Ayer lunes se armó un revuelo tremendo con las nuevas declaraciones incendiarias de José de la Cavada, responsable de Relaciones Laborales de la CEOE, quien largó por su bocaza de tío listo que los cuatro días de permiso que el Estatuto de los Trabajadores concede ante la defunción de un familiar de primer grado son "excesivos porque los viajes ya no se hacen en diligencia". Lo de la diligencia pretende sonar a chiste vitriólico, y acaso hasta puede que le haga gracia a un cavernícola tan implacable como él, pero hoy por hoy, escupido así en frío contra el punto de ebullición de la crisis que nos devora lentamente, cae como una patada en la boca del estómago de la mayoría de los españoles. Lo único que nos faltaba era que un individuo de esta calaña nos espetara a bocajarro: "Me cago en tus muertos". He aquí el penúltimo grito de guerra de los que tienen la sarten por el mango. No parece nada original, la verdad. Por desgracia solemos sufrir sin anestesia la desfachatez de los prebostes, pirómanos metidos a bomberos cobardes. Ya sabemos de qué va la cosa: primero arrojan fósforos encendidos en el monte y luego nos corren detrás a base de cogotazos para que ocupemos los puestos de vanguardia en la cuadrilla contra el fuego.
El historial de apariciones del señor Cavada en los medios de comunicación demuestra que su grado de sensibilidad hacia los trabajadores está muy por debajo del cero patatero. Precisamente quizá por eso ocupa el cargo que lo encorbata. Precisamente quizá por eso se mantiene donde se mantiene a pesar de que ha sido multado por humillar a sus subalternos. Hay que recordar que en 2013 propuso públicamente que en la reforma laboral impulsada por el Gobierno se incluyese la posibilidad de un "contrato de inserción" para jóvenes sin prestación de desempleo, sin cuotas empresariales o sin indemnización por despido. Gerardo Díaz Ferrán, dechado de virtudes que ya conoce varias condenas en firme tras sus muchos y escandalosos mangoneos desde las atalayas del poder corrupto, por entonces era presidente de la CEOE y, como no podía ser de otra manera, en un principio respaldó la genial idea de Cavada (después, dado el rugido de la opinión pública, se retrajo, o más bien se mordió la lengua, aun a riesgo de morir envenenado). Vaya par.
Ojo, que el sistema esclavista comienza con un "Me cago en tus muertos". Parece un eslogan del discurso neocon. Detrás viene arreando todo lo demás: la imposición de un pensamiento único, el afianzamiento de una aristocracia tocapelotas, la rebaja de los derechos civiles en un mundo sostenido por pringados que, al decir del Cavada de turno, siempre se quejan de vicio

