San Miguel Arcángel (I)

Desde la Edad Media, los clérigos se ingeniaron para distinguir a los ángeles y arcángeles por sus acciones y sus emblemas apropiados. En la obra francesa Iconographie de l"art chrétien. Les anges, ya se nos adelanta lo que a partir de entonces vendría a constituir la presentación de San Miguel: Michael victoriosus, princeps militiae caelestis, pugnat cum dracone…, es decir, "el Arcángel victorioso, jefe de las milicias celestiales, lucha contra el dragón…".

 Las devociones introducidas en Santa Cruz de La Palma desde su conquista, fijada el 3 de mayo de 1493, son producto de una profunda religiosidad imperante, principalmente en la Corona de Castilla, pero también en el resto de las regiones con las que tuvo contacto comercial, etc. Las costumbres litúrgicas y piadosas vigentes serían decisivas en la generación de encargos artísticos, tanto los demandados por los propios eclesiásticos como los particulares, sobre todo familias adineradas y de abolengo. Tanto los Cristos y Vírgenes como Santos y Santas completan el repertorio temático en el que se incluyen también los Ángeles. Una de estas excelentes representaciones es la estatuaria gótico-renacentista que se conserva aún, afortunadamente, en La Palma. Existen varios magníficos ejemplos de la representación del Patrón de la Isla en la capital palmera.

 "El nombre de Santa Cruz de La Palma surge del símbolo cristiano más genuino, entendido siempre como victoria gloriosa. San Miguel fue el santo favorito del conquistador, dio lugar al nombre de la Isla y fue la primera advocación a la que se le dedicó un templo", en Tazacorte, como símbolo de los nuevos valores traídos por los españoles. Recordemos que en la escritura otorgada a Lugo por los Reyes Católicos en Córdoba se da una orden determinante sobre la Isla: "que dende en adelante se llame y tetule la isla de San Miguel de La Palma". Algún historiador, como Núñez de la Peña, sostiene que Lugo prometió al Santo poner su nombre a la Isla si la conquistaba. El santo militar presenta su rostro de protector y benefactor caritativo al caudillo de la conquista. Lugo declaraba en su testamento de 1525, que era el santo guerrero  "a quien toda mi vida tuve por especial abogado y entervenidor".

 La capital empieza su andadura histórica con el título de "villa de Santa Cruz" hasta 1540. Junto a este nombre aparece otra denominación alternativa y curiosa, "villa de Apurón", empleada antes de 1500 por el "apuro" en el que se vio la población por la rebelión de los aborígenes tras la conquista. En una escritura de 1510 se menciona el "puerto de Apurón". En 1542 ya consta el título de "muy noble y leal ciudad" concedido por Carlos V. También "noble ciudad de Santa Cruz", "noble ciudad" o "ciudad de La Palma". Torriani la llama "cittá de San Michele" (ciudad de San Miguel)  y finalmente el completo nombre de "muy noble y leal ciudad de Santa Cruz de San Miguel de La Palma".

– SANTUARIO DE NUESTRA SEÑORA DE LAS NIEVES

 Se conserva una soberbia talla brabanzona del Arcángel en el Real  Santuario Insular, perteneciente al primer cuarto del siglo XVI. Procede el extinto Convento Real de La Inmaculada Concepción, también de esta ciudad, y fue donado en su testamento en 1630 por el Capitán Miguel Pérez, portugués, Piloto mayor de La Palma; el mismo que en 1570 se comprometió a dirigir la expedición organizada para descubrir la mítica Isla de San Borondón. Aquel caballero instituyó también una misa cantada con sus vísperas y procesión alrededor del claustro de dicho Monasterio en el día de su advocación.

 En el primer tercio del siglo XIX, después de la supresión inicial de esta comunidad franciscana, la talla se encontraba entronizada en el cuerpo superior del retablo de la Capilla de la Vera-Cruz (segundo del lado de la Epístola). Más tarde, en 1969 pasó al Santuario de la Patrona, donde se halla actualmente, en una urna-hornacina del bello retablo, segundo del lado del Evangelio, gemelo al de la Virgen de Los Ángeles. Antes se había retirado un altar neogótico donde se encontraba una talla del Sagrado Corazón de Jesús.

