Una apuesta válida

  Muchos cuestionan las ayudas  que las instituciones insulares destinan a entidades deportivas que compiten en los ámbitos regionales e incluso nacionales. Es evidente que sin esas ayudas la mayoría de los equipos palmeros no podrían participar en competiciones que se celebren fuera de nuestra isla. Otra cosa muy distinta resulta que como en otros aspectos de nuestra sociedad esas entidades se acomoden y no generen recursos importantes fuera de esas subvenciones o que gestionen por encima de sus posibilidades y tengamos que rescatarlas con dinero público.

  Hago esta introducción, porque la presencia del UB La Palma en LEB Oro  me parece  enriquecedora para una isla huérfana de eventos deportivos y espectáculos de gran calado social. Sé que mi opinión puede resultar cuestionable en un periodo  de recesión económica como el que estamos atravesando. Pero también me consta  que se despilfarra mucho más dinero en asesores innecesarios, proyectos vacíos de interés social, dietas y complementos que no cuadran con el momento  en que vivimos.

  De momento, este equipo de baloncesto es el que arrastra mayor número de espectadores en nuestra isla y el único con quien parecen sentirse identificados la mayoría de los palmeros. Sin duda, un proyecto semejante no parece a día hoy imaginable en fútbol, donde todos nos identificamos con unos colores locales sin que la posibilidad de un megaproyecto insular nos seduzca para renunciar a los mismos.  Y eso que el UB La Palma también podría hacer más por darse a conocer en toda la geografía insular; solo recuerdo un  partido oficial en el Valle de Aridane y fue ya hace varias temporadas – además la razón fue de fuerza mayor, ya que el Delta había destrozado el techo de Miraflores-.

   Me asomé al nuevo Pabellón Multiusos de la capital palmera en el enfrentamiento que sostuvieron la pasada semana los blanquiazules con el Huesca. Reconozco que con el contexto que describía en la introducción debo  hacerlo más veces. Me gustó el equipo de Carlos Frade por su entrega, juventud, su solidez tanto en el juego interior como exterior y por constituir un bloque  organizado por encima de  individualidades. No fue el mejor partido para contrastar su potencial, ya que el rival resultó muy flojo y carente de todas las cualidades que ensalzábamos en la escuadra palmera. Aún así una temporada más los palmeros están compitiendo con mucha dignidad frente a ciudades y presupuestos muy superiores. El acuerdo con el Gran Canaria ha surtido a la plantilla de jugadores jóvenes y con hambre ACB que hacen que el espíritu del equipo sea combativo. La directiva ha tenido que idear fórmulas impensables en esta categoría como que sean los propios entrenadores los que en furgonetas desplacen al equipo desde los aeropuertos peninsulares hasta los sitios de los encuentros con lo que el compromiso de todo el plantel resulta incluso más elogiable. 

 Tenemos que seguir disfrutando de la segunda categoría del basket español, otras islas como Menorca han llegado incluso a la máxima división; sin embargo, aspirar a más en la nuestra parece una utopía.

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