Álbum familiar

El viernes 11 de este mes, en un recital con fines benéficos (el importe de las entradas se donará a Cáritas), nada menos que en el Circo de Marte, donde tantas veces actuara en las décadas de los 70 y los 80, el grupo Tajadre repasa sus cuarenta años de trayectoria. Sí, lo han leído correctamente: cuarenta (si veinte años no es nada, digo yo que cuarenta es un suspiro). Tal como todo se hace y deshace a nuestro alrededor, en los tiempos frenéticos que corren -nunca mejor dicho- en que tanto se teme el desgaste de lo que crece hasta envejecer, no me digan que este aniversario no se merece, como mínimo, un chinchín emocionado y una felicitación con palmadas en el hombro. La celebración de los cuarenta años de Tajadre, una vida en el más amplio sentido de la palabra, nos deja atónitos porque subraya la fugacidad con que hemos pasado del teléfono de góndola al móvil táctil, del blanco y negro a la tdt o del vinilo al ipod. Desde la era de los guateques en que Tajadre nació, el mundo ha ido dando vueltas y vueltas de campana y nosotros lo hemos presenciado casi sin darnos cuenta. Madre mía, cuántos cambios: Franco ya ni siquiera es historia, el festival de Eurovisión apenas despierta interés, la selección española de fútbol triunfa jugando de maravilla, Teddy Bautista es un jefazo de traje y corbata que insulta en público a sus subordinados, el Diario de Avisos tiene muchas, muchas páginas y se publica en Tenerife, el Roque de los Muchachos se ha llenado de grandes telescopios internacionales, en el espacio que ocupaba Alaska ahora hay una sucursal de CajaCanarias, etc., etc., etc. Incluso Tajadre se ha ido renovando aunque en verdad mantiene intacto el espíritu de los inicios, marcado por la camaradería de sus componentes. Empezó como rondalla navideña y continuó como formación folclórica bajo el influjo nunca disimulado de Los Sabandeños; con el asentamiento de la democracia incorporó a su repertorio nuevas canciones de autores canarios y piezas tradicionales de Cuba y Venezuela, y en la actualidad intenta retocar las líneas maestras de su trayectoria sin desvirtuarlas.
    Tengo la inmensa fortuna y el honor de pertenecer a la fecunda familia de Tajadre, y por eso desde el humilde espacio de este blog me permito la licencia de dar las gracias a todos y a cada uno de sus componentes, tanto a los que aún siguen en la brecha como a los que por una u otra razón lo han dejado. Tampoco quiero olvidarme de los que se han ido para siempre, ángeles de la guarda de nuestros mejores sueños. Muchos han prolongado su experiencia musical en otras aventuras no menos enriquecedoras, algunos incluso en el campo profesional, lo que demuestra el vigor estimulante de Tajadre. ¿Cómo no reconocer el esfuerzo continuado de un colectivo tan amplio, entregado a la causa de la música y la amistad e inspirador de buenas ideas y buenos propósitos? La lista, profusa como un árbol genealógico, impresiona porque abarca la memoria de diferentes generaciones aún en sintonía: Agustín, Aitamy, Alejo, Ángel Luis, Antonio Cerezo, Antonio Guardia, Antonio Pérez, Antonio Sánchez, Arcides, Armando, Barea, Beni, Carlos González, Carlos Javier, Carlos Pérez Ramos, Carlos Pérez Sánchez, Carlos Martel, Chichí, Cipriano, Cuco, Domingo, Eduardo, Efrén, Ernesto, Esteban, Federico, Félix, Fermín, Forín, Fran Díaz, Fran Medina, Fran Sicilia, Franci Brito, Franci Camacho, Francisco Fernández Castillo, Francisco Pérez, Francisco Sa, Frasco, Gobea, Goymer, Higinio, Hugo, Isidoro, Jaime García, Jaime Guardia, Jaime Nuño, Javier, Jorge, José Ángel, José Antonio "Pepepe", José Ayut, José Carlos, José Clemente, José Eduardo, José Ignacio, José Luis Perdigón, José Luis Rodríguez, José Paco, José Víctor, Josito, Juan Carlos, Juan Francisco Capote, Juan Ramón, Juan "Pacovi", Juan Sosa, Juanín, Juanqui, Julián, Leo, Lorenzo, Luis, Mael, Maikel, Manolo Brito, Manolo de las Casas, Manolo Feliciano, Manolo Sanjuán, Manolín, Manuel, Manuel Ángel, Marino, Miguel Barreto, Miguel Henríquez, Miguel Medina, Miguel Pérez, Mito, Nandi, Natán, Paco "Mamuca", Paco Múgica, Paco Padilla, Pedro, Pepe, Pimentel, Rafael, Ramón, Roberto, Santi "el Rubio", Tato, Titi, Tomás, Valentín, Víctor, Willy y alguno más que, por puro despiste más que por otra cosa, quizá se me quede en el tintero aunque lo considere con la misma clase de afecto.
    En párrafo aparte anoto con una sonrisa el nombre de Mario Sosa, alma máter del grupo, tutor o, mejor, "hermano mayor" de todos nosotros, valedor de mil y una iniciativas culturales, un hombre de generosidad extrema que, con el paso de los años, ha venido a ganarse un hueco importante en la historia de la música popular de La Palma, desde luego imposible de perfilar en estas breves líneas llenas de cariño y admiración.
    Un abrazo para todos.
    Enhorabuena, ¡y que cumplan muchos más!

Scroll al inicio