Manuel Soria y Manolo Vieira

Ahora lo entiendo todo. Ahora comprendo porque el Presidente del Gobierno canario engatusó a esta persona para situarla al frente de la Consejería de Hacienda: porque es un genio, hombre.

Nuestro Consejero nos va a sacar de la crisis económica con el dinero que vamos a ahorrar de las bajas fraudulentas de los funcionarios absentistas, por no decir chorizos. Pero, ¿cómo no se le había ocurrido antes a alguien? Si es que las ideas geniales son la mar de sencillas: solo hay que transferir el dinero ahorrado por bajas de funcionarios a las indemnizaciones ingresadas a las empresas de Tebeto y Montaña Rayada. Claro, ya sé lo que están pensando. Con eso no da. Pero es un granito de arena para hacer la montaña, en este caso para pagar las montañas. Perdonen la gracieta, pero me pone de buen humor hablar de un personaje tan genial. También sé que ustedes pensarán que si tan listo es, se le podía haber ocurrido antes. Y seguro que se le ocurrió, pero estaba buscando las pruebas, son muchos años de vigilar las playas y piscinas de Canarias para pillarlos con las manos en la masa. ¿O se creen ustedes que esto se lo inventa uno solo con la imaginación?

Además, nuestro consejero va a dejar libre la playa para los parados, de modo que los lunes puedan tomar el sol, sin aglomeraciones de funcionarios absentistas que vayan, encima, a hacerles sombra. Por favor, es un derecho que se reconoce a todos los trabajadores, que cualquiera puede quedarse sin empleo en cualquier momento (menos los funcionarios, claro). Es un detallazo del que ningún otro gobernante se había acordado.

Los tipos… tanto alarmar, que si la Sanidad y las listas de espera, que si la Educación y el fracaso escolar…. Lo que querían era ponerse morenos a costa de todos. Son lo peor. Claro, la conspiración consistía en que los de Sanidad -los médicos- les daban la baja a los de Educación, y éstos -los maestros- dejaban paga la consumición en el chiringuito. Estaban conchabados. Pero se acabó, llegó el Consejero y mandó a parar. El dinero de las bajas va a servir para que los canarios podamos estar más seguros con nuestra nueva policía y más distraídos con la televisión del país.

Y me parece muy bien que entre las estadísticas de absentismo se hayan incluido a las funcionarias con baja por maternidad, que eso se lleva en los genes y hay que ir educando al chiquillo.

Aunque no piensen ustedes que todos los funcionarios se cogen una baja para no trabajar, hay alguno que ni la coge. Con todo el morro, se queda en la oficina para no hacer nada. El otro día vi en un periódico como un funcionario de la Consejería de Bienestar Social, esos que miran si hay que dar la pensión o no a los dependientes, enseñaba a la periodista la falta de medios y el desorden en que trabajaban y que los tiene retrasados. Pero, buena cara. Te ponen un sitio y encima quieres que te ordenen los papeles. Tú lo que eres un absentista encubierto.

En nuestra desventura, a los canarios nos queda el consuelo de que, a partir de ahora, no habrá funcionarios de baja, sino presuntos absentistas, que podremos identificar en los paseos callejeros o en los baños playeros por sus gafas oscuras. Son una nueva especie marginal. Los funcionarios absentistas, a partir de ahora, tendrán que moverse en la clandestinidad, para no ser detectados. Así, tendrán que pagar al contado sus consumiciones en discretos kioscos playeros para absentistas furtivos. Al contado, sin tarjeta, ni cheque, con sus ahorros de la billetera del bañador, para no dejar pistas. Igual que hacía nuestro Consejero de Hacienda en las piscinas de Anfi-Tauro, aunque, eso sí, el bañador de los funcionarios no da para un hotel de cinco estrellas. Pero es que el Consejero es un genio y los funcionarios son unos pringaos.

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