Cuba, donde pasé veintidós años de mi vida, y Castilla la Vieja mi país natal". Continua con su descripción entre flores y carnosos frutos sembrados en las fértiles tierras, "suerte o jardines de la casa de los señores de Sotomayor, delicioso vergel donde contemplaba yo, en plena vegetación y al aire libre, la palmera, el plátano, la papaya, el guayabo, las dalias, y los naranjos, árboles, arbustos y plantas de la isla de Cuba, al lado de la encina de Castilla, del castaño, del plátano de la India, del plátano del Líbano, de los rosales, claveles, alelíes, azucenas, espuelas de caballero, jazmines etc etc… Argual, por el contrario, reúne por su hermoso clima y en un solo jardín las plantas de tantas y tan variadas zonas de la tierra".
La canalización desde el siglo XVI del llamado canal de La Caldera propició, con sus fértiles aguas, el que se plantaran árboles frutales, de jugosas frutas y vistosas flores en Argual. Sobre el canal, regadas por agua de lluvia, producciones agrarias de medianías de secano.


Doña Victoria, no esperaba su respuesta tan inmediata y, en lo que afecta a mí interés personal, tan oportuna. Un millón de gracias, por la parte que me toca. Esta nueva "entrada" no tiene desperdicio documental (escrito y gráfico).
Es evidente, sus múltiples ocupaciones no le desvían de su pasión histórica y saca tiempo de donde no existe, para brindarnos esta preciosa pincelada cultural del Valle de Aridane.
Gracias y enhorabuena.
"El Pino Inglés", así llaman las gentes de Argual, sobre todo los más viejos, a la araucaria de la calle Los Molinos, junto al acueducto.
"DonCamilo", pues ese nombre tiene su razón de ser, ya que fue un inglés, el legendario capitán Cook, quien descubrió esta hermosa planta en su lugar de origen: la isla de Norfolk, perdida en el Pacífico, en 1.774. Al margen de ello, nada tiene que ver, geográficamente, con Inglaterra.
En general se conoce como "pino de Norfolk". Se le relaciona con los pinos, porque como estos tienen sus "flores-frutos" en conos o "piñas", como nuestro pino canario, de ahí que globalmente se les conozca como "coníferas" (=llevan conos). Su nombre científico es Araucaria heterophylla, más conocida por su sinónimo más sonoro Araucaria excelsa, dado su elegante y portentoso crecimiento, que llega a los 70 m de alto. Su tronco era muy apreciado para los mástiles de barcos.
El ejemplar de la foto, a juzgar por su altura (aunque no se aprecia desde la base), bien pudiera tener entonces 25-30 años, habida cuenta la benignidad del clima de Argual. O sea, que como algunos ejemplares también plantados en La Orotava o en Arucas, el ejemplar de la foto debió estar entre los primeros que llegaron a las islas, antes de cumplirse un siglo de su descubrimiento.
Es un árbol precioso, por su porte y simetría. Cada año, genera un verticilo (o un piso) de 5 ramas, cuyos extremos tienden a dibujar un “polígono perfecto”, como ejemplo de la geometría perfecta de la naturaleza.
Tiene un pariente (Araucaria araucana) de Sudamérica, propia de la cordillera de los Andes (Chile-Argentina), de la región de Arauco, de donde toma el nombre el género. También se cultiva en Canarias como ornamental, pero es más rara.
Quizá en un principio lo llamaran "El Pino del Inglés" y con el tiempo se economizó en "El Pino Inglés".
También por aquí por La Calzada, en los alrededores de la Parroquia de San Blas, hay varias araucarias; algunas bien altas y, por tanto, antiguas. Así como las palmeras de la Calle Cabaiguán y alrededores (no sé el nombre de estas en concreto) con su tronco tan flexible ante el viento.
