Duelo a muerte por “palabras ofensivas” en Los Llanos de Aridane (1888)

Por transmisión oral sabíamos que en el siglo XIX existieron retos a duelos por honor en Los Llanos de Aridane, concretamente en la antigua calle Despedida, llamada así por ser la vía que conducía al cementerio, hoy llamada Conrado Hernández de las Casas y colindante con la plaza Elías Santos Abreu.

Esas fuentes orales tomaron cuerpo de autenticidad cuando llegó a mis manos un documento privado que concluía diciendo: "Lo que se hace constar por acta que se extiende por duplicado ejemplar y a un solo efecto, y para evitar un duelo que no tiene razón de ser cuya consecución pertenece a los padrinos que suscriben".

La palabra, la más sagrada de las virtudes. El honor, el más alto valor social. Valores sociales arropados por los principios universales del romanticismo del siglo XIX. Hoy aún perdura el recuerdo de la imagen del combate a pistola o sable de dos caballeros, con levita y chistera, cerca de las tapias del cementerio a la luz del alba con la compañía de los padrinos y del sepulturero.

No pudieron con los duelos de honor, ni leyes, ni directrices eclesiásticas, ni tan siquiera las ligas antiduelos. La prensa insular palmera se ocupaba de la abolición de esta costumbre. Leemos en el Diario de avisos el 12 de junio de 1907, p. 1, la noticia de la formación en Viena de "una liga feminista contra el duelo. A ellas pertenecen distinguidas damas de antiguas familias del país. Publicaron un manifiesto declarando que la mujer debe ser el agente más eficaz para la evitación de la antihumanitaria práctica del duelo".

Los caballeros de esa época estimaban que había que limpiar las ofensas con sangre. Su lenguaje elegante se convirtió en ritual: "Aquí tiene usted mi tarjeta. Hoy mismo recibirá la visita de mis padrinos" y la rotunda confirmación del retado: "Será un placer para mí". Pero eso, que vemos en la literatura, y las pantalla del cine o la televisión, existió en la por entonces Villa de Los Llanos, por esos años con unos 4000 habitantes.

Por esos años, aun no había llegado la carretera general al municipio de Los Llanos de Aridane y el "atracadero" de El Puerto de Tazacorte era la mejor comunicación, junto al penoso camino Real de la Cumbre Vieja. El alumbrado público se componía sólo de 13 farolas de "luz de diamante". Las primeras aguas corriente de abasto público (Hidráulica Aridane) había llegado en 1868. El núcleo urbano estaba formado por unas 17 vías, entre calle y callejones y dos plazas.

Aún con la falta de comunicaciones existía una fuerte emigración y una importante comunicación con el exterior, especialmente con Cuba. La fructífera prensa de la isla era correa de transmisión de la cultura y los usos sociales internacionales, incluidos los de los duelos a muerte. El Time el 15 de enero de 1867, p.4, publicaba la noticia de un duelo en Viena entre el general Benedek y el general conde Clam Gallas "que en un principio se ajusto á pistola pero el conde Nensdorff, cuñado del conde Clam Gallas y uno de los testigos", conociendo la superioridad del conde en el manejo de la pistola, "se opuso á que el duelo fuera a esta arma. Ambos adversarios eligieron entonces el sable", recibiendo el conde Clam dos heridas, una en la cabeza y otra en el pecho. Unos años después el mismo rotativo, en 1869, publicaba el siguiente corto: "Háblase de un duelo pendiente entre el diputado Sr. Moret y Predergast y un coronel carlista, y cuyo duelo debe tener lugar en San Juan de Luz, dónde se hallan aquellos dos señores". Segismundo Moret (1833-1913) fue profesos de economía política de le Universidad Central de Madrid y discípulo del aridanense y economista Benigno Carballo W. Ocupó varias carteras ministeriales y en 1905 ocupa el cargo de Primer Ministro.

Los dineros de Cuba y la fluida correspondencia con América abrieron inquietudes económicas y culturales en la por entonces villa aridanense. En 1880 se adquiere en París una urna de cristal para el Cristo yacente o Cristo del Pueblo. Dos años después encargan al arquitecto Manuel de Oraá la redacción del proyecto de una escuela. En 1887 se crea la Comunidad de Regantes de Argual y Tazacorte. Un año después se establece el primer farmacéutico titular, el licenciado Conrado Hernández de las Casas. En 1892 se publica en Liverpool una hoja divulgativa sobre las características de las aguas medicinales del Charco Verde. En 1893 se celebra la primera Feria de Ganado, dentro de los regocijos de La Patrona. En 1894 el Ayuntamiento concede licencia a Miguel Sotomayor Fernández de la Peña para la apertura de una fábrica de azúcares a vapor. En este mismo año se inaugura la primera línea telefónica con Santa Cruz de La Palma, se establece una imprenta (Nuestra Señora de los Remedios) y se publica el primer periódico, El Dinamo en Aridane.

