El legado de Marcos y Cordero: historia, lucha y naturaleza en San Andrés y Sauces

No es exagerado decir que el agua fue el recurso más importante en el contexto económico que arranca tras la conquista.

Nuestro municipio poseía y posee los manantiales de Marcos y Cordero, tan caudalosos que los colonizadores denominaron <<Río de Los Sauces>> al barranco del Agua.

Pero la crónica de este caudal es también la de una lucha de siglos por la justicia distributiva y el progreso agrícola.

Durante centurias, el acceso al agua fue un símbolo de jerarquía y privilegio. El agua, el motor que movía los ingenios del Adelantado y el Comendador Benavente, regaba exclusivamente el interfluvio de Los Sauces, condenando a núcleos como San Andrés, Lomadas y Galguitos a una economía de secano, con la vid y los cereales como principales cultivos. Mientras que el abundante agua proporcionada por Marcos y Cordero irrigaba una fértil zona que pronto se dedicaría a la caña de azúcar.

La identidad de este municipio se forjó en la resistencia frente a esa desigualdad. Un hito fundamental fue el pleito de 1716, cuando los vecinos de San Andrés lograron ante la Real Audiencia de Canarias el derecho a aprovechar las aguas vertientes que se perdían hacia el mar por el barranco del Agua, procedentes de los ingenios de Los Sauces. Ya en el siglo XX la tensión surgió con la polémica concesión de 1903 a Julián Van-Baumberhen de 310 litros por segundo de los manantiales de Marcos y Cordero de las aguas que se perdían, desatando un conflicto legal con la Comunidad de Regantes de Los Sauces que llegó al Tribunal Supremo. No obstante, las aguas de Marcos y Cordero comenzaron a regar San Andrés, Lomadas y Galguitos a través de las obras de canalización del Caldero de Marcos que se llevaron a cabo por el Ayuntamiento durante la posguerra civil. Hoy su caudal es muy inferior al que tenía inicialmente. Las perforaciones de la mayoría de las galerías de la isla, en dirección a la cumbre, ha ocasionado esta importante merma. Los últimos datos facilitados por el Dr. José Antonio Batista son preocupantes: se ha pasado de un caudal de más de 300 litros por segundo en 1970 a escasamente 200 litros por segundo en 2010.

Sin embargo la verdadera transformación de estos núcleos no llegó por decreto, sino por el esfuerzo ingente y el sacrificio de sus propios vecinos. Ante la histórica escasez, el pueblo asumió el protagonismo: con una inversión de capital y trabajo perforando las entrañas de la tierra. La apertura de galerías como Tajadre en primer lugar y posteriormente Garcés fue la gesta técnica que logró ampliar el regadío de Los Galguitos, Lomadas y San Andrés, convirtiéndolos en las zonas altamente productivas que son hoy.

Pero Marcos y Cordero es mucho más que una red de canales; es el santuario de laurisilva, ese bosque fósil que sobrevive aquí con una exuberancia que parece detenida en el tiempo. Al caminar por sus senderos nos envuelven los laureles, barbusanos y viñátigos. Este ecosistema, corazón de la Reserva Mundial de la Biosfera, ha contribuido a complementar este motor agrícola en un activo turístico de primer orden.

San Andrés y Sauces ha sabido transitar desde el privilegio hacia un modelo donde el agua riega por igual las plataneras y el espíritu del caminante. El agua de Marcos y Cordero no solo alimenta nuestra tierra; alimenta nuestra memoria.

● San Andrés y Sauces…una mirada a su pasado. José Antonio Batista Medina. Néstor Hernández López.
● Los manantiales en La Palma. José Antonio Batista Medina.
● Nacientes de Marcos y Cordero.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Últimas Noticias

Scroll al inicio