INTRODUCCIÓN
Según el principio en que se basen, los instrumentos de teclado pueden dividirse en dos grupos: el del órgano y el de los instrumentos cuyo sonido es el producido por cuerdas vibrantes golpeadas (clavicordio, piano) o pulsadas (clavicémbalo).
El órgano es el más antiguo de los instrumentos de teclado. La palabra órgano deriva del griego organon, que significa máquina, utensilio o instrumento. Los primeros órganos se llamaron organa hidráulica (máquinas hidráulicas) o sencillamente hydra o hydraulis. Sólo a partir del siglo IV se les dio el nombre de organum.
Indiscutiblemente, los órganos de La Palma son parte importante de un valioso legado patrimonial heredado de unas orgullosas generaciones que, inexplicablemente, yacen abandonados en los coros de nuestros preciosos templos en espera de convertirse en polvo.
Muchos alemanes e ingleses, después de la conquista de Benahoare, nos visitaron y dejaron sus valiosos instrumentos musicales. Los encontramos en San Francisco (1790), El Salvador (1823), Las Nieves (1857), San Andrés (1872), San Mauro de Puntagorda (1889), etc. Estos dos últimos han sido los que más tardíamente se han incorporado al patrimonio de la Iglesia y que, a pesar de que ninguno ha sido restaurado, están bien conservados.
En los primeros siglos de su existencia, la Iglesia Cristiana se encontró ante el dilema de admitir o no la música durante las ceremonias religiosas. Los Padres de la Iglesia, en sus escritos, se mostraron fuertemente reacios al empleo de instrumentos musicales, considerándolos impropios para el culto. Solamente el canto era tolerado como forma de oración que elevaba el alma hacia Dios. Sin embargo, el órgano, aunque no estaba admitido por la Iglesia, gozaba de la admiración de sus representantes; el teólogo y exegeta egipcio llamado Orígenes (c. 185- 254) comparó la Iglesia con un órgano y San Gregorio Magno (540-604) lo consideró el símbolo de la Sancta Praedicatio.
En la primera mitad del siglo XIX, un organero palmero, Gregorio Medina Acosta, construyó los órganos de San Blas de Villa de Mazo y de la Virgen de Los Remedios de Los Llanos de Aridane.
Existe una confusión generalizada en cuanto a los términos organero y organista; por el primero definimos al que fabrica y repara órganos, mientras que por organista nombramos al músico que lo toca. Como ejemplo de este último, es preciso mencionar a nuestra paisana palmera Inés Sánchez Bravo (Profesora Superior de Órgano). Gracias a su amable y desinteresada colaboración ha sido posible plasmar en este artículo la mayoría de las descripciones e informaciones sobre nuestros órganos.
Fue la construcción del órgano del Real Santuario de Nuestra Señora de Las Nieves, Patrona de La Palma, en 1857, un momento decisivo para la historia de la música en la Isla. Esto hizo que Manuel Henríquez Pestana (Santa Cruz de La Palma, 1824- 1906) lo tomara como modelo y llevara a cabo la ejecución de los órganos de Nuestra Señora de El Paso, San José de Breña Baja, San Pedro de Breña Alta y San Juan de Puntallana. Relojero como su padre, fue hábil artesano de gran calidad. Aficionado a la música, "dirigió la banda La Lira de su ciudad natal, pero el público reconocimiento de sus conciudadanos lo recibió como fabricante de órganos que abarcaban cuatro octavas y media". [1] Pérez García también nos informaba de que el maestro fue autor de los órganos del antiguo convento dominico de la ciudad, de la ermita de los Dolores de Lodero (Mazo, 1859), etc.
Carecemos de documentos que atestigüen la introducción del órgano en la Iglesia, pero puede suponerse que Giorgio da Venecia, después de haber cumplido el encargo del rey de Francia, no resistió la tentación de construir también un instrumento para el convento en el que residía. Además, es muy probable que transmitiera sus conocimientos a otros monjes. En efecto, en los siglos siguientes, los constructores de órganos fueron en su mayoría religiosos.
ORGANO DE LA ENCARNACIÓN (SANTA CRUZ DE LA PALMA)
El precioso organillo portátil (diminuto) o procesional que se custodia en la bella y antiquísima iglesia parroquial de Nuestra Señora de La Encarnación, extramuros de la capital, fue construido en 1658. Está considerado como el más valioso de sus características en el Archipiélago. Su larga y anhelada restauración -ya que se encontraba muy deteriorado- se llevó a cabo en Norden (Alemania) por el organero Bartelt Immer y en 2007 se mostró al público en todo su esplendor durante sendos conciertos. Uno de ellos lo ofreció el prestigioso organista finés Liuwe Tamminga el 31 de octubre de ese año.
Se conservaba parte del teclado, su caja (empleada como mueble para guardar ornamentos en la sacristía), así como gran parte de la tubería que incluye tubos de metal y de madera.
Originalmente, el órgano portátil estaba compuesto por cortos tubos de pico, con un teclado y un pequeño fuelle que el ejecutante accionaba con la mano izquierda. Se tocaba teniéndolo sobre las rodillas o suspendido del cuello por medio de una correa. Una variedad más grande y más pesada de órgano portátil fue el positivo (del latín posare), que se colocaba en el suelo o encima de una mesa; en cuanto al realejo, era una versión del positivo con tubos de lengüeta. Estos instrumentos, que podríamos llamar de salón, se usaron hasta la aparición del clavicordio y del clavicémbalo. [2]
Según el profesor palmero Jesús Pérez Morera [3], estamos ante "el pequeño órgano positivo de mesa u organito de calle, que fue del monasterio de Santa Catalina de Siena, está fechado en 1620 y es el más antiguo del Archipiélago, traído presumiblemente de Sevilla por los fundadores del convento después de 1624".
