La parroquia de Nuestra Señora de los Remedios desde su fundación debió contar con las imágenes necesarias para el desarrollo del calendario litúrgico anual. Una de las imágenes que cuenta por parte de los aridanenses con una gran devoción es la llamada popularmente el "señor muertito" o "Cristo del pueblo". Esta imagen articulada anónima, del siglo XVI o principios del XVII, participa en los solemnes actos litúrgicos del Viernes Santo, Sermón de las Siete Palabras, Descendimiento y Santo Entierro, y recorre la ciudad en la llamada Procesión Magna, fundada por el párroco Juan Reyes Pérez en 1947. Algunos especialistas catalogan a la imagen como de escuela americana, sus rasgos faciales así lo atestiguan. Antiguamente participaba en los actos del Exaltación de la Cruz el 14 de septiembre. En 1954 se refunde su antigua cofradía, en esos años la primera dedicada al culto y solemnidad del Santo Entierro en La Palma.
La primera referencia conocida de esta imagen data de finales del siglo XVI. En el testamento de Isabel Pérez, viuda de Francisco Janero (Genero), otorgado en Los Llanos en 1584 manda o dispone dar limosna de tres doblas a la parroquia de Nuestra Señora de los Remedios "para la figura de una imagen de un crucifijo".
Sabemos que el Cristo del Pueblo ya se encontraba en la parroquia de Los Llanos de Aridane en el año 1611. Ese año el mayordomo fábrica daba cuenta de haber pagado 25 reales por una Cruz con la esfinge de un Cristo para el Viernes Santo.
En 1675 el Obispo Bartolomé García Jiménez hace constar en el libro de visitas de la Parroquia de los Remedios, que se encuentra una antigua talla de un Cristo en la capilla de la Epístola de tamaño "mediano cubierto con dos velos", de igual modo continua cubierto. El recordado investigador palmero Alberto-José Fernández García (1928-1984) en un artículo publicado en el Diario de avisos de fecha 16 de abril de 1965 recuerda "La imagen tenía una Cofradía que se obligaba a celebrar la fiesta de la Exaltación de la Cruz los 14 de septiembre, y la procesión del Santo Entierro los Viernes Santos, siendo muy antigua, pero sin constar la fecha de su fundación, aunque si se nombra que en la visita anterior era Mayordomo de la misma Cristóbal Gómez Manrique". Según el referido Fernández García, este Cristo crucificado y yacente "fue titulado como "Santo Cristo del Pueblo", según se dice en la visita que hizo a Los Llanos de Aridane el 9 de Julio de 1733 el señor Obispo don Manuel Dávila y Cárdenas".
El Cristo del pueblo continuó estando en lugar predominante en la parroquia de los Remedios. En 1864 se hicieron pagos al platero Pedro Rodríguez por "la hechura de cinco vinajeras de plata, composición de la corona imperial de N.S. del Rosario y hechura de unas potencias de plata del crucificado", los aderezos de las imágenes de la Semana Santa fueron aumentando en el siglo XIX. En 1880 adquieren en París, la imagen de Juan Evangelista y la urna de cristal del Cristo yacente o Cristo del Pueblo, siendo párroco Justo Campos Rodríguez. En esa urna parisina, sobredorada en pan de oro, sale en procesión cada Viernes Santos.
Desde tiempos inmemorables la imagen del Cristo del Pueblo ha generado una especial devoción popular y al ser articulado también se le ha venerado crucificado. Sabemos que coincidiendo con las erupciones volcánicas que han asolado a la Isla fue sacado en rogativa públicas, lo atestigua las cenizas volcánicas encontradas en las varias capas de barniz de la imagen. Deben corresponder a uno de los fenómenos volcánicos correspondientes a 1646 (Tigalate o Martín); 1677-1678 (Fuencaliente) y 1712 (El Charco).
En los años 1868 y 1869 el Ayuntamiento Pleno de Los Llanos de Aridane acuerda hacer rogativas públicas por la escasez de lluvias "implorando el auxilio divino, por tres días, seguidos y que en uno de ellos se lleve en procesión al Calvario viejo las imágenes del Señor Crucificado y la Virgen de los Dolores". El Cristo del Pueblo, el único que por esos años contaba la parroquia, debió contar con una especial devoción de los vecinos.
El Cristo yacente es la imagen titular de Cofradía del Santo Entierro refundada [a principios del siglo XVII ya existía] por el Obispo Domingo Pérez Cáceres con licencia de aprobación de 28 de febrero de 1956. Aunque la oficialidad eclesiástica recae en 1956 lo cierto y verdad es que en la Semana Santa de 1954 el venerable paso del Santo Entierro era acompañada por: "su Cofradía, la Hermandad del Santísimo Sacramento, V.O.T. de Santo Domingo y Colegio de M.M Dominicas", según la prensa.