Esa era la panorámica socio económica aridanense a finales del siglo XIX en la que tubo lugar este hecho insólito, aunque usual en la sociedad internacional de aquellos años, e inimaginable en por la entonces tranquila y sosegada población palmera.

El 8 de octubre de 1888 se reunieron en Los Llanos de Aridane José Ana Pérez Capote y Bartolomé Pérez Cáceres, padrinos en representación y padrinos de José Tabares Sosa, y Cándido Rodríguez Ramos y Rafael Alonso en representación y padrinos de Atanasio Manuel Felipe y Felipe. Con elegante lenguaje jurídico el documento-acta, rubricada por los comparecientes, hace constar:

"se trató por estos con la detención, seriedad y madurez del propósito iniciado por los dos primeros de dichos Sres., mediante la representación que queda manifestada, de que el Don Atanasio diese a Don José, una satisfacción cumplida de las frases ofensivas que le dirigió, á lo que contestó el referido Don Atanasio por medio de sus representantes, que habiéndole ofendido de la misma manera el Sr. Tabares, estaba en el deber de confirmar sus manifestaciones que reproduciría siempre que dicho s.f. no retirara las ofensas que anteriormente le había inferido, en cuyo caso él las retiraría también. En éste estado los padrinos, habiendo meditado con la prudencia y sensatez que el caso requería, después de disentir acerca de las ofensas que el s.f. Tabares infirió al Sr. Felipe y de las que éste infirió por consecuencia al Sr. Tabares acuerdan de conformidad: que no existe motivo bastante para llevar al campo del honor la cumplida satisfacción de estas recíprocas ofensas, principalmente cuando el Sr. Tabares retira por completo las que infirió al Sr. Felipe y éste las que infirió al Sr. Tabares".

Se había llegado a la satisfacción por ambas partes, retirando las ofensas mutuas. El documento se cierra en los siguientes términos: "Lo que se hace constar por acta que se extiende por duplicado y aun solo efecto, y para evitar un duelo que no tiene razon (sic) de ser, cuya consecución pertenece á los padrinos que suscriben"

El duelo se constituyó entre los siglos XVI y XVII en la aristocracia europea y llegó su implantación hasta la primera Guerra Mundial. Nuestros personajes palmeros pertenecían a la clase alta de Los Llanos de Aridane, como correspondía según las reglas del duelo de honor.
José Tabares Sosa, padre de la aridanense Juana Tabares Díaz, fue director y propietario del periódico palmero El País, Alcalde de Los Llanos de Aridane y tendencias políticas conservadoras. Su padrino Bartolomé Pérez Cáceres fue presidente de Cruz Roja Local, Alcalde y tendencias políticas conservadoras. Atanasio Manuel Felipe y Felipe fue miembro de una conocida familia de comerciante, primo del científico lanzaroteño Blas Cabrera Felipe, hermano de Leocadio Felipe [comerciante, Alcalde de Los Llanos de Aridane y consejero constituyente del Cabildo Insular]. Atanasio Manuel Felipe murió en Cuba en 1910, padre del reputado abogado y amigo personal de Dulce María Loynaz, Tomás Felipe Camacho. José Ana Pérez Capote era médico [en todo duelo debía estar presente un facultativo]. Candido Rodríguez Ramos se encuentra en los listados oficiales de mayores contribuyentes de la localidad. Rafael Alonso desempeñó el cargo de juez y secretario judicial. De este último suponemos se debe la redacción de este interesante y curioso documento de la historia de Los Llanos de Aridane.

En este caso los padrinos llegaron a un entendimiento y no se llevó "al campo de honor" las ofensas proferidas. Se había logrado la restauración satisfactoriamente del honor quebrado. Ahora, las preguntas surgen de nuevo. ¿Qué palabras ofensivas pronunciaron? ¿Qué razones de fondo existieron: políticas, económicas o amorosas?. No lo sabemos.

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