Hace unos días se ha celebrado una nueva edición de la Regata Internacional de San Ginés (y van 61). Esta prueba es la más antigua, prestigiosa, dura y de mayor tradición de las celebradas en Canarias y probablemente también lo sea a nivel nacional pues comenzó su andadura en 1947[1] uniendo los puertos de Las Palmas (Gran Canaria) y de Arrecife (Lanzarote) a través del estrecho de la Bocayna, con un recorrido de unas 110 millas (algo más de 200 km.).
Se trata de una regata en la que parte de la navegación se realiza de noche, con viento y mar bastante fuertes y que vienen desde la proa. Las claves del éxito están en mantener la concentración durante las horas nocturnas (cuando hacen mella el agotamiento y el frio) remontar el peligroso faro de Tostón[2] (al noroeste de Fuerteventura) sin tener que realizar ninguna virada, y escapar a las encalmadas de Papagayo (sur de Lanzarote) al amanecer.
En el Diario de Navegación del balandro "José Luis" patroneado por Eduardo Laforet y participante en la primera edición, encontramos un excepcional relato de la rudeza de esta regata:
Viernes 22 de agosto de 1947
… Al ser las 11 horas y a son de mar largo amarras, nos hacemos a la vela y empezamos a dar bordadas esperando la señal de salida, la cual se da (según el reloj de a bordo) a las 11.30. Empezamos a navegar con brisa N… A las 11.50 doblamos la escollera y ya libres de punta ponemos rumbo al Faro de Tostón… A las 12.15 pasamos al Tirma (que iba en cabeza). La mar se arbola y aumenta el viento. A las 14 h. se rompe el tensor del obenquillo alto, orzamos y Juanito se sube al palo que tiene 12 metros y hace una ligada.
A las 16 h. el mar va aumentando, así como el viento, cogemos un rizo. El grumete se marea. Seguimos turnando las guardias de dos horas, sin novedad. A las 20.30 h. encendemos las luces de situación y empezamos las guardias nocturnas de cuatro horas. El mar y el viento nos azotan con fuerza, el barco aguanta bien.
Sábado 23 de agosto de 1947
… A las 6 de la madrugada ya distinguimos claramente las montañas de Fuerteventura y a las once llegamos a la costa a la altura del Rio Janubio… A las 12 empezamos a dar bordadas hacia el N, doblando infinidad de puntas en dirección a Tostón, pero nos encontramos con una fuerte corriente en contra. A las 21 ocultan la Luna grandes nubarrones y me veo envuelto en espesa neblina… determiné ponerme al pairo… hasta que las primeras luces me permitieran ver la costa y seguir nuestro rumbo… Determino pasar toda la noche de guardia. A las 23 me veo rodeado de centenares de pescados de gran tamaño, cuyos ojos fosforecen en la obscuridad…
Domingo 24 de agosto de 1947
A las cinco de la madrugada comienza a clarear y prosigo enseguida nuestro rumbo… hasta llegar a las 12.30 a la altura del pueblo de Tostón… A las 16 entramos en la Bocayna. El mar está magnífico… y sin novedad llegamos a Punta Papagayo que remontamos a las 18.10 h. Hacemos rumbo directo a Arrecife y con viento fresco… y mar llana navegamos espléndidamente llegando al Puerto de Arrecife a las 21.15 h. donde fondeamos sin novedad y sin la menor avería. El crucero ha terminado, damos gracias a Dios.
En la actualidad la regata se realiza en menos tiempo y con mayor comodidad y seguridad que en la primera edición aunque aún hoy persiste el dicho de que el regatista que se precie debe haber hecho alguna San Ginés.
El primer barco que representó a la Isla de La Palma en esta regata fue el "Saeta II", un trimarán que fue construido en 1964 por Manuel Hernández del Toro y Vigo Addeler en la Compañía Escandinava de Las Palmas de Gran Canaria[3], siguiendo un diseño de la serie Nimble de Arthur Piver, medía 9.30 metros de eslora, 5.49 metros de manga y calaba 0.90 metros. Fue traído a La Palma por Peter Dudley Green[4], Coronel de la Armada Americana, que llegó a la isla en 1964 como jefe de una estación hidrofónica que la Universidad de Columbia instaló en Puerto Naos[5]. Participó en la edición de 1966[6], y llevaba de patrón a José Caballero, llegando en último lugar tras invertir 37 horas en el recorrido, si bien debemos tener en cuenta que esa fue una de las ediciones más duras en cuanto a las condiciones meteorológicas.
Será en 1983 cuando veamos nuevamente a un barco palmero participando en esta regata, se trata del "Libertad" de los hermanos Arnoldo y Gregorio Bienes Díaz, quien se convertirá en un asiduo de la prueba. Precisamente Gregorio Bienes, en este caso con el "Atlantis III" logró en 2009 un tercer puesto en la clasificación general. Otros barcos que han representado a la isla en esta regata son el "Caballo Fufu" de Emilio Martín, el "Blue Moon" de Juan A. Padrón y nuevamente el "Libertad" en este caso con Manuel Melini de armador.
En esta edición los lanzaroteños "Marina Rubicón" de Augusto Escolar, y "Katanga" de Ray Pattenden, así como el grancanario "Santi" de Santiago Ceballos, resultaron vencedores en sus respectivas clases.
Por otro lado, la Regata de San Ginés fue el origen de la Regata Lustral como ya comentaré más adelante.
[1] Se dejó de celebrar en 1951, 1957 y 1958, debido a inclemencias meteorológicas.
[2] En la edición de 1954 el yate "Halcón", del Real Club Náutico de Tenerife encalló en esta zona debido al mal tiempo.
[3] Se construyeron otros tres yates similares uno de los cuales fue el "Vendaval", barco que, al mando de Dimas Valdivieso, ganó varias regatas de San Ginés. Otro de sus gemelos fue el "Atlantis", de Alberto Cabré, que participó con Nino Navarro a la caña en la edición de la Regata Lustral de 1970, ocupando la segunda posición.
[4] Mr. Green se hizo muy popular en la isla, participando en competiciones de rally con un Mini Cooper de color rojo.
[5] Pese al aparente carácter científico de la estación, parece ser que se trataba de una base en la cual se realizaba un seguimiento de los submarinos rusos que navegaban por el Atlántico.
[6] En esa edición ganó por primera vez un barco lanzaroteño, el "Rubicón" de Alfredo Morales Armas.