El libreto de los estatutos de la nominada "Venerable Cofradía del Santo Entierro. Establecida en la parroquia Matriz de Ntra. Sra. de los Remedios de la Ciudad de Los Llanos de Aridane", aunque hace referencia a la fundación en 1954, llevan la fecha de 31 de marzo de 1955, siendo su Hermano Mayor Conrado Hernández Álvarez y Secretario Vicente Sosa Hernández. El número de componentes no podía exceder de 33 (la edad de Cristo). Entre los fundadores constatados conocemos a los referidos Conrado Hernández Álvarez y Vicente Sosa Hernández y a Manuel León Plata, Amadeo Gómez Camacho, Luis Gómez Camacho, Gregorio Rodríguez Martín, Gregorio Camacho Gómez, José Camacho Camacho, Dionisio Castro Pérez, Rafael Arroyo Felipe, Manuel Cáceres Hernández, Pedro Hernández Hernández, Antonio Gómez Felipe, José Antonio Lavers Pérez, José González Sobaco, Julián Morín González, Armenio Hernández Sosa, Carmelo Rodríguez Díaz, Oscar-Hugo Hernández Simón, José, Francisco y Pablo González Herrera, Antonio Ramos Hernández, Eduardo Anglés Santos, Juan Díaz Ramos, Juan Rodríguez Ruiz, Juan Lorenzo Pérez, Fridolino Brito Pérez, Manuel Martínez Cabrera. Los primeros años acompañaban a la Cofradía los menores, también vistiendo el hábito, Luis Javier Hernández Guimerá y Miguel Ángel Viña Sosa. El primer Director Espiritual fue el recordado párroco tinerfeño Santiago Hernández Rodríguez.
En el capítulo 2º de los estatutos establece: "Son hermanos fundadores aquellos que tomaron parte en la confección de estas Ordenanzas y en sus aprobación y asistieron a los cultos y procesión del Viernes Santo del año 1954". Anteriormente vinos la reseña periodística de la Semana Santa de 1954 en la que figura el paso del Santo Entierro con "Su Cofradía".
Las finalidades las recogen el Capitulo I y entre ellas se encuentran: "dar mayor gloria al señor en la exaltación del santo Entierro" y "promover la mayor gloria de Jesucristo, Nuestro Señor, mediante la organización de los cultos de la Semana Santa, y especialmente la procesión del Santo Entierro, que se celebrará en la tarde del Viernes Santo". La indumentaria penitencial estaba compuesta por "túnica hasta los pies de color negro, con botones color carmín, cinto de ambos colores, y capuchón dolor carmín con escudo en la parte inferior del mismo a la altura del pecho, que consiste en una corona de espinas conteniendo la Cruz del Santo Sepulcro, y guantes también de color carmín".
La solemnidad y recogimiento de la cofradía del Santo Entierro la recoge El Diario de avisos el 17 de abril de 1956 en una crónica sobre la Semana Santa aridanense: "Por severidad y prestancia de su porte y atuendo fue la nota destacada la impresionante Cofradía de encapuchados del Santo Entierro, que formaba, en impecables filas, junto a la antigua y magnífica urna del Cristo yacente, alarde de buen gusto en su adorno y presentación, y claro exponente del temperamento artístico y del gran aliento místico de un pueblo que conserva incontaminado el precioso legado de los siglos".
También coincidiendo con la Semana Santa de 1956 el Diario de avisos publica un escrito de Luis Wangüemert quien se refiere a los Cristos de la Semana Santa de Los Llanos de Aridane diciendo: "Estos Cristos patinados, ennegrecidos, que el pueblo de Los Llanos de Aridane guarda celosamente en el arca santa de sus venerables tradiciones y cuya imagen llevan grabada sus hijos en lo más recóndito de su ser, jamás pasarán al desván de los vagos y estériles recuerdos y ensoñaciones". En referencia a la Cofradía del Santo Entierro manifiesta: "Finalmente, cubiertos de luto de pies a cabeza, la Cofradía del Santo Entierro, la primera y única de la isla, mística pasionaria florecida en plena primavera de Dios, acompaña al Cristo yacente que reposa en la vieja urna, enriquecida con valiosos adornos, convertida en verdadera joya". En opinión de Luis Wangüemert la cofradía del Santo Entierro al menos en ese años era "la primera y única de la isla".
La procesión Magna del Viernes Santo concluye con el enterramiento en el Altar Mayor de la parroquia, antiguamente se realizaba en el altar de la Virgen del Rosario. Es un momento de rigurosos silencio acompañado con los sones de la marcha fúnebre de Chopin, interpretada por la Banda Municipal de Música.
Tradicionalmente los hermanos de la Cofradía son los encargados de la ceremonia del entierro. La imagen cubierta por un fino paño de tul y encajes de oro es alzada por tres veces, mientras los incensarios descargan blanco humos aromáticos en el recinto. Después de elevar el cuerpo por última y tercera vez y depositado lentamente en la tumba esta se cierra con gran estruendo y la iglesia se queda en "tinieblas". Según la tradición popular en cada una de las tres veces que suben los cofrades a la imagen se pide un deseo. El amplio templo de los Remedios se hace por unas horas corto para albergar al gentío que esperan contemplar la sobrecogedora ceremonia del Santo Entierro y poder llevarse a casa, como si de una reliquia se tratara, unos pétalos de las flores que acompañaron al Cristo yacente por las calles de Los Llanos de Aridane.

