Un vino de la Bodega Juan Matías Torres, Medalla de Plata del Concurso Mundial de Bruselas

Los vinos de La Palma no cesan de lograr reconocimientos fuera de la Isla. Ahora le ha tocado el  turno al Malvasía aromática naturamente dulce 2010 de la Bodega Juan Matías Torres, que se ha hecho con la Medalla de Plata  en el Concurso Mundial de Bruselas 2012.

La 19ª edición del Concurso Mundial de Bruselas reunió en la ciudad portuguesa de Guimarães los pasados días 4, 5 y 6 de mayo cerca de 8.400 vinos y espirituosos procedentes de más de 50 países.

8 comentarios en “Un vino de la Bodega Juan Matías Torres, Medalla de Plata del Concurso Mundial de Bruselas”

  1. Carolina Asecas

    FElicidades a esta gente de la Bodega Juan Matías Torres, que últimamente se les oye mucho. En una ocasión pude ver las botellas manufacturadas que hace esta chica, y me pareció que estaban hechas con mucho mimo. Parece que es así con todo. Un ejemplo de esfuerzo y superación ya que se trata de una bodega pequeña. Suerte y que sigan ganando reconocimientos.

  2. FElicidades a esta gente de la Bodega Juan Matías Torres, que últimamente se les oye mucho. En una ocasión pude ver las botellas manufacturadas que hace esta chica, y me pareció que estaban hechas con mucho mimo. Parece que es así con todo. Un ejemplo de esfuerzo y superación ya que se trata de una bodega pequeña. Suerte y que sigan ganando reconocimientos.

  3. Sergio Tagno Real

    Como siempre, el mundo del vino solo nos trae alegrías.
    Una bodega "pequeña", como la de Juan Matías Torres, consigue premios, consigue vender su vino en el extranjero (EEUU), hacen botellas con etiquetas únicas, diseñadas a mano, …

    Que no me digan a mí que aquí no se puede producir y vender otra cosa que no sean plátanos y bloques de 20.
    Diferenciarse de los demás. "Somos pequeños pero exquisitos", este debería ser el eslogan de todos los productos palmeros.
    Los plátanos de gran enana, no. Los de aquí y ecológicos, SI SE VENDEN. Dulces de almendras, tunos, higos, etc…
    Si hay. Lo que hay es que ponerse 100% con lo que haces.

  4. Como siempre, el mundo del vino solo nos trae alegrías.
    Una bodega "pequeña", como la de Juan Matías Torres, consigue premios, consigue vender su vino en el extranjero (EEUU), hacen botellas con etiquetas únicas, diseñadas a mano, …

    Que no me digan a mí que aquí no se puede producir y vender otra cosa que no sean plátanos y bloques de 20.
    Diferenciarse de los demás. "Somos pequeños pero exquisitos", este debería ser el eslogan de todos los productos palmeros.
    Los plátanos de gran enana, no. Los de aquí y ecológicos, SI SE VENDEN. Dulces de almendras, tunos, higos, etc…
    Si hay. Lo que hay es que ponerse 100% con lo que haces.

  5. Un Palmero que Emigró

    Enhorabuena a la bodega (que no tengo el gusto de conocer).

    Totalmente de acuerdo con la diferenciación en calidad.

    Dejen que les ponga un ejemplo.
    Plátanos de la Palma en un supermercado cualquiera de la península: poco más de un euro el kilo (incluso los he comprado por debajo del euro).

    Plátanos ecológicos de los Sauces en una tienda especializada: tres euros el kilo.

    No hace falta estudiar empresariales para ver el negocio, ¿no les parece?

    Alguien dirá que no hay mercado suficiente para plátanos ecológicos, pero somos una isla pequeñita y mercado hay de sobra. De hecho el mercado de productos ecológicos es uno de los pocos que no para de crecer, tanto en España como en el resto de Europa.
    Cuando hagan un viaje a cualquier capital europea les recomiendo dedicar unos minutos a visitar un supermercado. Es más útil de lo que parece para aprender algo sobre la cultura local. Ya verán el tamaño de la zona de "organic food" (por poner el ejemplo inglés).

