– SAN MIGUEL EN LA PARROQUIA MATRIZ DE EL SALVADOR
En la Parroquia Matriz de El Salvador también encontramos lugares donde se representa iconográficamente al Patrono de la isla. Por ejemplo, la segunda más grande de las campanas de la magnífica torre del templo, la campana verde, encargada a Sevilla expresamente para esta iglesia, se encuentra una inscripción que reza: Ora pro nobis Sancte Michael Arcangeli.
Ya en el interior de la bellísima y suntuosa iglesia, en el arco de entrada al coro de estilo rococó, que se apoya en ménsulas, tiene una clave rematada con un escudo representando a San Miguel. Sobre éste, se alza una gran cruz sostenida por dos ángeles blancos. Nos recuerda también al escudo del Patrón insular sobre el arco principal del escenario del Teatro Chico, denominado "Terpsícore y Melpómene".
Otro ejemplo es el lienzo de enormes proporciones (350 x 210 cms) situado entre uno de los fabulosos canceles y la capilla lateral de San Juan Bautista, en la nave del Evangelio. Encontramos nuevamente al Ángel luchando con el diablo, representado como una bestia horrible de largas garras y de forma humana con grandes alas membranosas. La pintura se atribuye al famoso artista madrileño Ubaldo Bordanova, quien lo acabaría a finales del s. XIX, cuando estuvo realizando varios trabajos en la misma iglesia. Sin embargo, el cuadro no aparece firmado ni tampoco hay documentación alguna que avale su atribución. Se cree que el motivo por el que pintó este Santo fue el de su agradecimiento al tener tanto trabajo en la isla mediante la afirmación de su patronazgo sobre la misma. El Arcángel aparece en el preciso instante de posarse, con el pie izquierdo sobre el cuerpo de la Bestia, abatido a sus pies, mientras que la izquierda presenta un movimiento un tanto danzante. Blande espada flamígera con la derecha y su cabeza presenta una cabellera rizada de color rubio. Tras presentar un aspecto lamentable y patético durante muchos años, afortunadamente ha sido restaurado antes de la Bajada de 2010; su bello marco dorado estaba carcomido y continuaba el desgarro en la parte inferior del lienzo, dicen, producido por el navajazo propinado por un borracho -otros dicen que fue un deficiente mental- que se sentía orgulloso después de su faena gritando que "¡había matado al diablo!", ya que el destrozo corresponde al lugar donde está pintado el abdomen de éste. Es inconcebible cómo no se le había prestado antes el mínimo interés por parte de las autoridades competentes, tanto eclesiásticas como de patrimonio histórico artístico, etc. El error ya ha sido subsanado y nos congratulamos por ello.
Dentro de la sacristía gótica del mismo templo, sobre la puerta del presbiterio, hay una pequeña repisa con la escultura del Arcángel (de aprox. 130 cms.) que está entronizado con una postura hierática y majestuosa, sobresaliendo de un castillo y con una cruz de fondo. Es visible desde la Calle Real. Lleva una pequeña espada de fuego en alto empuñada en su mano derecha y un escudo a su izquierda con las iniciales "Q.S.D.", indumentaria ésta de general romano, una representación que es muy frecuente desde el Renacimiento. De porte esbelto, recio cuello y rostro de mancebo imberbe, viste un faldellín rizado de color azulado y con las orillas en dorado. En el antiguo retablo mayor construido hacia 1639 (según el inventario de 1675), famoso en todo el Archipiélago según referencias del Obispo García Ximénez, y hoy lamentablemente desaparecido, figuraba una imagen del Ángel que podría ser la que aquí se conserva, obra de Antonio de Orbarán, de aproximadamente 1644.Durante las Fiestas Lustrales esta magnífica talla, a la que se cubre con un espléndido manto corto rojo adornado con hilos de oro, acompaña a la Virgen de Las Nieves y a la Santa Cruz en el largo itinerario oficial de la Procesión General (actualmente dividida en dos sectoriales).
En el inventario de la Parroquia de 1648 consta que la escultura figuraba como remate del sagrario, juntamente con cuatro niños. En otro anterior, de 1603, se nos describe el altar mayor "a pincel", con la Transfiguración como tema central y tablas con otros santos. Uno de estos es precisamente San Miguel, "cuya presencia es lógica". La Transfiguración plasma "la gloria divina de Cristo y es un tema triunfante en perfecta armonía con otros símbolos y advocaciones insulares", la palma -Santa María de La Palma: Nuestra Señora de Las Nieves-, San Miguel Arcángel y la Santa Cruz Gloriosa.
El célebre alcalde Lorenzo Rodríguez cuenta en sus Noticias que el 7 de octubre de 1759: después de un lucido novenario en la Parroquia del Salvador salen en procesión general San Miguel y San Sebastián , por la epidemia variolosa que se padece en toda la isla haciendo muchas víctimas. Es uno de tantísimos ejemplos que avalan la devoción popular por el "Príncipe de las huestes celestiales".
