Las Cumbres en Mayo

Siempre me he preguntado cómo serían las zonas altas de nuestra Isla antes de que el mayor expoliador de la naturaleza llegase. De joven, las conocí monotípicas constituidas básicamente por un gran y hermoso codesar, que se perdía en la distancia y definía perfectamente el límite superior del pinar y el comienzo del supracanario. Probablemente esto era así porque el pastoreo abusivo llevado a cabo durante siglos por nuestros cabreros acarreó una sobreexplotación ganadera del medio, que finalmente se vio agravada por la introducción de especies herbívoras exóticas como el arruí (ese es tema para otro día).

La particular edafología y climatología de esta zona ha favorecido que la vegetación adquiera adaptaciones específicas que han dado origen a más de una treintena de plantas, una buena parte de ellas endémicas de nuestras cumbres palmeras, pero por el mal uso ya indicado de estos parajes, algunas están consideras en peligro de extinción y son verdaderas rarezas botánicas.

Han pasado algunos años y, gracias al esfuerzo e interés puesto por ciertas personas y administraciones, nuestra corona insular está cambiando, eso sí, con polémica, pues muchos opinan que el proceso de recuperación no ha sido todo lo científicamente correcto que debiera, y es posible que tengan razón (desde luego la aerosiembra se las trae). Pero gracias a ellos, otros muchos de nosotros hemos podido ver plantas que prácticamente se consideraban extinguidas. Por lo tanto, debemos de agradecerles que tomaran la iniciativa de salvarlas aunque fuera sin hacer ciencia. Equivocados o no, se lo tenemos que reconocer: de otra manera quizás aún estaríamos pensando en cómo serían nuestras cumbres y lamentándonos por la pérdida definitiva de alguna especie. Doy fe de que en esta última década, al menos en dos casos, hemos tenido muchísima suerte.

Por eso, la belleza de nuestra alta montaña mejora cada año y ahora que aún estamos a tiempo tenemos la posibilidad de visitarla en este mes de mayo, cuando la floración está al "caer". No lo dude, regálese estos días el gozo de ver tal exuberancia de flores e impregnarse de sutiles aromas y dulce polen. No lo deje pasar, estoy completamente seguro de que no le defraudará.

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