También en Los Llanos son dignas de mención la Calle Real y la Calle Tanausú con sus acacias, flamboyanes, adelfas, jacarandas, etc. Y no digamos la Plaza de España y la Avenida Doctor Fleming con los laureles de indias…
Aquí una antigua foto sin la araucaria ni las palmeras reales:
http://www.elapuron.com/multimedia/fotos/283
Aquí las palmeras reales de la Casa Castillo-Olivares y Sotomayor (Llano de Argual):
http://www.elapuron.com/multimedia/fotos/10082
Y aquí la araucaria de Argual (El Pino Inglés) junto al acueducto en la Calle Los Molinos:
http://www.elapuron.com/multimedia/fotos/10081
http://www.elapuron.com/multimedia/fotos/10080
http://www.elapuron.com/multimedia/fotos/10079
DonCamilo, conociendo cómo fue su descubrimiento (por ingleses), y conociendo a los ingleses (con perdón), nada tiene de particular que, al menos en los primeros tiempos, se "apropiaran" de la araucaria pacífica como propia. Durante tiempo fue un árbol “estratégico” por su importancia para mantener las necesidades de la flota naval. Todavía hoy, su madera es apreciada.
Las gráciles y cimbreantes palmeras de las inmediaciones de la calle Cabaiguán son Wasingtonia robusta, originaria del Sudoeste de América del Norte (Norte de México y EEUU).
Esta misma especie es la que está, si mal no recuerdo en torno al antiguo cementerio de Los Llanos.
Hay otra especie parecida, de tronco más grueso y robusto (¡ojo!) que es la Wasingtonia filifera (de California). Resiste mejor la salinidad del suelo, por lo que se planta con frecuencia en las playas como "árbol de sombra".
Se cultivan además híbridos entre ambas especies. En la red hay mucha información de las mismas, pues son especies muy comunes en jardinería.
Como curiosidad autóctona de la Plaza de Los Llanos, fíjese, que en la esquina que está frente al Ayuntamiento, camuflado con el laurel de indias (Ficus microcarpa), hay un barbusano (Apollonias canariensis). A mí me lo descubrió D. Marino.
Bien por Viky y por Pedro Luis y Don Camilo, los árboles -tan hermosos- son nuestros hermanos
¡Qué relato más hermoso!, con lección incluida de D. Pedro Luis.
No sé si la que menciona nuestro Pedro Luis que está frente al cementerio, es la que está ubicada frente a un restaurante, en un enorme alcorque, si mal no recuerdo.
Tan sólo he reparado en los laureles de indias de la Plaza de España. De niño me entretenía estallando las bolitas caídas en el suelo. Parecían guisantes
Con el barbusano de la esquina de arriba, de la que informó D. Marino, se me pierde en el recuerdo, aunque cuando sé de la existencia de un árbol.
Los Llanos es un lugar maravilloso.
Gracias a Doña Victoria, a Don Camilo y a nuestro experto cátedro biólogo D. Pedro Luis
Saludos cordiales…
Esa bolitas de los laureles son verdaderos higos (ficus) en miniatura
Sí DonCamilo, verdaderos higuitos. A ellos alude el epíteto específico de la especie "micro-carpa" (micros=pequeño y carpos=fruto).
Hasta hace unos 20-25 años, se caían de los árboles verdes y duros. En los años ochenta, como ya he contdo en alguna ocasión, llegó a las islas la mosquita que poliniza a las flores (en el interior de los higuitos), razón por la que los frutos maduran. Ahora caen, con frecuencia morados y blanditos… y bastante sucitos, sobre los transeúntes, coches, suelo, etc., lo que realmente los convierte en un poco guarretes. Pero su sombra en verano sigue siendo bendita.
Mientras no maduraban los frutos, la única forma de propagar la planta era de forma vegetativa (plantando estacas o trozos de ramas con “revientos”). Ahora, al madurar los frutos, los comen los mirlos y los dispersan, sobre paredones, tejados, etc. y no es raro ver como pequeñas plantas crecen en estos lugares. Para la planta, bien; para la conservación de nuestra naturaleza y patrimonio cultural, no tanto. Todavía no, pero puede llegar a ser una especie competitiva para nuestros montes naturales, en particular el monteverde o laursilva. El mejor ejemplo de ello: Los castañeros en Cumbre Nueva, que ahora están sin hoja y cantan de lo lindo, cuando se sube por Breña Alta hacia los túneles de la cumbre. El mejor lugar para contemplar su impacto paisajístico (y ecológico) es el Mirador de La Concepción.