Otro bello ejemplo de escultura del Santo en este maravilloso recinto sacro la encontramos en la talla de tamaño natural del joven Arcángel inclinado sobre el terrible diablo, con grandes y magníficas alas desplegadas. Se hallaba en lo alto del coro rococó en el fondo de la nave de la Epístola, sobre el baptisterio. Una vez se recuperó la procesión en su onomástica, el 29 de septiembre de 2007, la efigie fue colocada sobre un pedestal al lado del retablo de la Milagrosa, en la nave del Evangelio; luego se trasladó al bajo coro. Ese mismo día fue colocada en una de las hornacinas exteriores del segundo cuerpo de la torre del templo, una imagen de mármol blanco del Arcángel con la espada levantada y un demonio a sus pies. Se bendijo durante la procesión.
Dentro del bajo coro, en una urna, encontramos otra referencia al Arcángel. Allí estaba ubicada la magnífica talla flamenca de San Luis, monarca reinante en Francia, fundador de la Orden de San Miguel, cuyo collar ostenta. Actualmente ha sido trasladada a la capilla de San Juan Bautista.
– EL ARCÁNGEL EN LAS CASAS CONSISTORIALES
Siguiendo con nuestro recorrido por la ciudad, encontramos que, en las Casas Consistoriales -el edificio renacentista más importante y completo de Canarias- se guarda el escudo heráldico de la ciudad, presidido por San Miguel, obra en madera tallada y pintada atribuida al artista palmero Aurelio Carmona (1826-1901). El Arcángel aparece apoyándose sobre un pie sobre un castillo que emerge del mar. Porta en su derecha una rama de palma y en la otra una balanza. Se aloja la escena en un óvalo de fondo azul y con una bordura de talla policromada. El conjunto está rematado por una corona real. A ambos lados se hallan dos estandartes y la bordura es ribeteada por un ramo de olivo a cada lado y enlazadas en su parte inferior por unas cintas. A la derecha del lazo se observa un cañón y en el otro, un yelmo.
Sobre el fabuloso pórtico de la fachada, encontramos un gran escudo central, el imperial, mientras que sobre las ventanas y entre ellas, encontramos el de La Palma, espléndido relieve que muestra la efigie del Arcángel con sus conocidos tributos iconográficos: la palma en una mano -representa así la victoria militar y cristiana- y en la otra la balanza -símbolo de la justicia-. El Ángel surge de una torre almenada -vigilancia y ascensión- que es la propia Isla de La Palma emergiendo sobre el mar. Así mismo un medallón, muy del gusto plateresco, que guarda el perfil del rey Felipe II. Martín Rodríguez nos detalla que, tanto el escudo de San Miguel como otro de la exaltación del teniente Alarcón, ambos a la misma altura de la fachada "poseen marcos avolutados y terminación apuntada"
También en este bello edificio -que alberga al primer ayuntamiento democrático de España-, se custodia celosamente el magnífico «Pendón Real», el más antiguo de las islas, una de las principales reliquias conservadas en el Archipiélago y restaurada en 1993. Está bordado en oro sobre seda carmesí y presenta el escudo real en una cara y en la otra el de la isla -San Miguel sobre un castillo, como fortaleza alada-, y los correspondientes a la familia del Conquistador. Se le ha dado un origen mítico: se cuenta que fue bordado por las propias manos de la Reina Isabel la Católica, aunque realmente data del período de Carlos V, como denotan sus símbolos imperiales. En las fiestas del Patrón de la Palma, el 29 de septiembre, el Cabildo acudía en procesión con el estandarte real al convento dominico de San Miguel de Las Victorias, a fin de "rendir festivas gracias a su patrono, guardián y protector de la isla". Así comenzaba el acta de 29 de septiembre de 1705: "…que respecto al inveterado privilegio y posesion inmemorial en que ha estado este Cabildo de asistirle y las Compañias con sus Capitanes y banderas para la celebridad de la fiesta del glorioso Sor. San Miguel, patrono de esta isla, en cuyo dia sale este Cabildo con el «Estandarte Real»…"
Vázquez escribía el 26 de febrero de 1800: "yo, el escribano público Antonio Vasques de esta isla de San Miguel de La Palma, por el Rey Nuestro Señor, certifico, doy fe y verdadero testimonio cómo en el Estandarte Real que tiene el Cabildo y el regimiento de esta isla, que se saca a las funciones acostumbradas como es el día de la Santa Cruz de Mayo, Corpus Christi y el Arcángel San Miguel, están por una parte de él las Armas Reales y por otra la Imagen del Señor San Miguel…."