ORGANO DE LAS ANGUSTIAS (LOS LLANOS DE ARIDANE)
Tras la restauración del Santuario de Las Angustias de Los Llanos de Aridane entre 1980 y 1985, se sintió también la necesidad de rescatar su órgano. Se recuperó su caja, que ha respetado el modelo original, y que ha llevado a cabo una alemana afincada en la Isla. Procede de la parroquia de San Francisco de Las Palmas, donde fue comprado en 1925[4]. En la sacristía de esta ermita se podía encontrar gran parte de la tubería de metal original. Fue restaurado por Federico Acitores y el concierto inaugural corrió a cargo de la mencionada profesora Inés Sánchez Bravo el 19 de julio de 1998.
Rosario Álvarez -catedrática de Música de la Universidad de La Laguna- indicaba que este órgano era una "joya de la organería germana del siglo XVIII"[5].
Cuando se constató que el sonido del órgano no sólo sostenía o reemplazaba muy bien a las voces, sino que añadía cierta solemnidad a las ceremonias religiosas, el instrumento empezó a ser aceptado y difundido. A principios del siglo X aparecieron los tratados sobre la construcción de órganos. En los siglos siguientes la difusión de este instrumento avanzó sin interrupción hasta que el Concilio de Milán (1287) admitió oficialmente su utilización en el culto religioso.
ORGANO DE SAN FRANCISCO (SANTA CRUZ DE LA PALMA)
El Convento Real y Grande de La Inmaculada Concepción de Nuestra Señora, en Santa Cruz de La Palma, fue fundado por disposición de la Reina doña Juana en 1508. En esta histórica iglesia, hoy de San Francisco de Asís, se conserva un órgano alemán de 1790 con una decoración tipo Luis XVI. Un precioso instrumento de un solo teclado (en lamentable estado y con las teclas arrancadas), sin pedalero, con cuatro registros para tiples, cuatro para los bajos. Nunca ha sido restaurado.
En el Inventario Segundo del templo de 11 de enero de 1821 tan sólo se menciona "[en el coro] un órgano" y en el de 1835 "un órgano nuevo"[6].
La última innovación introducida en la baja Edad Media fue la caja de órgano. Los instrumentos antiguos y los de la alta Edad Media no poseían una caja cerrada. En el siglo XI se cubría el órgano con una especie de funda de tela y madera para preservarlo del polvo. La caja de madera se empezó a construir en el siglo XIV con el fin de proteger los tubos. La parte delantera o fachada se abría y cerraba por medio de postigos que se decoraron con pinturas, tallas y dorados, por lo que el órgano cobró una importancia arquitectónica en el conjunto de la iglesia.
ORGANO DE SAN BLAS (VILLA DE MAZO)
El órgano de San Blas de Mazo fue construido en 1798 y adquirido tras su compra a la iglesia de El Salvador, al efectuar en este suntuoso templo capitalino unas polémicas obras de remodelación de su interior en el siglo XIX. Es a principios de este siglo cuando vemos a maestros albañiles y carpinteros trabajando en el coro de la iglesia de San Blas, al mismo tiempo que se adquiere el órgano en la parroquia matriz capitalina. Uno de dichos carpinteros, José María Pérez, informa de la cuenta de la construcción del coro y la colocación del órgano: ascendía a "131 pesos, 6 reales de plata y 5 cuartos".[7]
Debido a un mal montaje en su nueva ubicación, nunca ha podido sonar. Es inconcebible. Ya desde 1920, el cura regente Eleuterio Díaz Hernández afirmaba que el estado del antiguo coro era bueno, y que sólo el órgano "tenía mucha falta de reparación". Velázquez Ramos, en su obra sobre el templo macense, informaba, sin embargo, de que "el órgano que en 1955, tras más de treinta años de deterioro, fue arreglado y afinado por el maestro organero Antonio Pérez y Pérez".
[1] PÉREZ GARCÍA, Jaime. Fastos Biográficos de La Palma, Sociedad La Cosmológica, Santa Cruz de La Palma, 2009
[2] Enciclopedia Salvat de los Grandes Compositores. Pamplona, 1990. Tomo 6. pp. 46-50.
[3] PÉREZ MORERA, Jesús: Magna Palmensis. Retrato de una Ciudad. Cajacanarias, 2000. p. 178.
[4] SICILIA GONZÁLEZ, Marino. "Nuestro patrimonio: el órgano del Santuario de Ntra. Sra. de Las Angustias". Misión: boletín informativo mensual de orientación religiosa, n. 1 (dic. 2002), p. 5
[5] ALVAREZ MARTÍNEZ, María Rosario. "El órgano de la ermita de Las Angustias en La Palma", El Museo Canario, nº 48, 1988-1991, p.p. 211-226
[6] DARANAS VENTURA, Facundo. La iglesia de San Francisco de Santa Cruz de La Palma. Restauración monumental y contexto urbano en el siglo XX, Excmo. Cabildo de La Palma, 2008
[7] VELÁZQUEZ RAMOS, Cirilo. Historia General de Villa de Mazo, C.C.P.C., 1999

