Cuando estamos a pocos días del primer enfrentamiento esta temporada entre Tenerife y UD Las Palmas un profundo sentimiento de decepción y nostalgia me embarga, viendo la mediocre campaña que ambos realizan y el declive experimentado por el fútbol canario que ha pasado de tener un representante fijo en la máxima categoría a peligrar incluso su presencia en la categoría de plata. Se me tachará de excesivamente pesimista, pero a día de hoy con los blanquiazules como colistas y con los amarillos a tres puntos del descenso las previsiones no son tan descabelladas.
En el siglo pasado, hasta los ochenta la Ud era unos de los fijos en Primera y llegó a ser subcampeón de Liga y Copa del Rey; en los noventa asistimos a la década dorada del Tete con clasificaciones europeas y llegando a semifinales en UEFA y Copa del Rey. En cambio, en este aún joven siglo apenas ha habido un par de comparecencias de ambos en Primera, produciéndose curiosamente sus únicos enfrentamientos en la División de Honor.
El retroceso se debe a fallos estructurales que han propiciado que ninguno de los dos equipos haya contado con un potencial deportivo que les permitiese asegurar su permanencia. Ya hemos elaborado otros artículos en los que hemos comentado la dificultad de mantenerse tras un ascenso; lo más triste en el caso del último ascenso del Tenerife es que había solvencia económica para lograr unos refuerzos que no se hicieron. En el entorno del Tete siempre se respira una atmósfera que supravalora los recursos de que se disponen; los mismos que hoy dan estopa a dirigentes y jugadores, hace una temporada decían que Aragoneses era uno de los mejores porteros españoles, Nino una estrella galáctica, Ricardo un mediocentro que podía llegar a internacional y Santiago Llorente un gurú capaz de inventarse estrellas de la nada; nunca comulgué con esas ruedas de molino y en agosto de 2009 auguré que con los mimbres que le daban a Oltra muy difícilmente se obtendría la permanencia, el tiempo desgraciadamente me dio la razón. Por supuesto, las comparaciones con épocas pretéritas no son válidas en cuanto a la presencia de jugadores formados en la cantera, ya que tras la Ley Bosman son excepciones los equipos que se nutren de valores propios, aún así se echan de menos jugadores canteranos en los chicharreros; ha crecido el club en sus infraestructuras, pero no del mismo modo en la respuesta de su cantera. Yo, por otra parte, no voy a criticar al dirigente palmero Miguel Concepción que sin ser un hombre de fútbol acudió en rescate del club, cuando todo el mundo huía de él; es obvio que no ha acertado en muchas de sus últimas decisiones y que ahora tiene que dar un golpe de timón para enderezar una nave que se precipita hacia el abismo de la 2ª B y que eso pasa por fichar un jugador por línea que marque diferencias y, a mi entender, también por el cese del actual entrenador.
La UD lleva una trayectoria claramente descendente que le ha llevado de la parte alta a la baja de la clasificación y a convertirse en el equipo más goleado de la categoría. Han resultado claves las bajas de Guayre, Josico, Vitolo en un cuadro muy descompensado; ahora encima han traspasado a Cejudo, un exterior con desborde y gol que era uno de sus mejores jugadores. Al contrario, que en Tenerife siguen surgiendo valores de la cantera canariona, pero no se ven correspondidos con una gestión económica que invite a pensar en el retorno al lugar que los amarillos deberían ocupar por su historia. A pesar de que la capital grancanaria es una de las mayores ciudades españolas, el tejido empresarial que siempre está detrás de un club no se ve capaz de generar unos recursos que permitan respirar con cierto desahogo al equipo y plantearse metas mayores.
Si miramos otras alternativas no las hay, ya que la representación canaria en 2ª B se limita a un Vecindario, cuyos problemas económicos le hacen estar en estado de permanente alarma para no desaparecer, y un Uni cargado de jugadores veteranos que pueden ser suficientes para jugar un play-off de ascenso pero insuficientes para un salto de categoría con garantías de permanencia.
Sentimos envidia sana de otras comunidades como Euskadi que con menos habitantes que Canarias tienen dos equipos consolidados en Primera y hasta con jugadores autóctonos.
Comenzaba hablando de un derby y termino el artículo recordando que este fin de semana tenemos en nuestra isla el clásico con más solera Tenisca- Mensa. Llegan en situaciones radicalmente opuestas, pero en los enfrentamientos de rivalidad el factor emocional iguala las fuerzas. Además, si el campo es favorable a los merengues, este puede quedar contrarrestado por el hecho de que los mensajeristas tengan un nuevo técnico, ya que los jugadores siempre reaccionan ante estas coyunturas de forma favorable.

