Muy buenas a tod@s.
Unos días atrás, trasteando para ver cómo se bajaba una foto aquí, la primera que encontramos archivada con pinta de inocente es esta que acompaña. Las ranitas verdes que viven en el norte de La Palma, entre las ñameras, no sé si se tratará de la Hyla Meridionales o la Hyla arborea (ranita de San Antonio)… en cualquier caso es muy bonita.
Luego, buscando un tema para esta entrada se me ocurrió que por qué no el ñame, acaso no era un alimento básico en la alimentación de los canarios antes incluso de la conquista y sigue siendo en muchas zonas de Canarias y de todo el trópico una parte importante de la dieta y la economía.
Según nuestro paisano del Realejo Alto, D. José de Viera y Clavijo, era una planta muy apreciable en nuestras islas. Acompañaba sobre todo carnes y figuraba en muchos pucheros donde luego fue sustituido por la papa, según relata Bethencourt Alfonso.
Encontramos muchas teorías sobre su origen, quizá la más aceptada es que proviene de África, desde donde lo trajeron los portugueses a Canarias y luego cruzó el Charco. La mayor parte de los autores admiten que el ñame pasa a América, donde se cultivará extensamente en toda la región tropical, juntamente con el comercio de esclavos negros africanos, a partir del siglo XVI (Canals, 1956-1957, 32). Probablemente, visto el aspecto tan prehistórico de la planta, existían variedades comestibles en varios continentes.
Según la enciclopedia médica Medline Plus, existen indicios de que puede reducir la absorción de colesterol y mejorar los síntomas de la menopausia, y las propiedades que se le atribuyen tradicionalmente van desde antiinflamatorio, antiviral, asma, casi todos los problemas del síndrome premenstrual y el postmenopausico y un largo etc.
Al margen de todo lo anterior, está riquísimo, lo encontramos esporádicamente en nuestros supermercados, se presenta guisado entre doce y veinticuatro horas y se vende en porciones al gusto, sólo resta pelarlo, añadirle un poquito de miel, con la de palma va muy bien, y a comer. Hace unos días me lo sirvieron como pinchito en un bar de Los Sauces acompañado de un mojo de pimienta roja y también combinaba estupendamente. Producto sano y ecológico puesto que su cultivo, que se prolonga durante dos años aproximadamente, no requiere tratamientos químicos, quizá un poco de abono en la fase inicial.
En Las Palmas de Gran Canaria, donde se destina la mayoría de la producción de los cultivos de nuestra Isla, que se concentran en San Andrés y Sauces, Puntallana y Barlovento, lo consumen como una verdura más que se añade al potaje. No sé bien, a ver si algún paisano canarión me lo aclara, si se asocia a algún plato concreto o se usa así, genéricamente.
Para acabar recordar a nuestro filósofo Antoni Tapies, según el cual quizá no es tan importante ser feliz, basta con procurar vivir contentos.

