Recientemente se ha celebrado el Día Internacional del Museo; pienso que por pequeños e insignificantes que parezcan, son importantes pues nos permiten adquirir conocimientos, resguardar nuestro patrimonio y difundir nuestra historia e identidad. En La Palma tenemos algo más de una docena, lo cual es sorprendente dadas las dimensiones de nuestra Isla. Aun así, se habla de crear algunos más. Es posible que podamos hacer tantos como la imaginación y nuestros fondos nos lo permitan, pero creo que no deberíamos ir por ese camino, pues estaríamos apostando por la dispersión., Supongo que sería mucho más lógico cuidar y ampliar los que ya tenemos.
Como ejemplo nos vale el de Historia Natural del Convento de San Francisco. Al ser reconocida La Palma como la "Isla Verde" y siendo Reserva Mundial de la Biosfera, deberíamos fomentar un Museo dedicado a la Educación Ambiental. Potencial tenemos. Les puedo contar de manera anecdótica que amigos biólogos que nos han visitado, al observar nuestra sala dedicada a las Ciencias, dejaban escapar su admiración por el contenido y el continente con frases como: "Si nos diéramos con esto en Santa Cruz de Tenerife" o "Magnífico", pero al observar con más detalle lamentaban el desorden taxonómico, el poco rigor que se le da a los nombres científicos, la mala etiquetación y distribución; en pocas palabras: el abandono.
Un museo "decimonónico" como el nuestro tiene su encanto y resulta interesante, pero una vez visitado no se suele volver, por eso hay que ampliar los espacios e invertir en personas cualificadas que sepan hacer algo más, como cambiar constantemente sus salas de exposiciones, acercar la Ciencia a la ciudadanía mediante actividades, cursos, conferencias, talleres de comunicación científica, que den respuesta a las inquietudes de la población sobre temas de actualidad como la gripe nueva, los transgénicos, las células madre, el cambio climático, etc. Deberían ser profesionales (no precisamente de la política) con medios y conocimientos suficientes para desarrollar espacios virtuales, digitales, "on line", etc.
Por lo tanto, creo que nuestras galerías deberían estar vivas, no muertas, con despliegues didácticos de todo tipo que hagan de ellas algo activo, cambiante. En definitiva, hay que buscar la forma de despertar el interés en el público. Por eso felicito a las autoridades que apuestan por la cultura porque evidentemente fomentan la educación, la tolerancia, la comprensión, la libertad, la sensibilidad del ser humano y la capacidad de saber decir basta; aspectos de los que últimamente tanto adolecemos.