 Este tema iconográfico se nos presenta a San Miguel combatiendo al dragón apocalíptico o Satanás, que se retuerce bajo sus pies desnudos con apariencia de un ser monstruoso. El Arcángel va provisto de una anacrónica coraza dorada con remates ondulados y hombreras globulares festoneadas. Empuña una larga y fina cimitarra o alfanje con la mano derecha y en la otra lleva un escudo oval  adornado con las siglas Q.S.D., abreviaturas de la frase latina Quis sicut Deus (Quién como Dios) que alude a su preeminencia entre los espíritus celestiales. Su participación en la divinidad también está representada por el color dorado de sus rizados cabellos enmarañados, que cubren una pequeña cabeza y forman bucles en las puntas. Lleva una gran falda de color rojizo policromada y con adornos también dorados. Sus dos alas multicolores explayadas surgen de un ceñido jubón desde el que sale el ampuloso faldellín. Su estilizada y frágil figura es representada en una postura de equilibrio inestable; parece que flota sobre el monstruo que se contorsiona. Tan sólo su pie izquierdo está apoyado sobre la bestia, mientras que el derecho se suspende en el aire, sugiriendo, junto con el convencional plegado de los paños de su larga túnica, un movimiento de elevación y de lucha, sacudida por la agitación de la batalla librada contra el diablo.

 Esta imagen del Patrono de la Isla debe adscribirse a la producción escultórica de los Países Bajos meridionales del primer cuarto del siglo XVI, posiblemente traído de Bruselas donde al Arcángel se le considera el Protector de la Ciudad.

 Otra pequeña imagen del Arcángel de aproximadamente 30 cms. y sin atribución, la encontramos en el Pre -Museo de Arte Sacro del Santuario y que antiguamente estaba entronizado en el retablo barroco de "La Morenita". Se presenta como "abanderado de Dios" ya que porta en su mano izquierda el estandarte de la milicia cristiana. Lleva faldellín rizado y dorado y ribeteado en azul. Lleva una capa roja que se remonta sobre el hombro izquierdo y atraviesa diagonalmente por delante para luego colgar por encima del brazo del mismo lado. Está ejecutada en paños encolados y lleva las alas abatidas y casco sin penacho. Esta talla policromada de pequeño formato y de índole popular porta en su mano derecha alzada una pequeña espada.

 El escudo heráldico de la ciudad aparece en una magnífica capa pluvial de seda bordada con hilos de oro que se custodia en la sacristía del Santuario. En la parte dorsal de dicha capa surge la figura de Miguel bajo forma heráldica. Porta en su derecha una balanza y en la otra un vástago que puede ser una espada.

– ESCUDO DE LA FORTALEZA DE SAN MIGUEL DEL PUERTO

 Esta escultura del Santo nos recuerda a la que se encontraba representado el Ángel en el centro del escudo de la Torre de San Miguel del Puerto de Santa Cruz de La Palma, ya levantada el 13 de junio de 1515, cuyo coste final ascendió a 250 ducados. También en este ejemplo, el Arcángel mira fijamente al Diablo, inclinándose hacia él. Esta fortificación fue muy conocida en todo el Archipiélago y ubicada en lo que se conoce como la Plazuela del Muelle. Único baluarte defensivo con el que contaba la capital palmera durante el ataque y desembarco de François Le Clerk, "Pata de Palo" en 1553. No sólo fue la fortaleza más antigua de Santa Cruz, sino una de las más remotas construcciones militares de Canarias. En la puerta de entrada del Fuerte, había embutida en la pared una lápida con el escudo de las Armas Reales. Sobre la Puerta del Cuerpo de Guardia estaba la imagen de San Miguel, en piedra. Viste coraza de guerrero y con una larga lanza en cuya punta hay una cruz y una bandera, combate a Lucifer, en forma de dragón. Pelo largo recogido por una cinta, alas desplegadas y escudo en su brazo izquierdo. Según Gómez Pamo: "representando más como un artístico relieve con resabios todavía góticos que como un escudo de armas". Este escudo se encuentra actualmente custodiado entre los tesoros de la magnífica Sociedad de la capital "La Cosmológica".

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