Bueno, estimados amigos, lo de la deformación profesional tiene un límite. Me estoy pasando. Disculpen y un abrazo para todos.
Magnífico Vicky, como siempre.
Aún recuerdo la noche que se incendió la casa de los Sotomayor y como todo el mundo cogió su balde y mediante una cadena humana trataron en vano de apagarlo.
Me hizo gracia el nombre de azada para la guataca.
En Paraguay la Ceiba se llama Ceibo y lo sé por una leyenda de una princesa rebelde que fue condenada a morir en la hoguera y relatan que mientras se quemaba se iba transformando en un ceibo en flor. Se llamaba Anaí y Los Sabandeños musicaron esta leyenda.
Besos de colores
Estimada "Maresía", es muy lógica tu apreciación, pero la "Ceiba" y el "Ceibo" son dos especies bien diferentes. De ambas, se encuentra abundante información en la red.
La ceiba (Ceiba pentandra) es un portentoso árbol de copa aparasolada, de hojas caducas y flores anodinas, poco vistosas. En algunos países centroamericanos, como Guatemala, se le considera símbolo nacional. Crece bien en zonas intertropicales y se cultiva como ornamental en muchos sitios del mundo. En Santa Cruz de Tenerife hay un gran ejemplar en el Jardín de las Asuncionistas, frente al Estadio Rodríguez López. También hay varios ejemplares, uno muy grande, en el Parque García Sanabria. En Santa Cruz de La Palma había un ejemplar frente al Mercado, que don motivo de las obras que se han realizado en la Avenida del Puente, creo que fue trasplantado a los jardines de Quinta Verde.
El ceibo (Eritrina cristagalli), también conocido como “cresta de gallo” es un árbol más modesto, con flores rojas, muy llamativas, dispuestas en racimos alargados. Es considerado el árbol (y flor) nacional de Argentina. Y sí, el origen de sus flores, se le vincula a esa leyenda preciosa, triste pero muy sugestiva: Anahí condenada a morir en la hoguera, mientras se consume, se transforma en vistoso ramillete de flores, rojas como su sangre.
También se cultiva como ornamental en Canarias: En el Campus de Guajara hay unos preciosos ejemplares. También en El García Sanabria, y entrando a Santa Cruz, junto a la piscina, existen unos grandes ejemplares, que fueron podados tras ser rotos por el temporal Delta. En La Palma también la he visto, pero no acierto a precisar ahora mismo una localidad exacta.
Ver:
http://www.imperiorural.com.ar/imperio/estructura/imperiomujer/ceibo.htm
Un fuerte abrazo, y disculpen (especialmente María Victoria) por mi abuso.
La Escuela de Arte de S/C de la
Palma, y en especial su aula de
Ceramica en colaboracíon con
el Instituto "Eusebio Barreto "
hicieròn un trabajo de Cerigrafia
donde…se daba cuenta a pie
de los ejemplares con unos pedestales informativos, del nombre e historia de cada uno
de esos bellos ejemplares.
El trabajo de la Escuela de Arte
de Santa Cruz de la Palma, su
aula de Ceramica, junto con la
presencia y colaboracíon del
Instituto Eusebio Barreto y el
Ayuntamiento de los LLanos de A.
efectuaron un proyecto conjunto
de hacer unos Pedestales,con
azulejos cerigrafiados,haciendo
en ellos la informacíon de esos
bellos ejemplares..su nombre botanico,su fecha de plantado y
el nombre del donante o`promotor
Eso fué una iniciativa divulga
tiva de una parte de la Historia
Agricola de America y La Palma
qué NO merecío sus silenciosos elogios en prensa y T.V.