    Eso sí, lo ideal sería ir todos a una, porque no tiene sentido invertir en crear una marca de calidad (cuánto dinero hemos gastado en anuncios de todo tipo para enseñara a la gente en la península que los plátanos de Canarias eran mejores, ¿se acuerdan de las manchitas?) para luego llevar al mercado un producto que no lo es.

    El problema es que mientras la falta de rentabilidad por malas decisiones empresariales se pueda compensar con subvenciones, pues no hay incentivos para mejorar, o al menos no muchos.
    Afortunadamente hay gente que sí lo está haciendo.

    Y no se engañen. Las subvenciones tienen los días contados, aunque en España no haya un partido que se atreva a decirlo (ni siquiera los que en teoría están más cerca de la economía de mercado).
    La Unión Europea no va a poder seguir dedicando el 50% de su presupuesto a la PAC.

    Y sí, he escrito "malas decisiones empresariales" porque lo son.
    Cualquier empresa tiene que elegir entre competir en precio (volumen, costes bajos) o en calidad (productos diferenciados que se puedan vender a precios más altos).
    Nosotros no podemos competir en precio con países en vías de desarrollo. Es suicida.
    Sin embargo lo hacemos y muchas veces ni siquiera nos damos cuenta.

    En fin, me he extendido mucho más de lo que quería, pero es un tema que me escuece bastante (normalmente cuando voy a hacer la compra y veo lo que llega a los supermercados).

  6. Fran Arrocha Fajardo

    Enhorabuena a la bodega (que no tengo el gusto de conocer).

    Totalmente de acuerdo con la diferenciación en calidad.

    Dejen que les ponga un ejemplo.
    Plátanos de la Palma en un supermercado cualquiera de la península: poco más de un euro el kilo (incluso los he comprado por debajo del euro).

    Plátanos ecológicos de los Sauces en una tienda especializada: tres euros el kilo.

    No hace falta estudiar empresariales para ver el negocio, ¿no les parece?

    Alguien dirá que no hay mercado suficiente para plátanos ecológicos, pero somos una isla pequeñita y mercado hay de sobra. De hecho el mercado de productos ecológicos es uno de los pocos que no para de crecer, tanto en España como en el resto de Europa.
    Cuando hagan un viaje a cualquier capital europea les recomiendo dedicar unos minutos a visitar un supermercado. Es más útil de lo que parece para aprender algo sobre la cultura local. Ya verán el tamaño de la zona de "organic food" (por poner el ejemplo inglés).

    Eso sí, lo ideal sería ir todos a una, porque no tiene sentido invertir en crear una marca de calidad (cuánto dinero hemos gastado en anuncios de todo tipo para enseñara a la gente en la península que los plátanos de Canarias eran mejores, ¿se acuerdan de las manchitas?) para luego llevar al mercado un producto que no lo es.

    El problema es que mientras la falta de rentabilidad por malas decisiones empresariales se pueda compensar con subvenciones, pues no hay incentivos para mejorar, o al menos no muchos.
    Afortunadamente hay gente que sí lo está haciendo.

    Y no se engañen. Las subvenciones tienen los días contados, aunque en España no haya un partido que se atreva a decirlo (ni siquiera los que en teoría están más cerca de la economía de mercado).
    La Unión Europea no va a poder seguir dedicando el 50% de su presupuesto a la PAC.

    Y sí, he escrito "malas decisiones empresariales" porque lo son.
    Cualquier empresa tiene que elegir entre competir en precio (volumen, costes bajos) o en calidad (productos diferenciados que se puedan vender a precios más altos).
    Nosotros no podemos competir en precio con países en vías de desarrollo. Es suicida.
    Sin embargo lo hacemos y muchas veces ni siquiera nos damos cuenta.

    En fin, me he extendido mucho más de lo que quería, pero es un tema que me escuece bastante (normalmente cuando voy a hacer la compra y veo lo que llega a los supermercados).

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